Editorial Edición N° 115: Nuestra vida es un algoritmo

En la última semana de junio tuve la oportunidad de participar de la Conferencia Internacional de Vialidad Invernal realizada en la ciudad de Mendoza, organizada por la Asociación Argentina de Carreteras, la Asociación Chilena de Carreteras y Transporte, la Asociación Mundial de la Carretera (AIPCR/PIARC), la Dirección Nacional de Vialidad de Argentina y de Chile; donde los integrantes del Comité Especialista respondían a representantes de instituciones académicas y gubernamentales provenientes de distintos países como, Japón, China, Korea, Alemania, Suecia, Noruega, Estados Unidos y Polonia.
La participación de expertos en esta disciplina fue muy interesante, las disertaciones de excelente nivel; por lo que durante los días de desarrollo de la actividad han mantenido la audiencia cautivada hasta el cierre de la misma.
Comparando las exposiciones de nacionales con la de los distintos países en cuanto aplicación de la tecnología, contando desde estaciones meteorológicas, cantidad profusa de cámaras para la vigilancia y equipo de mantenimiento adecuado para despejar los caminos; si bien la diferencia de equipamiento es notable, me llamó la atención su dedicación a mantener un registro continuo de los acontecimientos climáticos. Fundamental esta información, ya que permite obtener un alta temprana y responder en consecuencia en forma eficiente. Es la demostración que los algoritmos pueden dominar nuestra sociedad y mantenernos a salvo de acontecimientos inesperados mediante el monitoreo continuo. Tal es así que están presentes en los pequeños actos de nuestra vida como hasta la toma de importantes decisiones. El uso de algoritmos es omnipresente.
La informática se desarrolla por su existencia y todas las acciones se encuentran registradas en Big Data. Incorporar el método de alimentar esta fuente de datos nos dará un avance cualitativo en el desarrollo de infinidad de actividades, así de simple es llevarlo a la actividad vial ante el clima.
La inversión en tecnología para la prevención se impone como solución de graves problemas en todos los órdenes. Es poner en foco el mantenimiento de la información actualizada para tomar las mejores decisiones ante la exigencia de estos tiempos.
La tecnología exige cambios. Así es como en el Salón del Automóvil se presentaron los autos híbridos, los cuales veremos en nuestra ciudad próximamente y los eléctricos un poco más tarde. Estos avances reflejan la concientización del uso de energías alternativas para el transporte.
La norma Euro 5, que entró en vigencia en enero del 2016, lentamente se impone, pero se necesitará una legislación para retirar del mercado los camiones muy antiguos que aún circulan. Según las estadísticas, el parque automotor argentino tiene 17 años en promedio.
La tecnología amigable con el medio ambiente compite con un parque antiguo, por no decir viejo, caracterizado por el mal uso de combustibles, contaminantes y por no mantener niveles de seguridad vial adecuados en el manejo como la reacción segura en relación con los otros vehículos circulando en las rutas.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 80 % de las ciudades más grandes del mundo son vulnerables a los efectos de los terremotos, 60 % corren riesgo de marejadas o tsunamis y todas deben enfrentar a los cambios climáticos.
Mantener en armonía el planeta resulta un desafío en la construcción del futuro. Concientizar sobre las consecuencias de no observar las reglas de la naturaleza, es una ardua tarea; significa atender al desequilibrio que provoca el desarrollo. La continua zona anegada en las líneas costeras argentinas no sólo amenaza a las ciudades sino a la producción.
Por otro lado, se invierten 60 millones de pesos en tecnología para la previsión de catástrofes por la asociación de un consorcio público-privado conformado por el Servicio Meteorológico Nacional, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas e INVAP-Frontec, para implementar un sistema de monitoreo y alerta que favorecerá la detección temprana de eventos.
Hace un año hablamos de estos temas en el 1° Congreso de Caminos Rurales celebrado en la ciudad de Olavarría. Poco se ha avanzado en hallar las soluciones; aunque como otros años, continuamos sufriendo desde comienzo de año los desbordes de ríos e inundaciones salvajes en toda la pampa húmeda, la cuenca del Salado, la laguna La Picasa, con situaciones agravadas con el correr de los años y aun sin las obras hídricas necesarias.
Para este sector se requiere la intervención urgente del Estado para encontrar soluciones definitivas.
Hasta la próxima edición.

 

Directora