El uso del suelo y el transporte. Capítulo décimo

*Por el Ing. Oscar Fariña.
CRÓNICAS SOBRE EL TRÁNSITO
Introducción
Con este Capítulo se termina el tratamiento de la problemática del “Uso del suelo”, y si bien son muchos los aspectos que aún no se han podido analizar, se intenta dar un cierre de una etapa con una síntesis de las experiencias de los estudios llevados a cabo en la materia.
En los primeros capítulos se analizó el uso de la tierra a nivel país, en relación a la distribución poblacional en su territorio y se continuó con el tratamiento del desequilibrio del número de habitantes que viven en la provincia de Buenos Aires en comparación con las restantes jurisdicciones; lo que se refleja como espejo en el Área Metropolitana respecto al total de la geografía de dicha Provincia. Posteriormente, se recopilaron datos de los Parques Nacionales, su evolución y crecimiento en distintas épocas a través de todo el país y su situación actual. De igual forma, se analizó lo relacionado con las Reservas Naturales tanto en el ámbito Provincial como en el Municipal.
En el Capítulo Quinto, se introdujo el tema de los daños al medio ambiente por el mal uso del suelo y los recursos naturales, que viene teniendo relación directa en el cambio climático. Aquí se introdujo a modo de ejemplo el caso del colapso de la civilización de la Isla de Pascua en el Pacífico Sur.
Luego se pasó a estudiar la problemática del uso de los espacios geográficos en grandes ciudades y se hizo referencia al Informe del Comité PIARC (Asociación Internacional de la Carretera) “Intermovilidad Sustentable en Regiones Urbanas”. En función de ello, se presentó un análisis de la problemática de la Planificación Urbana en nuestro país con la discusión de varios ejemplos de la utilización del suelo para estos objetivos. Precisamente en relación a éstos, en los capítulos siguientes, se estudiaron algunos aspectos relevantes tanto de la Ciudad de Buenos Aires como de algunos municipios del Área Metropolitana.
Distribución poblacional según los Censos Nacionales
Volvemos a tratar este tema ya analizado en el Capítulo N° 1,  por su actualidad y para hacer el cierre del uso de suelo en nuestro país.
Como es de público conocimiento, durante el presente año 2020, está previsto llevar a cabo el Censo Nacional de Población y Vivienda, que conforme a lo acordado con los organismos internacionales, estos relevamientos deben realizarse en forma simultánea cada diez años. Por ejemplo, es de citar al respecto a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) que ha encarado con los países de la región, la planificación de la siguiente ronda de censos, pensando en iniciativas como los objetivos de desarrollo sostenible, en el marco de la agenda 2030. Recomiendo a los interesados en esta temática, entre otras publicaciones de libre acceso de esta organización, el documento “Aspectos conceptuales de los censos de población y vivienda. Desafíos para la definición de contenidos incluyentes en la ronda 2020”. En el prólogo de este documento, puede leerse lo siguiente:
“Existe consenso acerca de que los censos de población y vivienda constituyen una fuente de información primordial dentro del sistema estadístico nacional. Por su carácter universal, es la única fuente que brinda información sobre la magnitud de la población de un país y su distribución en el territorio, permitiendo además cuantificar determinados fenómenos como la migración interna e internacional. Adicionalmente, los censos posibilitan la visibilización de grupos poblacionales específicos, brindan los marcos muestrales para las encuestas de hogares que periódicamente realizan los países y constituyen el marco para otros estudios en profundidad”.
Lamentablemente, según se ha venido informando se estaría evaluando la posibilidad de posponer la realización de este censo para el año próximo, en principios por razones económicas, a lo que hay sumarle necesariamente la actual situación de la pandemia del corona virus que afecta gravemente también a nuestro país.
Ahora bien, vamos a continuar con el análisis de los datos a nivel país y en particular del Área Metropolitana según lo disponible del censo 2010 (valores publicados por el INDEC), con proyecciones estadísticas estimadas hasta la actualidad, las que facilitan tener una visión aproximada de la evolución poblacional a partir de la disponibilidad tecnológica de variables indirectamente relacionadas y mediciones llevadas a cabo por organismos dependientes de las provincias y la ciudad de Buenos Aires.
En el año 2010 (según Censo Nacional): total del país: 40.117.096 de habitantes.
De acuerdo a estimaciones y proyecciones periodo 2010–2040 del INDEC, se tiene que el total de la población al 2019 alcanzaría la cifra de 44.938.712 habitantes.
Es decir, que el incremento aproximado de la población sería del orden de 4.821.616 habitantes (12,02%).
Total ciudad de Buenos Aires: 2.890.151 habitantes.
