La integración de la Región Metropolitana de Buenos Aires

CRÓNICAS SOBRE EL TRÁNSITO
*Por el Ing. Oscar Fariña.

Palabras iniciales
En estos tiempos de pandemia y restricciones a la libertad de circulación con controles en los movimientos humanos en los medios de transporte público, etc. resulta muy difícil apartarse de esta grave problemática para analizar el presente y tener una visión realista del futuro. El encierro nos atemoriza y los medios masivos de comunicación nos bombardean con información de la evolución del número de afectados por este mal, que se puede decir ha alcanzado a todos los rincones del mundo, como no hay antecedentes en la historia, viajando transportado por los pasajeros en las líneas aéreas. No debería hablar en forma personal, pero me van a permitir una pequeña digresión; ahora que por mi edad soy un una persona de riesgo y consecuentemente con ello ante la eventualidad de contagio, corro el peligro de tener complicaciones con la probabilidad de tener que hacer uso de la tecnología actual de asistencia respiratoria. No puedo dejar de vincular esta situación con un período de mi infancia allá por los años 1956 en que apareció una epidemia de poliomielitis o parálisis infantil, que como su nombre lo indica atacaba principalmente a los niños. En las fases más graves, se debía atender a los pacientes en unas máquinas, de ese entonces de reciente creación, para mejorar la respiración que se llamaban pulmotores, cuyas imágenes pueden verse en los archivos fotográficos. Los pacientes en la Argentina llegaron a ser unos 6.500, de los cuales fallecieron alrededor de un 10%. Para atención de los alcanzados por la epidemia, nació ALPI (Asociación para la Lucha contra la Parálisis Infantil). Milagrosamente, apareció en ese entonces, una vacuna y el nombre de su descubridor Dr. Jonas Salk, se transformó en una esperanza y salimos adelante. El virus también terminó de combatirse con una segunda vacuna creada por Dr. Albert Sabin.
En fin, pareciera a que los de mi generación, en los dos extremos de la vida, nos persiguen males similares, pero aquella antigua experiencia nos debe servir para pensar en el futuro y ver la actualidad como una nueva oportunidad para seguir adelante con esperanza.
Nuestro país es un Estado Federal
A fines del mes de junio, la Argentina llevaba acumulados más de 100 días de cuarentena y los graves problemas que se vienen observando en la Región Metropolitana de Buenos Aires, obligaron a las autoridades a continuar con medidas de restricción a la circulación libre de las personas. En cambio, en el resto del país se tenían focos aislados de permanencia de la epidemia (tal el caso del Chaco) y otras provincias con valores no significativos en el total del registro. Para ilustrar se acompaña el cuadro de la Figura N° 1 con los datos estadísticos. Obsérvese que sumados la CABA y la provincia de Buenos Aires acumulan más del 90 % de los casos afectados por el virus en los tres meses de medición.
Nota aclaratoria:
Los valores consignados varían diariamente por la evolución de la epidemia y solo se acompañan a los efectos de evaluar las características del problema aquí tratado en el contexto del impacto que representan en la geografía del país.
A partir del análisis del desarrollo de la enfermedad puede verse la incidencia territorial de esta tragedia. Si se desagregan los datos de la provincia de Buenos Aires, se tiene que prácticamente entre el 80 al 90% de los afectados son del Área Metropolitana. Esto puede variar según se tengan en cuenta los partidos tradicionales de la región o se extienda el análisis a los más alejados. Se destaca que algunos como Zárate, Campana, Brandsen, Cañuelas, Exaltación de la Cruz, etc. dispusieron no modificar el status en cuanto a las restricciones en las actividades de la comunidad, ya que registran bajo niveles o aparición de nuevos casos. Esto puede explicarse por su ubicación en las fronteras del área periurbana y un comportamiento similar a los departamentos del resto de la Provincia. En síntesis, se pueden diferenciar dos situaciones: una en la Ciudad con la Región Metropolitana de Buenos Aires y otra en el resto total del territorio.
