Apoyo del papa Francisco al proyecto del observatorio minero argentino

 

Con la idea de que la Iglesia participe en el diálogo de las empresas mineras con las comunidades locales vecinas a los yacimientos en producción y exploración, un grupo de empresarios pertenecientes a la CAEM viajaron hacia Italia para reunirse con el Papa Francisco. Además la delegación se reunió con el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz a quien le explicaron que el objetivo del Observatorio Minero es el de fomentar el diálogo entre empresas, trabajadores, organizaciones civiles, representantes de pueblos originarios y de las comunidades donde se asientan los proyectos. El titular de la CAEM, Dr. Martín Dedeu, se reunió con Vial y narró los detalles del viaje y de la reunión con el Papa Francisco.

¿Qué significa para la CAEM la creación del Observatorio Minero?
Si bien hoy existen y están activos otros intentos de llegar a un acercamiento racional frente a los problemas de la actividad minera, el tema del Observatorio ha sido también de preocupación del Papa Francisco. La idea es fomentar el desarrollo y la actividad productiva, pero dentro de ciertas pautas y cánones donde no solo el tema de la rentabilidad sea el principal reto. Por eso pensamos que lo interesante es armar una estructura horizontal donde no haya dueños, sino que esto sea el resultado del trabajo en conjunto de todos los actores de la actividad.

 

¿A quiénes va dirigido este Observatorio?
Obviamente a las empresas, sus trabajadores, los pueblos originarios y las ONGs que pueden estar interesadas. Debemos transmitir los proyectos con objetividad y sencillez, para que los núcleos poblacionales dónde el proyecto se va a llevar a cabo, sepan cómo se quieren hacer y cómo deben hacerse las cosas. Hay que encaminar debidamente todas las dudas que puedan llegar a tener.

 

LA IGLESIA SE HACE ESCUCHAR
¿Cómo surge la idea de hacer partícipe a la Iglesia?
Todo esto que queremos llevar adelante, no lo podemos hacer si no lo hacemos entre todos. Y la Iglesia, sobre todo en la actividad minera, tiene un peso importante. Los trabajadores mineros son muy devotos y hoy a la Iglesia se la escucha mucho. Por eso pensamos que el Papa era un buen comunicador por su manera horizontal que tiene de decir las cosas. Además sabe plantear los problemas y de buscar las soluciones. Por eso fuimos al Vaticano para propiciar toda esta idea.

¿Cómo lograron llegar al Papa Francisco?
Todo el proyecto del Observatorio fue previamente comunicado a distintos sectores e inclusive a la Iglesia. Así, con la ayuda de la nunciatura y de la Embajada Argentina en el Vaticano, planeamos una semana intensa actividades. Fuimos tres personas de la Cámara y comenzamos con una reunión con el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz. Luego tuvimos la audiencia papal.

 

¿Cómo fue el encuentro con Francisco?
Muy emocionante, pero además de todas las expresiones que te puedas imaginar, se suma el hecho de ver a la gente feliz. Hacía rato que no veía a tanta gente sonriendo contenta en una multitud de sorprendente variedad de razas y culturas. Cuando el Papa llegó a nosotros, le contamos las razones por las cuales estábamos allí y además le llevamos una escultura de la Santa Bárbara, patrona los mineros, que bendijo en ese momento. La verdad es que fue muy emocionante y rico en todo sentido.

 

¿Cómo prosiguió la visita a Roma?
Después tuvimos una reunión en la Academia de Ciencias del Vaticano. Fue singularmente importante porque el Canciller de la Academia es un argentino, Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, y porque queremos que, desde el punto de vista científico, se dejen de lado acusaciones sin sustento que tanto daño hacen respecto a la actividad minera. Salir un poco de la superficialidad malsana y de la repetición de un slogan que no tiene sustento. Nos comentó que algo similar ocurría con la soja transgénica.
También tuvimos la oportunidad, gracias a la ayuda del embajador argentino, y junto a otros funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, visitamos al Cardenal Mario Poli, quien me dejó una óptima impresión. Sencillo, cálido y con el cual vamos a tener una próxima reunión.

 

IMPULSA EL OBSERVATORIO
¿Qué actividades tienen planeadas en la Argentina?
Lo que vamos a hacer ahora es impulsar el tema del Observatorio en una serie de actos que vamos a llevar adelante en distintas partes del país. Además, en cada evento, llevaremos la imagen de Santa Bárbara.

 

¿Cuándo tienen planeado iniciar la gira?
Comenzaremos en Santa Cruz en abril y el 7 de mayo viajaremos a Catamarca para festejar el Día de la Minería.

 

¿Cómo están enfrentando los problemas actuales de la actividad minera argentina?
Francamente, el sector lo está enfrentando con preocupación y optimismo. Parecen dos cosas que no fueran compatibles pero sí lo son. Hay una realidad cierta que es que el precio de los commodities en los últimos años han bajado de forma notable. Ahora subió un poco el oro, pero nadie sabe si es una cosa coyuntural o está vinculada a los vaivenes de la política internacional. Esto hace que determinados proyectos, que en un momento específico resultaron rentables, hoy no lo sean tanto, y ello provoca una disminución de esa fiebre exploradora de inversiones que tuvimos. Hay elementos externo e internos y es obvio que no es fácil compatibilizarlos, pero tenemos que ser competitivos y también mostrar un futuro medianamente previsible.