DESARROLLO ARMÓNICO EN LA CIUDAD DEL FUTURO

Resumen de la exposición del Arq. Enrique García Espil, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, en el marco de la 59º Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción, llevada a cabo el pasado 29 de noviembre.

Estamos en un mundo que cambia cada vez más rápido y más profundamente. Actualmente, hay más de 7.000 millones de habitantes en el mundo. El 60% vive en las ciudades, cuando hace 100 años vivía el 5%; es decir, en 100 años multiplicamos por 12 el porcentaje pero, además, sobre un total de población mucho mayor. La población rural es hoy el doble de la que había 100 años atrás pero la población urbana creció 56 veces. Esto en 100 años que, para la historia de la humanidad es un plazo breve, en Argentina, según los resultados preliminares del censo del 2010, el 92% de la población es urbana.

 

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MEGACIUDADES

Las ciudades, durante más de 10.000 años, ocuparon una pequeña porción de la superficie de la tierra, y allí vivían algunas decenas de  miles de personas. A partir de la revolución industrial, en el siglo XIX,  la gente comenzó a migrar a las ciudades en busca de trabajo y aparecieron las metrópolis, las grandes ciudades, que rebasaban sus límites originales y anexaban los suburbios como parte de la superficie de estas ciudades.
Al final de la década de los ´60, se comenzó a hablar de las megaciudades, es decir, grupos de grandes ciudades que empezaban a tener mucha vinculación entre ellas que constituían áreas urbanas completas. La costa este de los Estados Unidos, fue la primer megaciudad identificada por un geógrafo francés en 1968.
Aún cuando no han pasado todavía 50 años desde entonces las megaciudades se extienden hoy por todos los Estados Unidos y Europa pero, también, se van desarrollando en América Latina, Asia y África. Las fotos satelitales de la Tierra nos muestran redes continuas que se densifican día a día en todos los continentes, con casos como Japón que ya es una isla-ciudad urbana.
Pero no siempre la vinculación tiene que ser física. Un ejemplo claro de ello es el caso de Nueva York y Londres que por más que no están físicamente vinculadas, es tanta la vinculación de comunicaciones, comercio y todo tipo de actividades, que empiezan a conformar un área conocida, por las iniciales de ambas ciudades, como NYLON.
La isla de Japón es toda otra gran ciudad de punta a punta donde no se tarda más de 80 minutos en llegar de una punta a la otra.
MUNDO URBANO
El mundo que vivimos hoy busca nuevas líneas de urbanización y de grandes ciudades del mundo desarrollado. Es en esas ciudades es donde se concentra hoy la población, como también el conocimiento y la producción. Allí está el desafío de construir la modernidad pero si no resolvemos los problemas de la urbanización condenamos a millones de personas a vivir fuera de condiciones dignas de vivienda, de educación, de salud, de transporte y de trabajo.
En el mundo de hoy no existe más la separación entre la vida urbana y una vida rural totalmente distinta. Por un lado, porque la población se traslada a las ciudades. Por ejemplo, en China pasan del mundo rural al urbano 40 millones de personas cada año. Y por otra parte, porque la actividad que  se desarrolla en el mundo rural es hoy, a través de la tecnología, organizada y dirigida desde los ámbitos urbanos.
Se estima que la población que está fuera de las ciudades será cada vez menor. En la actualidad, el 8% de los ciudadanos argentinos no vive en centros urbanos y un 40% en todo el mundo. Se calcula que en el 2050 el 80% de la población mundial será urbana.
Si se miran fotos de las ciudades  parecería ser que el mundo de la ciudad es casi el mundo de la perfección, sin embargo, la realidad es que simultáneamente presenta los mayores desarrollos pero también las mayores necesidades. Por eso, o asumimos los desafíos y nos ponemos a construir la ciudad del siglo XXI o renunciamos al futuro con calidad de vida para la gente.
No hay ninguna posibilidad de pensar que el mundo puede desarrollarse armónicamente sin una fuerte actividad de construir viviendas, escuelas, hospitales, lugares de trabajo, de recreación y transporte en cada uno de los centros urbanos.

