“Hoy el campo depende de la minería más que nunca”

-¿Cuál es la realidad de las reservas mineras en la provincia?
Dr. Aldo Bonalumi: Hace mucho tiempo que no hay alumbramientos nuevos de reservas pétreas. Ya en el año 2002 dijimos y planteamos que había que empezar a alumbrar nuevos yacimientos. Nuestro principal problema es la ubicación de los mismos. Córdoba tiene dos cordones montañosos importantes las Sierras Chicas y Grandes. En aquel entonces dijimos claramente que los nuevos afloramientos explotables ya deberían ir ubicándose unos 50 Kms al oeste de los actuales, pues naturalmente las reservas en Sierra Chica no solo se agotan paulatinamente, sino que también se están urbanizando, lo que comienza a generar un problema de tipo social. Córdoba hoy es la provincia que mayor producción minera per cápita tiene en el país (30Kg/persona/día), y lo seguirá siendo porque en la proyección vamos a llegar a las 50 millones de toneladas de producción para el año que viene, Córdoba además es una provincia turística y este dato no es menos importante a la hora de conjugar todos los factores productivos. Hoy tenemos 3 millones 500 mil habitantes, en la provincia y en Sierra Chica, particularmente se produce un fenómeno de migración habitacional de los cordobeses que poseen casas de fin de semana de y desarrollos urbanos cada día más grandes; además hay personas de otras provincias que deciden terminar su vida o su carrera asentándose en las Sierras. La falta de planificación urbana hace el resto.

-¿Qué hace la Secretaría en esa situación?
A.B.: Creo que se necesita más exploración y la Secretaría de Minería podría ayudar mucho en ese sentido. Afortunadamente estamos viendo en forma lenta que hay nuevos alumbramientos de rocas buenas en lugares que son potencialmente favorables. Hoy está en vigencia en Córdoba la Ley N° 10208, cuya autoridad de aplicación no es la Secretaría de Minería, sino que es la Secretaría de Ambiente, que obliga a contar con una licencia ambiental que incluye una consulta popular. Hoy la minería está transitando un camino que inexorablemente la va a llevar a ordenar su desarrollo extractivo y en esto tiene que ver mucho lo que están haciendo las empresas. Este detalle es muy importante destacarlo, porque si bien tenemos problemas de alineamiento con la ley por parte de algunos industriales mineros, no es menos cierto que hay una disminución notable de la informalidad extractiva, cuesta, pero el propio productor poco a poco va tomando conciencia, no le queda otra actitud, ya que la contraria es paralizar las tareas.

-¿Y cómo es la producción de las mismas hoy?
A.B.: En Córdoba estamos teniendo una producción excepcional. Estamos apoyando muchísimo al productor, porque estamos acá para abrir canteras, no para cerrarlas. Pero siento, en esta etapa donde la producción se multiplica, que debemos hacer un trabajo bastante riguroso para no generar un efecto contrario con la actividad minera, que de por sí es combatida, y si encima la hacemos mal, se convierte en un cóctel letal. Esto significa que cuando un productor cumple, nosotros lo defendemos y alentamos incentivando su labor. Estamos en esa etapa, ordenando todo y avisando que hay que cumplir con las leyes. Y es bueno decir, que las principales canteras que producen hoy, tienen proyectos de remediación simultánea y que los mejores viveros de Córdoba están en nuestras canteras listos para reponer la flora. Muchas canteras cordobesas son ejemplo de sostenibilidad productiva y ambiental en la materia.

-¿Es alta la inversión de un proveedor de piedra?
A.B.: No, no es demasiada la inversión que hay que hacer, sin embargo los productores invierten todo el tiempo, y este aumento de la producción dado por el resurgimiento de la obra pública, no los toma por sorpresa. Ahora bien, si alguien quiere comenzar con esta tarea, la inversión no es extraordinaria para ser una actividad minera. Para el mercado interno es totalmente razonable. Creo que el déficit grande se encuentra en la etapa de exploración. Y allí es donde nosotros, como Secretaría de Minería, podemos ayudar mucho. El Estado cordobés conoce cada centímetro de la provincia y puede asesorar y apoyar, pero no puede ir a explorar, eso es tarea de las empresas. Nosotros debemos asegurarles de que si van a invertir, puedan trabajar allí.