A nivel país, las provincias han actuado dentro de una estrategia global común de control de la transmisión del virus, llevando a cabo las acciones de lucha contra la enfermedad dentro de lo dispuesto por las Autoridades Nacionales de Salud Pública y con el apoyo de éstas en cuanto a asistencia económica y entrega de equipamiento y medicinas según los protocolos específicos. Los resultados han sido variados con un disímil grado de eficiencia que va desde casos donde se han registrado pocos o casi nulos afectados, hasta provincias en las que no ha sido posible dar una respuesta adecuada a la epidemia (Ejemplo ya citado Chaco). No obstante, prácticamente estas jurisdicciones han funcionado con una autonomía importante dentro de un sistema federal, cuidando los límites de su territorio y en el celo empeñado, limitaron la circulación vial cuidando, por una parte los movimientos de carga y mercaderías y por otra, los de las personas aún hasta con sus propios ciudadanos. En los pocos casos en que esto no se pudo controlar, sucedieron situaciones con contagios masivos circunscriptos con mucho esfuerzo.
El problema en la Región Metropolitana, donde viven concentrados más de 15 millones de habitantes es diferente y de ello resulta que la lucha contra este tipo de Epidemia presenta dificultades mayores y es muy complejo evitar la transmisión de la enfermedad. En un principio, el virus llegó con de viajeros que provenían del exterior y que ingresaron por los aeropuertos internacionales, el más importante de ellos Ministro Pistarini (Ezeiza) ubicado precisamente en esta región. A medida que avanzó el tiempo, la transmisión del Covid se desarrolló por contacto comunitario.
La Ciudad de Buenos Aires, con una población de 3 millones de habitantes, tenía a fines del mes de junio alrededor de 800 casos cada 100.000 habitantes. Por su parte, en las Comunas del Gran Buenos Aires, luego de 100 días de cuarentena la situación que se registraba se ilustra en el Cuadro de la Figura N° 2 de los 10 municipios con mayor número de afectados.
A los efectos de la comparación, si se toma el municipio de La Matanza, que tiene el mayor número de habitantes (según datos extraoficiales es del orden 2,3 millones), con un número de casos afectados de 4.180, lo que implica una tasa de 185 casos cada 100.000 habitante.
Completando el análisis, se tiene que el municipio de Avellaneda es el que dispone de la mayor densidad de casos: 516,18 cada 100.000 habitantes y el de Lomas de Zamora en el que más rápido éstos se duplican, en un periodo de 10,3 días. Ahora bien, La Matanza tiene la tasa de crecimiento más en 814 casos cada 3 días, lo que implica una tendencia a aumentar muy importante, que se viene viendo en las estadísticas al momento del cierre de esta edición, donde el número de afectados diarios por el virus en la Provincia ha superado a los de la Capital y prácticamente lo duplican.
Con la evolución a lo largo de este período de cuarentena, los medios de difusión registraron numerosas escenas en cuanto a la toma de decisiones, donde en un principio aparecían las altas autoridades nacionales acompañadas con expertos en sanidad y la asistencia de los Gobernadores de Provincia. Esto fue progresivamente cambiando en función de los resultados obtenidos en la lucha, hasta llegar con las imágenes actuales, donde se ven recurrentemente al Presidente de la Nación solo con el Jefe de Gobierno de CABA y el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, donde se trata la problemática indudablemente muy grave de la Región Metropolitana AMBA, circunstancias éstas que son dignas de destacar en cuanto a una gestión coordinada, prudente y responsable.
La Región Metropolitana de Buenos Aires
A propósito del comportamiento de este fenómeno de la pandemia en la Región Metropolitana, resulta muy interesante en este sentido, el informe presentado recientemente por el Director Ejecutivo de la Fundación Metropolitana, Dr. Gastón Urquiza: “Un buen momento para entender qué es el AMBA. Columna para El Cronista”.
En este Documento define el AMBA como: “Desde la dimensión territorial, el AMBA es una unidad eco sistémica ¿qué significa esto? Que es un territorio común, integrado por una comunidad y su ambiente (tierra, agua y aire) que funciona como un sistema, un todo integrado por partes que se interrelacionan”.
