SOLUCIONES VIALES URBANAS

El aumento del índice de tránsito ha favorecido a la aparición de complejas técnicas resolutivas para las diversas problemáticas que se originan sobre la red vial. Por esto, en la actualidad, resulta habitual tratar en forma simultánea, y en un área reducida, temas tales como el diseño geométrico especial, la semaforización actuada, el señalamiento activo, el estacionamiento público, las paradas de transporte público, la segregación de tránsito, etc.

* Por el Arq. Gustavo Das Neves, el Ing. Julián Rivera y  Martín Villanueva

 

 

Cada uno de estos aspectos posee una técnica resolutiva distinta, que incluso muchas veces proceden de instituciones o normalizaciones diferentes. Así, se torna factible la pérdida de confiabilidad en la obtención de los resultados buscados. Por esto han aparecido en los últimos años programas para la microsimulación de una zona, permitiendo el reajuste de los diseños implementados y la optimización de las soluciones.
Es necesario entonces analizar estos programas de microsimulación; desarrollar una metodología de levantamiento de datos adaptada a las técnicas habituales en la Argentina; la microsimulación de diversas opciones de soluciones viales; y la generación de un manual con los resultados obtenidos empleable en futuros emprendimientos. El LEMaC, con el apoyo de PSA Peugeot-Citroen, ha redactado un proyecto I+D denominado: Empleo de microsimulación de tránsito para análisis de soluciones viales, a ser incorporado en el Programa de Incentivos del Ministerio de Educación, Ciencia yTecnología de esa Nación.

SOLUCIONES VIALES URBANAS
Encuadran aquellos elementos aplicables en puntos conflictivos, con niveles preocupantes de accidentes. Son alternativas a los proyectos de infraestructura que insumen grandes presupuestos, resultando medidas de bajo costo. Exigen una adaptación a las leyes del lugar donde se apliquen y un monitoreo permanente para evaluar su prestación, dado que importar medidas exitosas en un país, no implica que lo sean en otro.

MEDIDAS DE CONTROL DE VELOCIDAD: CAMBIO VERTICAL
1. Reductores
Se encuadran dentro de las medidas de control de velocidad de cambio vertical, y son también llamados lomadas. Consisten en elementos para desalentar la circulación a velocidades excesivas y se diferencian del lomo de burro, pues implican una ondulación más extendida.
Las lomadas largas producen un efecto de rampa menos severo y conllevan a un tiempo de cruce más bajo utilizándose alturas que permiten elevar el total del cuerpo del vehículo.
El hasta hace poco vigente Código de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires (Ley 11.430) contemplaba que en los cruces peligrosos, que no cuenten con semáforos, las autoridades podían instalar un sistema reductor físico de velocidad denominado meseta en forma transversal al desplazamiento de vehículos, de una altura no mayor a cinco centímetros, con una longitud total de cuatro metros, siendo de dos metros la superficie corrugada y teniendo explanadas ascendentes y descendentes de un metro cada una.
El empleo de estos elementos debe ser complementado por lo establecido en las secciones de señalamiento vertical y demarcación horizontal.
Resulta de fundamental importancia, previo a su colocación, el analizar si el mismo no interfiere en corredores de emergencia principales (autobombas, ambulancias, etc.) y si no resultan en aumentos desmedidos de los costos operativos implicados (no empleo en circunvalaciones, rutas con gran volumen de transporte público, etc.). Asimismo, se deben verificar posibles consecuencias no deseadas como ser: reasignación de flujos, demoras excesivas y migración de accidentes.
2. Tablas de velocidad e intersecciones elevadas
Las tablas o mesetas de velocidad cumplen el mismo propósito que los reductores de velocidad, pero con un desarrollo en el sentido de circulación mayor, resultando menos brusco su traspaso.
Es esencialmente una meseta ubicada en coincidencia con intersecciones peatonales facilitando el cruce de la calle circulando al mismo nivel de la acera, eliminando rampas. La construcción implica explanadas ascendentes y descendentes en cada acercamiento del vehículo, que eleva la intersección entera al nivel de la acera. Puede no ser apropiado su aplicación si la calle es una ruta de autobús o de emergencia.

