Guía de Mantenimiento de Caminos Rurales

La inmensa red de caminos rurales vecinales constituye un sistema capilar esencial para la vida de millones de personas y la competitividad de las actividades económicas del país. La Nación no tiene injerencia directa en la misma, porque no cuenta con jurisdicción sobre los caminos secundarios, pero sí está interesada en poner a disposición de los responsables, herramientas que ayuden a lograr una gestión más eficiente, toda vez que sobre esta se asienta el transporte rural, y afecta directamente a la producción y competitividad.

Con esa óptica, la Secretaría de Planificación del Transporte de la Nación, a través de un equipo coordinado por la Dirección Nacional de Planificación y Coordinación Territorial, elaboró una guía práctica para la conservación de los caminos rurales de tierra, que fue presentada en el Seminario de Caminos Rurales, desarrollado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los días 16 y 17 de mayo.

Es necesario distinguir dos alternativas de intervención: en primer lugar, las obras de construcción o mejoramiento que requieren inversiones significativas generalmente escasas o no disponibles y, por otra, las tareas de conservación rutinaria que requieren inversiones del orden de la décima parte de aquellas.

Los recursos económicos para conservación rutinaria están definidos y disponibles: en la Provincia de Buenos Aires, los intendentes cobran la tasa vial, y en otras provincias existen impuestos también específicos para conservar la red vecinal de tierra. Que ese monto se invierta apropiadamente en la red es el objetivo de esta Guía.

La Guía

La Guía comienza con una introducción con los lineamientos generales y una referencia a otra importante herramienta para la gestión de las vías: La Plataforma Colaborativa de Caminos Rurales, un sistema de información geográfica referenciado que fue desarrollado por el mismo equipo de la Secretaría de Planificación del Transporte de la Nación, permite, en forma online interactiva con los usuarios,  incorporar a un GIS las características de cada tramo, como longitud, tipo de suelos, pendientes, señalización, alcantarillas, etc. Estos datos podrán luego aplicarse a la Guía, para realizar el Plan de Mantenimiento y programar las tareas de conservación periódica, su frecuencia y costo anual.

Asimismo, se presenta un capítulo referido a las formas posibles de organización administrativa con una referencia al equipamiento necesario, a fin de ayudar a seleccionar la mejor estrategia en función de los recursos disponibles.

A continuación, ofrece un método muy simple y práctico para categorizar cada tramo de camino y desarrolla una técnica que permite definir el programa anual de tareas, dimensionar los recursos humanos y equipos necesarios y estimar un presupuesto anual de conservación.

Como input del análisis, el método parte del relevamiento de datos básicos del tramo analizado, tales como longitud, ancho del camino y cantidad de alcantarillas y señales, y utiliza dos conceptos: La Aptitud Vial (AV) y el Tránsito Medio Diario Anual (TMDA). La AV resulta de sumar cuatro coeficientes referidos a otros tantos factores que se obtienen en campo: Cota Roja (altitud del camino respecto de campo natural), pendiente longitudinal, precipitaciones y tipo de suelo. Estos factores se evalúan en forma genérica y se les asigna un valor numérico único para cada tramo, los que sumados, representan la Aptitud Vial. La misma está ligada a la condición intrínseca del camino, y no de su estado de conservación, y se categoriza como Baja (entre 3-4), Media (5-7) y Alta (8-10). También, el tránsito se estima mediante un rango amplio (Bajo: menor que 30 veh/día; Medio: entre 30 y 100, Alto: mayor que 100). En la Tabla Nº 7 se expone un ejemplo de la determinación de la Aptitud Vial para cierto tramo.

Con estos valores, se determina la frecuencia anual con la que deben planificarse nueve tareas que componen el programa de conservación de un camino típico, obteniendo frecuencias de cada labor mediante un cuadro de doble entrada. (Ver Cuadro Nº 1).

Aplicando los valores obtenidos a la longitud, ancho y cantidad de alcantarillas, y precios unitarios vigentes en la zona, se puede obtener el presupuesto anual de conservación. (Ver Tabla Nº 10).

La Guía incluye la descripción y clasificación de suelos HRB, y un cuadro con una familia de curvas de distribución granulométrica con recomendaciones del tipo de suelo a utilizar para distintas aplicaciones, como bases y superficie de rodamiento. (Ver Cuadro Nº 2).

Una vez definida la organización, el equipamiento, el programa y el presupuesto podrá comenzar a desarrollarse la tarea de conservación. Para esta etapa, la Guía desarrolla, en los capítulos finales, la definición y descripción de cada una de las tareas de conservación que incluye normas, recomendaciones, máquinas, mano de obra necesaria y rendimientos promedio.

Para el caso de tramos suburbanos de escasa longitud y tráfico moderado, en los que existe oferta de mano de obra, puede ser interesante la aplicación de una metodología específica de conservación de caminos con mano de obra intensiva que se agrega al final de la Guía.