“Creemos que los caminos rurales son caminos para el desarrollo”

De acuerdo con los datos relevados por la Asociación Argentina de Carreteras, a través de su Comisión de Caminos Rurales, se estima que existen en nuestro país más de 500.000 kilómetros de caminos terciarios o vecinales, de los cuales 260.000 se encuentran en la pampa húmeda, destacándose la provincia de Buenos Aires con 120.000 kilómetros, Córdoba con 50.000 kilómetros y Santa Fe con 60.000 kilómetros. Estos caminos de infraestructura básica y normalmente de tierra padecen de un alto grado de intransitabilidad permanente o semipermanente. Por este motivo, desde el centro de producción primaria hasta llegar a las rutas pavimentadas, debe afrontarse el tránsito a través de caminos de tierra en muy mal estado, por falta de obras adecuadas y escaso o nulo mantenimiento.

El Ing. Daniel Pelegrina dio a conocer la postura que la Sociedad Rural Argentina mantiene sobre el estado y desarrollo de los caminos rurales en nuestro país.
¿Cuál es la visión que tienen sobre los caminos rurales?  
Daniel Pelegrina: El tema de los caminos rurales es una vieja y remanida historia. Realmente la visión que la SRA tiene es que son justamente caminos para el desarrollo. No se trata solamente de poder movilizarnos nosotros y sacar del campo nuestros productos; sino fundamentalmente también es la generadora de condiciones adecuadas para que vivamos en el campo y que toda la gente también pueda vivir y moverse adecuadamente. El desarrollo de los caminos rurales incumbe también muchos otros aspectos vinculados a la necesidad de la educación y la salud que dependen de poder movilizarse. Las inclemencias climáticas, que vivimos este año en el centro del país, nos hicieron ver que se perdieron vidas por motivos de intransitabilidad por los caminos rurales. Trabajadores que históricamente no habían tenido problemas, a raíz de las mismas entraron en una profunda crisis económica fruto de no poder salir del campo. Muchas personas no pudieron asistir a una emergencia médica o enviar los chicos al colegio, y eso es esencial.
Prácticamente existen en la Argentina 500 mil kilómetros de caminos de tierra, de los cuales hay un alto porcentaje que están en malas condiciones. Se registraron problemas por erosión, pérdida de caminos y de destrozos por la falta de mantenimiento, déficit de obras naturales para mantenerlos e inconvenientes que nos implican problemas graves.
¿Cómo percibe el campo el nuevo rumbo que tomó la política agropecuaria en nuestro país?
D.P.: El cambio de rumbo de la política agropecuaria es 180 grados en sentido positivo para el campo. Se dieron las condiciones que van a permitir realmente incrementar mucho la producción.  Ya estuvimos sentados con el ministro de Transporte, Lic. Guillermo Dietrich y trabajamos los temas de logística, no solo de transporte, sino de logística de nuestra producción. Se generó una mesa, y a partir de ahí, sería bueno que logremos una colaboración. Creemos profundamente en la sinergia público privada, creemos en la manera de aplicar buenas políticas y nos ofrecemos a colaborar con eso. Tenemos la facilidad de tener los mejores inspectores de obras que se pueda tener y podemos ponerlas al servicio del Estado.
En relación a los caminos rurales, hay experiencias de provincias o municipios, de consorcios y de otras alternativas actuales que aplicaron soluciones, a lo mejor provisorias, que en general  funcionaron bien. Digo provisorias porque, por ejemplo, pensando en la provincia de Buenos Aires donde hay una taza específica de contribución para la conservación y mejoramiento de los caminos, y hay dos o tres fuentes más de financiamiento; el fondo que está destinado a reparación y la conservación de los caminos tiene un 12% al impuesto inmobiliario que tiene que ser, además, sustentado con otro 12 % de los municipios. Entonces, la duda que podemos tener es si esta solución provisoria de los consorcios es que aceptamos voluntariamente quedarnos con el 70% de lo que nos están cobrando por la conservación de la taza y no mucho más. La verdad es que estamos aportando superando la proporción, pero efectivamente en varios lugares funcionó.
¿Cuál es la importancia de la infraestructura para el campo argentino?
D.P.: El campo argentino es el fruto de las condiciones humanas que tiene fundamentalmente y de las condiciones agroecológicas que realmente logró. Cuenta con una eficiencia intrínseca realmente número uno. Esto es hasta las tranqueras. A partir de allí, tenemos que empezar a trabajar para que la Argentina sea número uno en competitividad y para eso la infraestructura es esencial. En nuestro país se desarrolló, a diferencia de otros países, un sistema donde cerca del 80% es transporte de camiones, un 10% aproximadamente ferroviario y un 2% fluvial.