Tiene una superficie  de 203 km², lo que implica una densidad de 14.237,2 hab/km²,
Total provincia de Buenos Aires: 15.625.084 habitantes.
Para su análisis lo separamos en la población de la Región Metropolitana del resto del territorio.
Área Metropolitana del Gran Buenos Aires (solo 24 partidos y sin incluir CABA): 9.916.715 habitantes.
Con una Superficie de 3.888 km², la densidad asciende a 2.505,6 hab./km².
Resto provincia de Buenos Aires: 5.708.369 habitantes.
Conjunto Región Metropolitana (CABA y partidos del Área Metropolitana):
12.806.866 habitantes.
Si se analiza la Ciudad de Buenos Aires puede verse en el cuadro adjunto que la población se ha mantenido invariable prácticamente desde el año 1947, apenas por debajo de los 3.000.000 y además en los últimos periodos censados la población ha sufrido una disminución, lo que no sigue las tendencias de los restantes distritos de la región.
En cuanto al comportamiento poblacional en el último decenio, se acompaña el proyectado por la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA (Ver Figura N°2). En esta estimación  puede apreciarse que el cálculo estadístico arranca con un poco más de los 3.000.000 de habitantes  y se mantiene con pocos cambios hasta la actualidad.
Por otra parte, se observa una importante evolución en este último decenio de la construcción de edificios en los escasos 203 km² del territorio urbano, donde interviene tanto la inversión privada como los distintos  planes encarados por la administración del Estado, a lo que hay que agregarle el crecimiento de los asentamientos de por así llamarlas villas, en las que progresivamente se ha realizado un mejoramiento importante a fin de integrarlas como nuevos barrios. Por lo que resulta inexplicable que las estimaciones realizadas sobre la población se mantenga prácticamente estable, por lo que puede pensarse entonces que existiría una sobreoferta de viviendas.
En cada terreno con una vivienda unifamiliar se levantan continuamente edificios de variados  pisos según se habilitan por los códigos vigentes, con unos cuantos departamentos en cada nivel. A su vez, en el Gran Buenos Aires, son numerosos los emprendimientos con barrios cerrados, donde viven numerosas familias asentadas en el lugar; no obstante muchos de los pobladores de esas urbanizaciones viajan a la Capital por razones de estudio, trabajo, etc. Puede suponerse  que algunas familias tengan otra propiedad en la ciudad y la utilicen como vivienda alternativa. Aquí podría darse el caso que los moradores de estas viviendas tengan registrados el domicilio en el Gran Buenos Aires. Asimismo, también puede considerarse que los residentes en el interior del país tengan viviendas alternativas en la Ciudad.
Otro aspecto a considerar es que las viviendas estén desocupadas, ya que si estuvieran alquiladas los moradores figurarían en la estadística poblacional, o que muchos de  los nuevos departamentos se destinen como es de suponer con fines comerciales y son asiento de oficinas de empresas, etc.
Finalmente, otra alternativa puede ser que ciertas propiedades se construyen y se venden o queden en poder de los desarrolladores mismos, como un tipo de emprendimiento seguro cuyo rédito es la valorización que a través del tiempo tienen las construcciones. Las ganancias netas, descontados los gastos de impuestos y mantenimiento, puede significar a partir de la continua revalorización de los inmuebles, una inversión de bajo riesgo y de un buen resultado económico.
Es así que esto, bien puede justificar la expansión actual que se observa en este rubro de Real Estate, especialmente en las construcciones de alta jerarquía. Este fenómeno no es nuevo y se viene desarrollando en las principales ciudades del mundo. Convendría entonces hacer aquí una reflexión, si a los ciudadanos que habitan la ciudad les conviene este particular uso del suelo y convivir con espacios cada vez más saturados de enormes moles de cemento, más aún cuando éstas son edificadas en predios públicos que han sido enajenados por el Estado, en lugar de destinar los mismos a incrementar la escasa superficie de tierras para la recreación (tema éste ya tratado en Vial N° 131).
Otro ejemplo en la Región Metropolitana
Para hacer un análisis comparativo con lo tratado en la Ciudad, volvemos sobre el Municipio de La Matanza que es un territorio que por sus características, dimensiones y población es un ejemplo a tener especialmente en cuenta para los estudios en relación a la temática de estos artículos como es el uso del suelo.
En primer lugar veamos el lugar que ocupa en el universo de Comunas o Departamentos en los totales del país. La organización política de la Argentina se basa en la división de cada provincia en municipios o departamentos, que en el 2010 totalizaban 2.171 comunas. La provincia de Córdoba encabeza la nómina con 428, seguida por Santa Fé con 363, Entre Ríos con 265 y la provincia de Buenos Aires con 135. Los municipios con mayor cantidad de población de acuerdo se pueden ver detallados en la Figura N° 3.
