ANÁLISIS DEL SISTEMA DE PUNTAJE PARA LA LICENCIA DE CONDUCTOR

Se firmó un acuerdo entre el Gobierno nacional, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires para instalar un sistema de licencia por puntos con el objetivo de disminuir la cantidad de accidentes de tránsito que crece día a día. Se trata de un mecanismo que dio grandes resultados en otros países del mundo. 

* Por el Ing. Oscar U. Fariña

A fin de paliar las graves consecuencias de los accidentes automovilísticos conforme lo registran los altos índices de siniestralidad de Argentina, en agosto de 2007 se celebró un convenio federal entre el Estado nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre acciones en materia de tránsito y seguridad vial. Este acuerdo fue ratificado por el Poder Ejecutivo mediante el decreto 1232 en septiembre del mismo año.

En este documento se contempla la implementación del Registro Nacional de Licencias de Conductor a través de la suscripción de contratos específicos con el Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito y la adopción de un Sistema Unificado de Puntaje para dichas licencias.
Resultan de interés, los antecedentes detallados en el citado acuerdo, destacándose aquí dos de los más significativos:
* “Que en el marco del Plan Nacional de Seguridad Vial 2006-2009 elaborado por las entidades integrantes del Sistema Nacional de la Seguridad Vial —Consejo Federal de la Seguridad Vial, la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial, y el Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito— se prevé la implementación de mecanismos de control del otorgamiento de licencias de conductor, mediante la creación del Registro Único de Emisión de Licencias de Conductor, sugiriendo su funcionamiento en el ámbito del Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito.”
* “Que a tal fin el método de licencias por puntaje se ha evidenciado en la experiencia internacional como idóneo para alertar en forma permanente sobre el comportamiento en la vía pública, restringiendo de las habilitaciones a aquellas personas que han demostrado su desapego a las normas de tránsito y seguridad vial.”
Al respecto, la Legislatura porteña, que ya venía tratando esta problemática a nivel de comisión, se propuso modificar la ley 451 (BOCBA 1.043) que establece el régimen de faltas, con la incorporación de un nuevo capítulo en el que se agrega el sistema de puntaje para conductores.
Entre otros, el proyecto contemplaba los siguientes aspectos:
* Asignación inicial de puntaje:  20 puntos, los que constarán en el Registro de Antecedentes de Tránsito.
* Descuento de puntos: se hará de acuerdo a la escala establecida, con base en la magnitud de la falta cometida tanto cuando se registre el pago voluntario como cuando exista una sanción firme detectada en sede administrativa o judicial por infracciones a las normas.
* Sanciones por aplicación del sistema de puntaje: sin perjuicio de las multas que correspondan, cuando el conductor alcance los cero puntos, se aplicarán sanciones de inhabilitación para conducir, que serán de entre 60 y 90 días la primera vez, mientras que el plazo se incrementa entre noventa días y un año la vez siguiente. De repetirse esta situación, la inhabilitación puede aumentar hasta tres años.

