Rango Verde: Camino a la sustentabilidad en el transporte

¿QUÉ ES RANGO VERDE?
Es el intervalo de RPM del tacómetro del vehículo donde el consumo de combustible es óptimo.
Conducir en Rango Verde requiere un vehículo adecuado para el tráfico que se realiza.
El transporte es una industria que consume alrededor de 6200 millones de litros de combustible por año en Argentina. Esto equivale a unos 13 millones de toneladas equivalentes de CO².
Una reducción del 5% en el consumo representa 275 millones de litros por año.

OBJETIVOS

Mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones de Gases a Efecto de Invernadero (GEI).
Reducir las emisiones de contaminantes como los óxidos de nitrógeno NOx, la materia particulada, y el dióxido de azufre SO².
Reducir el impacto de los residuos producidos por la actividad

BENEFICIOS

1- Mayor eficiencia energética es ahorro de combustible, lo que repercute directamente en un ahorro monetario en este rubro que representa un tercio del costo de un viaje en camión.

2- Optimización de la matriz energética nacional, con una menor presión sobre la producción e importación de combustibles.

3- Mayor Seguridad Vial con un parque vehicular más moderno con mejor desempeño en ruta.

4- Reducir el impacto en la salud humana y del ambiente a través de la reducción de contaminantes con efectos locales y globales.

ACCIONES

– Modificaciones en la flota vehicular para mejorar su eficiencia energética.
– Deflectores para mejorar el perfil aerodinámico. Lubricantes con mejores prestaciones.
– Difusión de buenas prácticas para la logística y el transporte.
– Capacitación en conducción racional y defensiva.
– Uso de herramientas informáticas para la recolección y seguimiento de métricas.
– Responsabilidad Social Empresaria (RSE).
– Abogar por la implementación de incentivos fiscales e impositivos para fomentar la inversión en sustetabilidad.
– Reducción de la tara de los vehículos a través del diseño y el uso de materiales más livianos.
– Renovación de la flota de vehículos con un promedio de antigüedad entre 25 y 30 años dentro de la próxima década.
– Aumento de la carga transportada por litro de combustible consumido con modificaciones al peso bruto total permitido y la instalación de buenas prácticas logísticas.
– Recuperación de neumáticos usados para uso como combustible en los altos hornos de fundición o como componente de los asfaltos de nuestras rutas.
– Descontaminación de vehículos de transporte de substancias peligrosas de forma sustentable.

ALGUNOS DATOS ECONÓMICOS

La Argentina, uno de los principales productores de alimentos en el mundo, exhibió un gran dinamismo en los últimos 20 años, llevando la producción agropecuaria a superar 100 millones de toneladas de granos anuales, cuando quince años atrás orillaba los 60 millones de toneladas.
Para entender el fenomenal salto, tanto cualitativo como cuantitativo operado en el agro argentino, deben conjugarse tres factores que provocan dicha transformación: la introducción de transgénicos en la producción; la siembra directa; y la facilidad y rapidez con que se ha diseminado el cultivo de soja, dada su mayor resistencia y rentabilidad frente a producciones tradicionales (trigo, lácteos, carne, etc.).
Dicho escenario también implicó la extensión de la frontera agrícola que repercute en mayores distancias de traslado para la entrega en puertos para la exportación de estos productos. Además, empujó la ampliación de la producción del resto de la cadena productiva, con inversiones, productividad y modernización en los encadenamientos hacia abajo (semillas, fertilizantes, maquinaria) y hacia arriba (crushing, almacenamiento y puertos). Este dinamismo impactó positivamente sobre la actividad del transporte carga por carretera que concentra más del 90% de las cargas agrícolas. La actividad creció en sus operaciones, aunque en forma atomizada, con un alto grado de informalidad y, lo más importante, con un alto grado de antigüedad que implica externalidades fuertemente negativas sobre el medio ambiente y la salud de la población en general.