En los municipios de esta región hay una concurrencia simultánea del Gobierno Nacional, Provincial y Municipal, además de organizaciones o empresas que son prestadoras de servicios y desarrollos de obras de infraestructura (luz, agua, transporte, etc.). En lo referido concretamente a las vialidades, el permanente crecimiento edilicio ha ido transformando los espacios lindantes a las carreteras originarias en zonas urbanas cuyo desarrollo se ha ido extendiendo en superficie en forma similar a lo sucedido anteriormente en las inmediaciones de las estaciones ferroviarias. De esta forma, los caminos originarios como una vía de comunicación con un tránsito pasante han ido cambiando y pasaron a ser la arteria troncal del pueblo que posteriormente se modifica hacia usos múltiples especialmente para el movimiento vehicular de tipo local. Esto conlleva la implementación también de acciones de seguridad para los habitantes que se desplazan con movilidad sustentable, ya sea tendientes a limitar la velocidad de circulación de los automóviles o con la instalación de dispositivos para regular o detener su marcha.
Todo lo expuesto puede verse en el AMBA y ejemplos de ello también se reproducen a lo largo de las carreteras en las localidades y pueblos distribuidos en todo el país. En años recientes, se llevaron a cabo numerosos emprendimientos tendientes a mejorar el transporte público en la Región y se construyeron varios sistemas de priorización bajo la denominación de Metrobus. Para ello, se actuó mediante una acción conjunta entre el Gobierno Nacional, Provincial, las Comunas, y los representantes de las dependencias viales. Desde su puesta en funcionamiento surgen los problemas de atención y mantenimiento de la infraestructura, con las responsabilidades compartidas entre los organismos intervinientes.
A partir de estos altos niveles de urbanización, las originarias calzadas de las rutas pasaron a integrar la malla vial de las ciudades. Esto que es común en todo el país, hay un aspecto adicional en el caso del AMBA. En este caso las Rutas Nacionales originarias fueron reorganizadas con la construcción de vías alternativas en diseño de Autopistas, por lo que los tráficos carreteros principales se desplazaron a las nuevas Rutas Nacionales, mientras las antiguas si bien continúan con esa denominación integran los dameros urbanos. No obstante, las Dependencias Nacionales y Provinciales conservan la responsabilidad en esa jurisdicción; mientras que los Municipios se vienen haciendo cargo en parte del mantenimiento de la infraestructura por la atención prioritaria de los requerimientos urbanos de la comunidad.
Todo esto puede extenderse a una multiplicidad de prestación de servicios intervenidos, aún más en el AMBA. Es por eso, que es interesante traer nuevamente la propuesta que plantea en el ya citado informe el Dr. G. Urquiza:
“La posibilidad de crear la Región Metropolitana de Buenos Aires ya existe. Es contemplada por al Artículo 124 de la Constitución Nacional. Ya hay 4 regiones conformadas (Centro, Patagonia, Nuevo Cuyo y Norte Grande) que integran 22 provincias. ¿Cuáles son las dos provincias que no están integradas en ninguna región? La Provincia de Buenos Aires y la CABA. Hace falta voluntad política para poner a funcionar un mecanismo de gobierno que garantice políticas de largo plazo para un territorio tan importante para el desarrollo de nuestro país”.
Se ha iniciado este documento evaluando un grave problema de actualidad como es la pandemia, que afecta tanto a nuestro país como al mundo entero, y se ha analizado especialmente lo relacionado con el Área Metropolitana, observándose el trabajo coordinado entre las autoridades del Gobierno Nacional, Provincial y CABA, siendo el tratamiento en esta grave emergencia un excelente ejemplo que justifica la propuesta de creación en una nueva Región, es decir una quinta que se agregue a las cuatro existentes.
Para concluir, es interesante traer un aporte con una visión también de futuro. En particular, la intervención de las autoridades de la Provincia se ve altamente demandada por la magnitud de la extensión territorial de hasta 40 partidos con una población que excede los 13 millones de habitantes, con una heterogeneidad urbana y diferente uso del suelo y altos niveles de pobreza. Véase que además, desde la Ciudad Capital de La Plata, debe atenderse el resto de la Provincia, que es la más grande y poblada del país.
Este tema ha venido siendo tratado en la serie de artículos publicados por la Revista Vial con el título de “Uso del Suelo y el Transporte”, como un ejemplo de la problemática que presenta una Región de características únicas por el alto número de habitantes que se concentran en la misma. Es por ello, que es imprescindible pensar en soluciones superadoras y se considera conveniente volver a insistir en el planteo formulado en la Edición N° 124 (Diciembre 2018), en el que se propone la posibilidad de analizar la división de la actual Provincia, es decir separar la Región Metropolitana de la Provincia de Buenos Aires.
Que todo sea para mejor.
Hasta la próxima.