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DESIGUALDAD

Hay que tener en cuenta que la vida de las ciudades hoy tiene grandes contrastes, por un lado modernidad y bienestar y por el otro pobreza y marginalidad. Este es el tema central del que hay que tomar conciencia en el mundo de la construcción. Nosotros construimos para solucionar problemas concretos, pero tenemos que tener presente que la construcción, además, es la actividad que cambia la calidad de vida y puede permitir que la gente viva mejor.
Esta coexistencia de pobreza, miseria y riqueza es el desafío para optar entre el desarrollo y el atraso. Esto es parte sustantiva de las ciudades contemporáneas. Por ende, es una cuestión de equilibrios y de inversión constante en viviendas, espacios públicos, para el trabajo, para la educación, y para el transporte.

 

CONSTRUIR BIEN

¿Cuál es el papel de los que estamos involucrados en el mundo de la construcción? El mundo moderno plantea desafíos que hay que responder, no sólo a los sectores académicos y universitarios, sino también al común de la gente. El mundo de hoy es cada vez más complejo y en ese mundo estamos llamados a actuar.
¿Qué tenemos que hacer? Hay soluciones falsas, inconducentes, como lo es para mi la que plantea la película The Truman Show, un mundo sin crecimiento, sin densidad, sin necesidades, es el ejemplo perfecto de los que piden que las ciudades no crezcan y que no haya migración. Eso es negar la realidad y, por consiguiente, renunciar a nuestro papel en la tarea de construir un mundo mejor, suponiendo que es posible frenar el mundo, congelar la realidad, evitar que las ciudades crezcan y que la gente se mueva.
Pero hacer obras sin programas y sin planes no es una solución. Tampoco resolveremos los problemas globales con pequeñas obras aisladas. Una escuela o una urbanización de una villa son obras positivas y admirables pero no resuelven el problema central. Hay que construir mucho y hay que hacerlo bien. Este es el desafío del momento, es lo que debemos hacer en este siglo.

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SOLUCIONES EFICIENTES

Veamos algunos casos: el primero es un tema de transporte y calidad ambiental, dos asuntos centrales para la calidad de vida. Un proyecto que fue creado hace cerca de diez años es soterrar el ferrocarril Sarmiento y generar 11 kilómetros de espacios verdes en la superficie. Soterrar un ferrocarril significa poder pasar una frecuencia de un tren cada ocho minutos a uno cada dos; es decir, quintuplicar la frecuencia es mejorar la calidad de vida de la gente que viaja sin modificar la superficie de la ciudad y además agregar espacios verdes que tendrían como vecinos cercanos al 11% de la población de la ciudad de Buenos Aires.
Por otra parte, el problema de los residuos es uno de los cuellos de botella: o lo resolvemos o tenemos que resignarnos a que la vida desaparezca de este planeta. En Copenhague, Dinamarca, basándose en el dato que las ciudades consumen más energía de la que pueden producir y producen más residuos de los que pueden digerir la ciudad asumió el compromiso de convertir sus residuos en energía, con lo cual toma una postura muy avanzada en lo ambiental. La quema de residuos genera energía y, como resultado del procedimiento para evitar la producción de dioxinas, se produce una pasta inocua. El maravilloso edificio con la pasta de los residuos produce nieve artificial que, sobre el techo inclinado, se usa como pistas de esquí que disfrutan los ciudadanos tanto en invierno como en verano. Con esta medida se mejora el problema energético, de la basura, y se crea un edificio público que genera adhesión de los vecinos, es decir, todos quieren tener estas pistas de esquí cerca de su casa. Esta manera innovadora de invertir es lo que estamos necesitando en todos los aspectos.

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CREATIVIDAD

Los problemas hay que enfrentarlos con soluciones y eso, en el mundo contemporáneo, es construir bien. Pero no alcanza con hacer pequeñas cosas, hay que hacer mucho. Hoy como nunca la sociedad mundial y la Argentina requieren construcción de gran calidad y en gran escala. Lo que es importante es tomar conciencia de que esto no es sólo una idea abstracta, es también posibilitar calidad de vida.
Hay que tomar una posición creativa y desarrollar un mundo moderno, para lo cual hace falta dejar de lado las ideas antiguas y aceptar que son las ciudades las que necesitan las inversiones en construcción para otorgar una mejor calidad de vida a todos sus habitantes. Ese es nuestro principal desafío.