CAMINOS PARA EL DESARROLLO

*Por Geraldo Vianna

 La movilidad de las personas y bienes es un factor crítico para el desarrollo económico y social de cualquier nación. De ahí es que las deficiencias logísticas son un grave problema, principalmente para los países con gran extensión territorial, donde los costos de transporte son decisivos, y en las grandes ciudades, donde el sistema de transporte público es fundamental para el mantenimiento de un nivel aceptable y de una buena calidad de vida.
En tanto, hay otros aspectos de infraestructura que son igualmente estratégicos, como  la energía, las comunicaciones, la educación y la salud, entre otros; pero las inversiones en transporte, además de imprescindibles, tienen un retorno más rápido y un fuerte efecto multiplicador.

 

 

En la historia brasileña hubo muchos momentos, donde se tuvo la posibilidad de dar grandes saltos en el rumbo del desarrollo sustentable. Sin embargo, no fue posible la concreción, ya sea por falta de recursos, por exceso de divisas, por no contar con una moneda estable y marcos regulatorios confiables, por déficit de democracia, y muchas oportunidades, por el conjunto de estos factores. Actualmente, se superaron  esas carencias y tanto en Brasil como en el mundo, hay grandes recursos privados interesados en proyectos de gran porte y de largos plazos de maduración. No obstante, los desafíos en el área de transporte son inmensos, y los recursos públicos son absolutamente insuficientes para enfrentarlos.

EXPANSIÓN
La red pavimentada de Brasil, comparada con otras economías del mundo, pasó del puesto 20 al décimo lugar, según un indicador que relativiza la extensión de las rutas de cada país, en base de los respectivos territorios, poblaciones y flotas de vehículos. En materia de calidad de los diferentes sistemas de transporte, el de Brasil es inferior, incluso si se compara con países de menor desarrollo. Ni siquiera los programas de concesión, iniciados hace poco más de diez años, aseguraron una gestión competente e inversiones privadas regulares en los principales ejes carreteros y ferroviarios del país; lamentablemente no se consiguió ni siquiera dar soporte al crecimiento económico, error que se tuvo en ese período (excepto en los años 2004 y 2007).
Por otro lado, se debe tener en cuenta al transporte de larga distancia. En la actualidad, la situación es dramática la situación que se vive en la ciudad de San Pablo, cuyo tránsito está a un paso de la movilidad cero. Esto obliga también a considerar la cuestión del transporte urbano. La expansión de los ingresos, de los créditos y de los salarios medios, hizo que industria automotriz batiera todos los récord de producción, exportación y venta en el mercado interno de automóviles y camiones. Este fue el factor que llevó a que el tránsito paulista diera un gran salto, así como acontecerá, en breve, con otras grandes ciudades brasileñas.

INVERSIÓN
A pesar de una coyuntura internacional menos favorable de aquí en adelante, ya hay quienes trabajan con la hipótesis de un nuevo largo ciclo de crecimiento económico. Proyecciones moderadas indican una evolución media anual del 4 o 5% del Producto Bruto Interno (PBI) en los próximos 15 años, lo que significa doblar la economía brasileña hasta el 2025.
Pero, no se espera que las rutas acompañen ese ritmo de crecimiento sin grandes inversiones e intervenciones del poder público. En la actualidad, el sistema vial necesita diversas obras en términos de conexiones, contornos, viaductos, y otras que conduzcan al aumento de la capacidad de rutas y ferrovías, construcción de nuevas conexiones carreteras, ferroviarias e hidroviarias; pavimentación de kilómetros de caminos rurales; mejoramiento en los puertos marítimos y fluviales; conservación y mantenimiento del patrimonio existente, además de la modernización de la flota, señalización, controles de tráfico, fiscalización electrónica. En ese aspecto, el aumento de la oferta y la calidad del transporte de masas en las grandes ciudades se llevarán a cabo; algunas grandes obras viales en el área metropolitana, por ejemplo, la construcción del Rodoanel de San Pablo o el Arco rodoviário de Río de Janeiro.
La inversión mínima que se requiere será del orden del 10% del PBI, aproximadamente 250.000 millones de reales (cerca de 138.000 millones de dólares), como señala el Plan de Logística para Brasil (PLB) divulgado en el mes de septiembre del 2007 por la Confederación Nacional de los Transportes (CNT). Asimismo, el Plan Nacional de Logística y Transporte (PNLT) del Ministerio de Transporte, lanzado en junio de ese mismo año, llega a números similares. La diferencia esencial es el tiempo: la CNT considera que esas inversiones eran para ayer, es decir, que ya deberían haberse realizado; en cuanto el PNLT comprende que es posible distribuir esas acciones  durante los próximos 15 años (hasta el 2023), que es el horizonte de ese plan. No obstante, el sector logístico promete proyectos del orden de los 58.300 millones de reales (más de 32.000 millones de dólares), en el período 2007-2010.
Brasil cuenta con todo para llegar al 2025 con el PBI actual multiplicado por dos y con indicadores sociales mucho mejores que los existentes.
Pero, independientemente de las acciones imprescindibles en otras áreas, se requiere invertir en el desarrollo de la infraestructura logística, inclusive en el transporte público, por lo menos, un 1.5% del PBI todos los años. Hay que recordar que está cifra no es muy descabellada ya tiempo atrás el país llegó a destinar el 2% del PBI con esa finalidad.
Asimismo, conjuntamente entre los tres niveles de la administración pública y la iniciativa privada, se pueden invertir cerca de 40.000 millones de reales (22.000 millones de dólares) por año en la expansión y modernización de la infraestructura logística y urbana del país, por lo menos hasta el 2025.
Por lo tanto, un país como Brasil no podrá crecer de forma significativa y sustentable si no invierte entre 1.5 y 2% del PBI al año en infraestructura de transporte y logística, como así también en la superestructura correspondiente, tal como aportes privados e instalaciones, flotas y tecnología.

* Geraldo Vianna es director de la Confederación Nacional de los Transportes (CNT) de Brasil.