-¿Siempre tiene que haber un frente de reserva?
A.B.: Obviamente. Hoy hay dos problemas con la minería en las zonas pobladas. Una, es que paulatinamente se están agotando las reservas y la otra es el propio avance de la urbanización hacia las canteras cosa que las localidades mineras, donde la actividad aporta considerablemente al producto bruto local, deberán también rever la planificación urbanística, dado que sin piedra no hay obra pública y tampoco bienestar general. Por eso, el mensaje de la Secretaría de Minería es el apoyo a la producción, y estamos teniendo muchísimos cuidados al respecto. No se cierra ninguna cantera que cumpla con la ley. Las que se cierran son las que tienen un déficit de aplicación de algún reglamento, ley o resolución, si no se aplica esta política, el efecto es muy negativo para la actividad. A veces, pareciera que los minerales y rocas de la tercera categoría no tiene las mismas obligaciones que la minería metalífera; pero sin embargo, tienen el mismo código, esto, aunque parezca mentira hay productores que no lo saben y trabajan sin licencia ambiental, convencidos que están haciendo las cosas perfectamente.

-¿Hacia dónde apunta el trabajo de la Secretaría?
A.B.: Estamos actuando, en varias frentes: la imagen de la minería en la sociedad, la reconversión de la industria marmolera, la planificación industrial minera, la viabilidad para la aplicación de agrominerales, y la actualización de los mapas geológicos, esto último ya casi editando el ultimo mapa geológico de la provincia con lo que ellos significa en información para el productor. Lamentablemente cuando una empresa minera tiene un problema, repercute inmediatamente en la sociedad, ¿Qué quiero decir con esto? Si se tiene problemas en minería, en cualquier parte, repercute en todo el país. La negatividad está muy asociada al rubro. Y nosotros hemos recibido muchísimas críticas; pero creo que cuando uno sabe que está trabajando bien, la crítica se amortigua mucho. Nuestro propósito es transformar el expediente de cada yacimiento en el capital más valioso de la empresa minera, para qué tener grandes reservas si no las puedo extraer porque ambientalmente no se obedecen las leyes. Hoy trabajamos con dos espíritus, el de ordenar y el de aplicar la ley. El de ordenar implica aumentar la confiabilidad de la actividad en el sector que tenemos para la sociedad. Sabemos que hoy ha aumentado la producción y que estamos trabajando en los límites de la capacidad productiva, pero el común de la gente aún no sabe que para construir una autopista se necesitan 30 mil toneladas de productos mineros por kilómetro. Entonces, cuando en el Parlamento queremos hablar de transporte de sustancias minerales, es porque lo necesitamos hacer seriamente. Hay dos realidades de transporte en la actividad minera, la metalífera mueve millones de toneladas dentro de las pertenencias mineras, la no metalífera los mismos millones los debe hacer llegar a los centros de consumo por las rutas donde circulan, turistas, sustancias alimenticias, el agro, combutisble, etc.

-En varios países se habla de sacar la piedra mediante túneles, ¿se puede aplicar esa tecnología en nuestro país?
A.B.: No en el corto plazo, por lo menos en Córdoba. La minería subterránea es cara y se hace cuando realmente se necesita y la ecuación financiera es positiva. En realidad se da cuando se empiezan a terminar las reservas o cuando la urbanización avanza demasiado. La distancia al centro de consumo y la minería subterránea son dos componentes que aumentan los costos. Pero toda esta gran demanda que existe hoy, replantea el tema de la explotación en sí. Córdoba no puede dejar de producir, porque el factor costo de la obra pública se incrementaría muchísimo. En realidad, tenemos que aumentar la producción, porque no la podemos sacar de otro lado, por su calidad y ubicación. Córdoba es el último cordón orográfico hasta el Atlántico y en las provincias centrales es donde vive el 60% de la población del país y se consumen más rutas, hospitales, puentes, etc.