ANTECEDENTES INTERNACIONALES
El sistema de puntaje es utilizado en diversos países de Europa y resulta de utilidad analizar la evaluación de los resultados obtenidos para apreciar las ventajas de este sistema.
Las conductas urbanas de los argentinos son distintas, por lo que no siempre lo que es bueno en otras regiones es de aplicación en otras ciudades y caminos. La reducción de las infracciones y la disminución de los accidentes en países tales como Inglaterra, Francia, Alemania y España arroja cifras que no dejan dudas de que esta metodología obliga a concretar un cambio de actitud ante la permanente eventualidad de perder la licencia. Las mejoras en las estadísticas de seguridad vial se reflejan, entre otras, en una disminución del número de muertos por accidentes y del porcentaje de conductores alcoholizados.
Los tipos de faltas de tránsito pueden clasificarse, según su importancia, en muy graves (tales como conducir alcoholizado), graves, moderadas y leves (por ejemplo, mal estacionamiento).
En España, el crédito inicial en puntos es de 12 contra los 20 de la Ciudad de Buenos Aires, y las infracciones muy graves están penalizadas con una quita de seis puntos que representa un 50%, mientras que en tierras porteñas la sanción es variable entre 11 a 14 puntos, lo que constituye hasta un 70%. En cuanto a las moderadas en aquel país europeo, éstas no son penalizadas, en tanto que se descuenta entre uno y tres puntos en Buenos Aires.
En lo que hace al recupero mediante la asistencia a cursos de capacitación, por ejemplo, en España los puntos que se acreditan en este concepto varían entre cuatro para conductores comunes y ocho puntos para profesionales, es decir que se le restituye a éstos un 60%, mientras que en la capital argentina se otorgan en las mismas condiciones, entre tres y seis puntos, con lo que a los profesionales se les reconoce un 30%.
También en Francia el puntaje de crédito es de 12 puntos, descontándose ocho por provocar un accidente  bajo los efectos del alcohol o darse a la fuga en una colisión con heridos, cuatro puntos por violación de luz roja de un semáforo, tres por exceso de velocidad, etc.
En Italia, inicialmente se otorgan 20 puntos, los que se van descontando en función de la gravedad y cantidad de las infracciones. Aquí lo novedoso consiste en que al conductor que no ha cometido faltas durante dos años, se le da un crédito adicional de dos puntos y así sucesivamente hasta un máximo de 30. Existe la posibilidad de recuperarlos también mediante la asistencia a cursos de capacitación en la materia.
En Alemania, en cambio, el sistema consiste en la acumulación de puntos y cuando el conductor alcanza los 18, pierde la licencia. Las infracciones más graves están penalizadas entre cinco y siete puntos y entre uno y cuatro las más leves. Cuando el conductor se aproxima al máximo, debe concurrir en forma obligatoria a un curso de formación vial.
Por último, en el Reino Unido también se utiliza un sistema similar al de Alemania pero con una máxima acumulación de 12 puntos. Aquí se diferencian las infracciones según su importancia y las muy graves, tales como conducir alcoholizado, se castigan con el retiro inmediato de la licencia, mientras que las moderadas (no utilizar cinturón de seguridad), suman puntos. En cambio, las leves como estacionar en lugares prohibidos no intervienen en el puntaje y la sanción es sólo económica. 

CONCLUSIONES
Ante la gravedad de la actual situación relacionada con los accidentes viales y las conductas imprudentes y generalizadas por la violación de las normativas vigentes, no puede dejar de reconocerse la importancia y trascendencia de este convenio suscripto sobre acciones en materia de tránsito y seguridad vial. Como primera etapa, este acuerdo debe ser ratificado por la Legislatura de la Ciudad, según lo establecido en su Constitución, como así  también se impone llevar a cabo una serie de actos administrativos concretos para que las diversas jurisdicciones ajusten su funcionamiento en forma coordinada con el Registro Nacional de Licencia de Conductor aún no implementado y adopten un sistema uniforme de puntaje; esto debe ser en el menor plazo posible ya que no es factible cumplir con el originalmente establecido de 120 días. Dentro de la problemática planteada, la propuesta de ley que está en tratamiento debe tener en cuenta muy especialmente los aspectos referidos a la coordinación de las acciones con las restantes jurisdicciones, ya que si esto no puede implementarse, la norma resulta de muy difícil aplicación. 
Es indudable que los conductores profesionales van a ser los más afectados con el sistema de puntaje, dado que son los que más tiempo están en la vía pública y por ende los que tienen mayores probabilidades de cometer infracciones. De allí la protesta de las organizaciones gremiales que defienden sus intereses, que indudablemente pueden ser legítimos en lo referido a los derechos de cuidar las fuentes de trabajo, pero al mismo tiempo contradictorios con el bien común, porque no puede admitirse que el cumplimiento de sus tareas genere faltas que incrementen la inseguridad de la comunidad.
Se entiende que debería hacerse una revisión de la propuesta de ley mediante una discusión profunda de los alcances de la norma a sancionar. Pero esto de ninguna manera debe significar  una postergación indefinida de la aplicación de lo aprobado por el decreto 1232, a fin de encarar una solución a la grave situación que se observa en la siniestralidad vial de Argentina.
Todos los conductores sin excepción, deben ajustar sus comportamientos en beneficio del bien común a preservar. Resulta evidente que la sola implementación de la legislación descripta no dará lugar a la solución de la problemática vial, si no va acompañada por un conjunto coordinado de acciones, entre las que se destacan prioritariamente la educación y la aplicación de las técnicas de ingeniería de tránsito, tanto en las calles urbanas como en los caminos y vías rápidas.

*  El Ing. Oscar U. Fariña es director general de Tránsito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.