Es decir que después de la Ciudad de Buenos Aires, que tiene jerarquía de una provincia, La Matanza es la localidad con mayor número de habitantes, en una superficie de 326 km², pero a diferencia de aquella, la evolución poblacional lejos de ser estable, viene teniendo un crecimiento notable, tal como puede apreciarse en la Figura N° 4.
Véase que en sólo nueve años, desde 2001 al 2010 La Matanza incrementó su población 41,17%; por lo que bien puede proyectarse que en el último decenio el aumento habrá sido como mínimo del 40%. Esto significa que el 1.775.816 habitantes pasarían a totalizar en la actualidad unos 2.486.142 habitantes. Todo esto lo sabremos cuando se haga el recuento mediante el Censo 2020 o el más probable 2021.
En la suposición que los valores consignados son confiables, el tema del crecimiento edilicio podría resumirse de la siguiente manera. CABA ha crecido en forma vertical ya que es muy evidente como se ha dicho, que ha sido incesante la construcción de altos edificios. No obstante, lo cual el número de habitantes se mantiene invariante. En cambio, La Matanza para hacer frente a una demanda habitacional en correspondencia con el 40%  de incremento de residentes, ha tenido un crecimiento horizontal, es decir y como bien puede observarse recorriendo su geografía, los numerosos barrios que  integran las localidades o delegaciones en que está dividido el Partido, se extienden abarcando cada vez más superficie de las áreas periurbanas. Este gran despliegue hace que se requieran mayores inversiones para proveer de los elementales servicios públicos a las nuevas viviendas, muchas de las cuales son precarias o en su defecto se construyen sobre otras existentes sin ajuste a las reglamentaciones dictadas a estos fines. Precisamente, en las recomendaciones sobre el uso racional del suelo, se destaca que en las nuevas urbanizaciones se concentren las viviendas para facilitar una provisión completa de la infraestructura de los servicios.
Las comparaciones pueden resultar odiosas, pero los desequilibrios que se observan entre ambas ciudades son demasiados evidentes para que no sea necesario replantear el uso del territorio metropolitano como una unidad urbana integrada.
Sirva la siguiente crónica como ejemplo de lo aquí expuesto. Hace un año atrás estaba participando en la implementación de un ordenamiento vial en el barrio Manuel Dorrego de la localidad de González Catán (apareció en estos días en la televisión de cómo se cumplía o no la cuarentena de la epidemia), cuando al inspeccionarlo por primera vez en la arteria principal del centro comercial, dos colectivos de la misma línea comunal que circulaban por la misma, de escaso ancho, doble mano con estacionamiento, se habían quedado enfrentados en el medio de cuadra y no pasaba ninguno de los dos. Por supuesto, el problema en definitiva se solucionó desarrollando un par de manos únicas. Con la satisfacción de los vecinos por la mejora, se me acercó uno de ellos y me pidió humildemente si no podía hacer algo para que el barrio dispusiera de un banco, ya que la gente en caso de necesitar como mínimo de un cajero, debía tomar dos colectivos ya que no existía comunicación transversal directa con el centro de González Catán. Digo esto porque se pueden ver en los tiempos de pandemias, severas críticas al comportamiento de la población que carecen de los medios urbanos, viviendas, recursos económicos, etc. que se tienen en la gran ciudad y no pueden hacer completamente las cuarentenas de resguardo de la salud. Es por ello, que lo que nos sucede y que el virus asesino nos ataca a todos por igual, se transforme en una oportunidad de resolver íntegramente las problemáticas urbanas y sociales que presenta la región.
Que todo sea para mejor
Hasta la próxima
Tiempos de pandemia y el mal uso de los recursos naturales
Escribir un artículo sobre Crónicas del Tránsito puede parecer una simpleza sin motivo, en momentos en que estamos afectados por el ataque de un virus que nos ha cambiado nuestra forma de vida, está produciendo un descalabro económico y vivimos aterrorizados de enfermarnos con las consecuencias que suceden en Europa y Estados Unidos. Es por ello que me atrevo a desarrollar una modesta opinión sobre el tema que de alguna manera está muy relacionado con el mal uso de los recursos naturales y como consecuencia de ello, la desaprensión con que los dirigentes políticos de los principales países actúan respecto al adecuado control del medio ambiente y el cambio climático.