-Más caminos rurales…
A.B.: Exactamente y hoy tienen muchísimos problemas por las inundaciones. Además, hay que recuperarlos y mantenerlos para que pueda salir la producción. Gran parte de la obra pública en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, hoy se ha direccionado a los caminos y canales rurales. Hoy el campo depende de la minería más que nunca. Porque los minerales a los campos hay que reponérselos, 4 millones de toneladas anuales cosecha el campo y los extrae del suelo además los caminos hay que restaurarlos. La minería es esto precisamente, nadie puede vivir sin ella.
Desde el punto de vista del desarrollo interno del país, es mucho más importante la minería no metalífera que la metalífera, porque impacta directamente en el bienestar general. Es decir en las casas, en los caminos, escuelas, hospitales, etc. Entonces, la minería no metalífera tiene que ser asociada a eso: proveedores del campo y de la construcción. No tendría el mundo la calidad de vida actual sino fuera por la minería de áridos fundamentalmente arenas y piedras. Lamentablemente el ciudadano corriente no percibe aún, la real participación de la actividad minera en su vida.

-¿Percibe usted algún problema cercano?
A.B.: Sí, por ejemplo que se está terminando la arena. Eso lo dijimos en el año 2005. Y cada vez falta más y va a ser cada vez peor. Alguien puede explicar cómo en el siglo XXI sustituir de inmediato la arena?

-¿Cuál es la solución para esa falta?
A.B.: Hay que fabricarla. Todo el mundo lo hace. Nunca se va a terminar, pero hay que empezar a fabricarla.

