Profesionalización y modernización del sector

Invitado por la Asociación Argentina de Hormigón Elaborado, el especialista expuso sobre la necesidad de poner en marcha un sistema de profesionalización del transporte, tanto para empresarios como para conductores.
“Existe la posibilidad de que en Argentina exista el título de “empresario del transporte”, para poder ejercer la actividad. Ese título ya existe en España y en todo Europa”, inició Martínez Lizarrondo. “El título además requiere de ciertas condiciones como sustentabilidad financiera mínima, y competencia profesional. Luego ya podes entrar al mercado”, siguió. Y explicó que en España cumplen con esas exigencias desde el año 1988 y es que llaman la “profesionalización del sector”. “Esto sin dudas, marcó un antes y un después, los que estamos ejerciendo la actividad de manera legal tenemos un diploma y a los que a partir de esa fecha quisieron entrar no tienen otra posibilidad que hacer el examen”, destacó. Además, resaltó que este requisito corre tanto para las empresas de cargas o de pasajeros y para intermediarios que no tienen vehículos pero que comercializan. “Todos tienen que tener el título. Es ley”, remarcó el español y comentó que “de esta manera se logró regular al sistema”. “Ahora podemos saber quiénes están, en qué lugar, etc. No hay margen para la ilegalidad y las empresas ficticias”, aseguró.
En cuanto a la evolución del transporte en España dijo que “en nuestro país, hasta el año 97, el sector del transporte era un lugar de refugio, donde se acogía al que no sabía hacer otra cosa.
Tuvimos una época de industrialización donde la gente se ubicaba en empleos de mejor calidad y aquel que no se encontraba cómodo en este sistema, entró al sector del transporte”. Y agregó, “lógicamente eso determinó un tipo de sector, atomizado, competitivo y muy necesitado de un orden determinado”. Y continuó “luego la administración descubre que el sector del transporte es clave para el desarrollo nacional, para la producción y gestión de las cadenas logísticas, por lo tanto decidió intervenirlo, en el año 88, con este sistema de regulación que generó una revalorización de las empresas, un crecimiento y una eliminación de competencia que no aportaban valor añadido”.
Martínez Lizarrondo aseguró que en los últimos años, “hubo crecimiento en todo sentido, especialmente en el rubro de la construcción, hasta que llegó la crisis”. Luego, en el año 2008, los niveles se redujeron en un 25%. Pero, a partir del 2013, otra vez la intervención del Estado, a través de las bonificaciones normativas, redirigió al sector. “Se reconsideró la titulación del empresario y se puso más énfasis en los operarios. A partir de ahí estamos otra vez en la fase de crecimiento”, declaró.
En cuanto a la Argentina, expresó que “cuenta con un registro de conducir que se puede convertir en profesional si la persona lo desea. Es decir, que cada uno decide si hace mejoras en su capacitación o no. Lo que me gustó preguntarme es ¿qué pasaría si se introduce una modificación inicial obligatoria que exija una formación mínima obligatoria para la profesionalización?”.
Por último, expresó que el objetivo general de este sistema es proporcionar un certificado profesional más responsable en cuanto al uso y manejo de vehículos. Y como objetivo secundario diferenciar a quien lo tenga. “Diferenciarte de la competencia, mejorar la imagen de la empresa y recibir una nueva percepción de la sociedad”, resaltó el especialista. Y cerró, “todo esto tiene un interlocutor que es el Ministerio de Transporte. Hay que proponer y negociar con estos objetivos de seguridad y empleo. Debemos generar diálogo y luchar por eso. Hay que tener presente que se necesita de un sistema, donde los dos protagonistas principales, empresarios y trabajadores, se pongan de acuerdo”.