Desconozco cuál será la situación en que viviremos cuando esta publicación llegue a nuestros lectores, pero de la observación de la realidad puedo pensar que el problema de la pandemia que está afectando al mundo entero habría que ubicarlo dentro de un conjunto de acontecimientos de los últimos 30 años, que marcaron el comienzo del nuevo milenio y que todo ello podría compararse con hechos trascendentes que cambiaron las eras históricas, tal  como la Caída del Imperio Romano de Occidente y la Revolución Francesa. Sin embargo, hay una diferencia en este caso y es que no ha sido precedido por guerras o conflictos de lucha de clases como los anteriores, sino por la aparición continuada de graves epidemias provocadas por virus transmitidos de animales a humanos. Esto que se conoce con el nombre genérico de zoonosis, no es nuevo ya que la humanidad ha sufrido estas tragedias a través de los siglos y los hombres en cada circunstancia lucharon por la vida con las herramientas que tenían a su alcance.
Sin embargo, ahora el problema es completamente distinto ya que la civilización tecnológica  actual ha alcanzado un grado de desarrollo en el conocimiento científico que le permite determinar las causas de las enfermedades y disponer de las herramientas para hacer frente a las mismas y encarar soluciones compatibles con la salud humana. En este contexto es difícil entender entonces por qué aparecen con una frecuencia inusitada, distintas y graves zoonosis, varias de las cuales recurrentemente en las mismas regiones geográficas.
Podría concluirse claramente que una de las causas principales es que no se ha tomado conciencia de los peligros que conlleva la aparición de las sucesivas epidemias dentro de un marco del inadecuado o del mal uso de los recursos naturales. Este tema fue tratado como ejemplo en una edición anterior de VIAL, para el caso de la Isla de Pascua.
Existen numerosos antecedente en la historia, pero destaco uno a principios del Siglo XX, como fue la denominada Gripe Española en los años 1918/19, en la que murieron más de 30 millones de personas por la mutación de un virus de origen aviar que migró al ámbito porcino y luego a los humanos. Si bien ahora, tal como se dijo, los elementos del conocimiento son muy importantes y pueden enfrentar los desafíos más impredecibles, los dirigentes mundiales no se han preocupado por la aparición prácticamente simultánea de estas graves enfermedades, de las cuales cito sólo algunas de ellas:
-VHI/SIDA: Esta enfermedad infecciosa emergió por zoonosis a partir de un virus que ataca a otros primates. Se trata del virus de la inmunodeficiencia de los simios (VIS). En el centro de África occidental. La frecuencia de la infección produjo la mutación del virus letal VIH y ha atacado a 75 millones de personas desde los años ´80 y cobrado la vida de más de 30 millones.
-Enfermedad de las vacas locas: Conocida también por el nombre científico de encefalopatía espongiforme bovina (EEB). Se cree que el ganado fue infectado al ser alimentado con productos que contenían restos animales, como huesos y carne. El primer caso humano relacionado a la epidemia de EEB se dio en 1996, en forma de un nuevo mal, una variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vCJD).
-Ébola: Esta es una enfermedad causada por un  virus (EVE), conocida también como fiebre hemorrágica del ébola. Si bien no se ha confirmado cuál es el reservorio principal del virus, el candidato más probable es un murciélago de fruta. Además de los murciélagos, entre otros animales que pueden estar infectados con el virus de ébola hay varias especies de monos, chimpancés, gorilas, babuinos y una especie de antílope.
-Sars: El Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés) es considerada la primera pandemia del Siglo XXI. Se originó en China en el año 2002 y sorprendió al mundo por la rapidez con que se propagaba de continente en continente. Distintos laboratorios aislaron el virus y lo identificaron como una nueva cepa de coronavirus. Se cree que el reservorio del virus fueron los gatos de algalía o civetas, a su vez infectadas por murciélagos de herradura que viven en cuevas.
-Covid 19: Acrónimo del inglés coronavirus disease 2019, también conocida como enfermedad por coronavirus o incorrectamente, como neumonía por coronavirus. Es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2.910. Se detectó por primera vez en la ciudad China de Wuhan, provincia de Hubei en diciembre de 2019.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud OMS, “en la actualidad, a nivel mundial, se producen cada año alrededor de mil millones de casos de enfermedades y millones de muertes por zoonosis. Alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas emergentes que se informan a nivel mundial son zoonosis. Se han detectado más de 30 nuevos patógenos humanos en las últimas tres décadas, el 75% de los cuales tuvieron un origen animal”.
Para finalizar, se está difundiendo por la Web una presentación conocida que hizo Billy Gates hace ya cinco años, en donde reitera su prédica constante de cuidar el medio ambiente y advertir de los peligros que acechan a la humanidad entre las que destaca las epidemias tal como las citadas precedentemente. A partir de la experiencia que sufrió el mundo con el ébola  propone  organizar una estructura internacional de defensa como para prepararse para una verdadera guerra con armas apropiadas para este tipo de situaciones, con la advertencia en “que antes que sea demasiado tarde”. Ahora podemos decir que ya es tarde.