MEDIDAS DE CONTROL DE VELOCIDAD: CAMBIO HORIZONTAL
1. Mini rotondas
Son medidas de control de velocidad de cambio horizontal y constituyen elementos encauzadores de flujo vehicular, instaladas en intersecciones, basándose en la circulación de todos los vehículos por una calzada anular, en la que confluyen las diferentes vías, que discurre en torno a una isla central y que funciona con prioridad a los vehículos que circulan por la calzada anular.
El islote central es de diámetro pequeño, normalmente inferior a cuatro metros. Se recomienda construirla abombada, con materiales diferentes a los de la calzada y sin cordón ni señales u obstáculos físicos. No puede haber actividad peatonal en la isla central ni existir cruces peatonales en la zona de circulación. La reducción de la velocidad que consiguen las glorietas en el recorrido se produce, en gran medida, por la percepción que tienen los conductores de la existencia de un obstáculo en su camino, que les obliga a frenar, para desviar su trayectoria y rodearlo. De ahí, la importancia que tiene en las glorietas una buena visibilidad en sus accesos.
En particular resultan muy útiles:
-En zonas urbanas para intersecciones a las cuales llegan tres y más brazos; en donde existen muchos conflictos de giro a la izquierda; y donde las velocidades de circulación no superan los 50 Km/h.
-Como reductores de velocidad, en general.
2. Chicanas, cambios laterales e intersecciones realineadas
Estos apaciguadores de tránsito consisten en una extensión de la acera a mitad de cuadra en forma alternada (en el caso de las chicanas) reduciendo así el ancho de la calzada hasta un mínimo de tres metros por carril. Su propósito primario es el de peatonalizar las intersecciones, actuando de manera física y psicológica sobre el conductor.
3. Angostamientos: extensiones de esquina, ahogadores e isletas centrales
Estos elementos denominados guillotinas, angostamientos, ahogadores, nudos o bulbos, tienen como función alentar a los conductores y aminorar la velocidad de los vehículos que se acercan a dichos dispositivos.
Estos apaciguadores de tránsito consisten en una extensión de la acera en las proximidades de una intersección o en isletas. Actúan de manera física y psicológica sobre el conductor en lugares donde sea necesario proteger el flujo peatonal.

CONTROL DE VOLUMEN
Funcionan desviando el tránsito hacia otra ruta, limitando o desviando el tránsito directo en una zona. Este tipo de medidas merece un análisis de las consecuencias no deseadas de la reasignación de flujos, demoras excesivas y migración de accidentes.
1. Clausuras totales de calles
Son barreras definitivas al tránsito pasante. Las clausuras parciales bloquean por una corta distancia el movimiento en un sentido, evitando el acceso a la misma por uno de sus extremos y un solo sentido de circulación. Pueden estar conformadas por elementos removibles o fijos como postes, isletas o mojones, limitando su disposición a dejar un ancho menor al de un automóvil, permitiendo si el paso de tráfico de motociclistas y ciclistas. Causan rutas indirectas para los residentes locales y los servicios de emergencia.
2. Desviadores diagonales 
Son barreras ubicadas diagonalmente a través de una intersección, bloqueando el movimiento directo, obligando al conductor a girar un único sentido.
3. Barreras de mediana
O isletas desviadoras, son estructuras elevadas, ubicadas generalmente lo largo de una calle principal o avenida, y en coincidencia con una intersección para bloquear el movimiento directo transversal o giros indebidos, que conviertan el cruce en peligroso. Requieren anchura disponible de la calle dentro de la principal.
4. Isletas de giro forzado
Son, al igual que las medianas, elevadas en una intersección bloqueando ciertos movimientos forzando solo el giro en un único sentido.

MEDIDAS COMBINADAS
Isleta central con tabla de velocidad y angostamiento con paso peatonal.

DISPOSITIVOS DE CONTROL
1. Topes de contención
Elementos ubicados sobre la acera paralelamente a la línea del cordón que impiden el estacionamiento vehicular en zonas indebidas evitando así la obstrucción de vías, pueden constituirse como una alternativa al cordón.
Otra alternativa de topes vehiculares son los topes removibles que posibilitan restringir el paso de vehículos en horarios determinados.
2. Vallas peatonales
Se emplazan sobre el cordón en forma paralela al eje longitudinal de la calzada, esto evita el posible contacto entre los peatones y los automóviles.
Suelen usarse en zonas de mayor aglomeración de peatones, como en mercados, centros comerciales, de trabajo, escuelas, lugares de recreación.
También en cruces peatonales, puentes elevados o túneles de paso ya que inducen al peatón al paso correcto del cruce.
Se usa en paradas de ómnibus ya que optimiza la operación de trasbordo de pasajeros.
Si hay un cruce peatonal en frente de la salida de alguno de los establecimientos mencionados deberá disponerse de una segunda valla, paralela a la anterior y frente a la abertura de ésta, de una longitud tal que obligue a los peatones a efectuar una maniobra de desvío para acceder al cruce.
Pueden estar dotados de una puerta, que es la parte móvil de la valla destinada a proveer el acceso ocasional. En zonas no iluminadas deben estar provistas de iluminación o marcas reflectantes.

* El ingeniero Julián Rivera es subdirector del LEMaC UTN La Plata, el arquitecto Gustavo Das Neves y Martín Villanueva son integrantes del LEMaC.