Al comparar nuestro país con otras partes del mundo hace que uno vea matices. Las realidades son un poco distintas porque algunos países tienen territorios más largos que justifican la hidrovía y demás, pero sin lugar a dudas creo que no estamos bien colocados respecto de las posibilidades que tenemos. Si embargo contamos con esa ventaja natural de tener una formidable hidrovía muy cercana a la zona de producción. Ahí hay un desafío enorme para lo cual es necesario revisar un poco los planes maestros. Desde la SRA sabemos que el traslado de corta distancia tiene que estar en camiones, pero creemos que es fundamental que cualquier sistema de transporte debe estar integrado.  Es decir, que los camiones tengan la capacidad de transferir rápidamente al ferrocarril y a la hidrovía. Años atrás, la Argentina contaba con una red de ferrocarriles que era muy eficiente y que debemos restablecer y reestructurar. A partir de ahí, los corredores bioceánicos con los tres segmentos, -norte, centro y sur- hay que integrarlos con el Pacífico. Eso sería muy importante para muchas economías regionales. En la reintroducción de la Argentina en el contexto mundial, que va de la mano de la nueva política agropecuaria de este gobierno, esta posibilidad de integrarse al Asia Pacífico vía el tratado de libre comercio nos alienta enormemente. Entonces, en este aspecto es fundamental prepararse. Hace poco estuve en la visita que se hizo de los grupos empresarios chilenos argentinos que están trabajando juntos y uno de los puntos focales fue esto: los pasos cordilleranos y cómo lograr la máxima eficiencia de los mismos. Los corredores bioceánicos son esenciales. Desde una perspectiva de un MERCOSUR integrado y verdaderamente proyectado al mundo, nuestro país puede ser un gran proveedor de alimentos, energía, fibras y demás.
Leo los planes maestros, como es el Plan Belgrano, y los kilómetros de autopistas que el Estado quiere hacer, las rutas y las dobles vías y considero que es un aporte fundamental para el campo; pero sabemos que no es suficiente porque están a dos o tres kilómetros de una producción agrícola que al fin de cuentas no puede sacar su producción a esa excelente ruta porque no tiene el camino rural adecuado. Por esta razón es que la base está en recuperar esta red primaria o terciaria de caminos al alcance de las producciones agropecuarias.
¿El campo monitorea o realiza un seguimiento de las obras o estructuras pendientes o necesarias?
D.P.: Existen seguimientos locales pero son independientes y aleatorios. No hay algo estructurado y real. Para dar un ejemplo, podemos citar las obras del Río Salado. Éstas se habían generado al margen de todo el plan de ejecución, con un órgano de contralor donde participamos los privados, las organizaciones del campo, incluso estaba también la Unión Industrial Argentina (UIA) y había una supervisión permanente de cómo se ejecutaron las obras de ese plan maestro. Luego, lamentablemente, no se pudo seguir. De alguna manera las obras se pararon, no tenemos claro qué pasó con los fondos, pero las obras no están hechas. En cuanto a las obras viales habría que tener el mismo seguimiento con órganos de control multidisciplinarios.
La Sociedad Rural Argentina emitió un informe sobre la inversión que realizará el sector agropecuario de un total de 58.000 millones de dólares para un año calendario. ¿En qué consiste la misma?
D.P.: En un año calendario, el campo inyectará a la economía, 58 mil millones de dólares. Este fue un trabajo realizado por el Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales (IEEyNI) de la SRA, cuyos resultados fueron tomados en base a un trabajo encargado por la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuaria a Aacrea y proyectados a la actualidad. Realmente son números extraordinarios pero lo mejor está por venir, porque con una política agropecuaria correcta y sin trabas en las exportaciones, sin imposiciones de las retenciones que todavía persiste en la soja pero que se eliminaron de muchos productos, todo lo que viene son desafíos. La eliminación de todas las retenciones al maíz, que se efectuó este año, significan más de un millón de hectáreas que se van a sembrar de este cultivo adicional a lo que veníamos produciendo. Sumado a que si contamos con un buen año, pueden ser ocho millones de toneladas más. Si esa misma superficie se sembrará con soja, serían tres millones de toneladas. Ahí está la diferencia del cultivo. Todo esto va a requerir de un transporte eficiente. No digo solo para poder transportarla en una carretera, sino desde lo que es la logística. Se estima que se trataría de un millón de viajes de camión más con lo que eso mueve a la economía local de cada lugar. Con estas nuevas posibilidades de política agropecuaria y sin restricciones a la posibilidad de vender nuestros productos, las exportaciones y volviendo al mundo, el desafío es enorme. Por eso no estamos preocupados, sino que estamos activos para que realmente se pueda empezar a desenvolver el plan de desarrollo de la logística.
¿Cuál es la visión del campo frente a los desarrollos locales y las economías regionales?
D.P.: Desde la SRA creemos en las grandes posibilidades de producción que genere arraigo, que localice a la producción y que la misma se transforme localmente y genere muchas oportunidades más de desarrollo. Para eso, son esenciales las vías de comunicación. Las posibilidades estando en el campo de llegar a la ciudad y viceversa, que los chicos tengan caminos accesibles para ir a la escuela. Esa visión social de la necesidad de caminos eficientes hace posible el desarrollo local. Pero esto debe estar acompañado de un Estado presente en la educación, seguridad, provisión de salud; porque podemos tener fantásticos caminos, pero si no tenemos las condiciones sociales básicas no vamos a lograr que la gente se quede.
¿Cómo se adapta el campo a las nuevas tendencias de producción intensivas que se dan en el mundo?
D.P.: Creo que ahí la Argentina tiene un desafío muy grande por delante. De pasar de ser proveedores de materias primas e insumos básicos, a ser el supermercado del mundo. Y eso implica  una alta inversión necesaria para poder transformar estos productos en los que el mundo quiere. Por supuesto que para eso, debemos empezar también como corresponde, a estar en el mundo, integrarse al mismo y comprenderlo. A partir de ahí uno puede entender la demanda y generar la oferta local de esos productos. Vemos enormes posibilidades en la Argentina para hacer realidad esto. Y además, va de la mano de un montón de consideraciones que tienen que ver la visión del cuidado ambiental. Se trata de una visión que debemos incorporar día a día porque es lo que en el mundo está ganando fuerza.