¡ALERTA ROJA! SE TERMINA LA ARENA
(*Texto publicado por el diario La Voz de la provincia de Córdoba en el año 2005)
Por el Dr. Aldo Bonalumi, profesor titular de Petrología F.C.E.F. y Naturales U.N.C.
Si al común de la gente nos preguntaran: ¿sabe usted qué producto consume más el hombre después del agua?, pocos contestarían de inmediato, y menos aún dirían que ese producto son piedras. La verdad sea dicha, el mundo consume 19.000 millones de piedras por año. España utiliza 11 Kgs de piedra por persona por día y la Argentina, actualmente está cerca de los 8 Kgs por persona por día; esto es construyendo caminos que transitamos, edificios que habitamos, puentes que cruzamos y diques cuyas aguas embalsadas aprovechamos para el riego, consumo humano y energía. Pocos reparan en reflexionar, que la obra civil en su conjunto, utiliza la piedra como componente mayoritario y alcanza casi el 85%.
Dentro de los componentes pétreos que son utilizados por la industria de la construcción lo están de diferentes tamaños de grano. Es común ver, en una pequeña obra domiciliaria, grava y arena como componentes primarios y mayoritarios en volumen, descarga el camión 1, 2 o 3 m3 y nunca alcanza, especialmente la arena, y a este material que hoy está en “peligro de extinción” es al que hay que poner en su debido lugar y difundir sus roles humanitarios.
Pero, ¿qué es la arena?, esta pregunta si que la contestaríamos todos, desde el legendario “arenero” que jugábamos en el jardín de infantes donde la conocimos, pasando por el suave lecho de un río serrano que disfrutamos en una tarde de verano y seguimos jugando con ella, hasta llegar a ver cómo se levanta nuestro soñado hogar gracias al poderoso hormigón que forman sus vigas y el suave revoque fino de la sala de estar. La arena es un término que marca tamaño de grano y ocupa el rango que va de 1/16mm a 2 mm, ahí está la arena gruesa, la media y la fina, todas de diferentes precios y para utilidades distintas.
Ahora bien, ¿cómo se forma la arena? Aquí ya se complica un poco, pero con imaginación sabemos que esos trocitos de piedritas y minerales que provienen de las montañas, tienen su origen en la erosión de las mismas y que de a poco, esas colosales moles de rocas, van cediendo partícula a partícula grandes bloques, al principio que caen en los cursos primarios de ríos y que cada kilómetro que se alejan de la montaña esos bloques van siendo más y más pequeños, hasta alcanzar la granulometría específica, por la cual a esa acumulación de pequeñas partículas se la denomina arena. Ese “proceso industrial” de la naturaleza, demora millones de años para formar 1m3 de arena cuya materia prima en Córdoba oscila entre 550 y 350 millones de años y que después de tanto trabajo natural, consumimos en un abrir y cerrar de ojos y que pagamos muy poco en función al trabajo y tiempo invertidos por la naturaleza para su “fabricación”.
Aquí es muy importante aclarar que todo proceso que la naturaleza define, tiene un “por qué”, el por qué del arrastre natural de la arena y grava de río por ejemplo, está directamente relacionado con la energía del curso de agua, cada grano de arena que se sustrae de un río se contribuye a aumentar proporcionalmente la energía del mismo en las crecidas, se lastima el lecho y se coadyuva a la erosión súbita de sus márgenes provocando inundaciones y pérdidas de terrenos inútilmente.
La presencia de diques, en muchos sectores del país, no permite que aguas abajo de los mismos haya una recuperación de arena en el lecho del río y el agotamiento por extracción convierte al curso en barroso, quedando a merced de erosiones que muchas veces son catastróficas.
Muchas veces se llega tarde, este es un ejemplo, la arena que hemos sustraído de los cursos ya forman parte del paisaje urbano, y la velocidad de recuperación de los granitos de arena que tiene la naturaleza es mucho menor al del consumo, en esto estamos en default, y estar en default con la naturaleza es tener una deuda impaga con nosotros mismos, y eso hace pensar en medidas a tomar, en legislar, en ordenar y fundamentalmente en administrar el recurso piedra.
Entonces, ¿dónde estamos parados?, ¿En qué callejón oscuro nos pone la naturaleza? En realidad no es fácil, pero tampoco imposible, la minería como siempre en la historia de la humanidad da soluciones. Si bien la sabia y privilegiada naturaleza nos dejó en default para las arenas de ríos, deberemos fabricar arena. Esto no es fácil y menos barato, pero tarde o temprano deberemos hacerlo. Primero parcialmente y pasado unos años en forma integral, habrá que trabajar en resistencia de materiales y tecnologías afines con los hormigones. Es la próxima página, la señora naturaleza nos cerró el crédito para arenas de río. ¡Cuidado! Todo lo que extraigamos de ahora en más, la naturaleza no se hace responsable. Reflexionemos, invirtamos pero sobre todas las cosas, no olvidemos que estamos en default y que la naturaleza no es el FMI, ella no habla ni negocia, solo actúa, todo es cuestión de tiempo. Si nuestro snobismo nos ha llevado a copiar cosas inverosímiles de los países desarrollados, bien podríamos tomar nota de lo que en este momento se está haciendo con arenas manufacturadas en otras latitudes.
Finalmente, y para acentuar mejor la utilidad que nos da la humilde y nunca bien ponderada arena, imaginemos por un instante nuestro actual mundo sin ella. Caminos con adoquines en el mejor de los casos, edificios chatos y con piedras en altura, paredes sin revoques finamente terminados, diques de piedra que no podrían generar energía. Con un poco de imaginación, nos tendríamos que trasladar al oscuro medioevo y eso todos sabemos que no es posible, por eso hay que pensar en este principio de milenio en fabricar arena, un nuevo desafío.