Mejores rutas, mejor transporte

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brazil Mejores rutas, mejor transporte

La primera razón es la necesidad de mayores inversiones públicas en salud, educación y seguridad social. En Brasil, según un informe de la Asociación Brasilera de Concesiones Viales, (ABCR, por sus siglas en portugués) en doce años de operación de las concesiones privadas, se recaudó 6.5 mil millones de reales (más de 3.2 mil millones de dólares).

 

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El gran número de licitaciones de concesión que presenta Brasil deja en manifiesto que el país carioca sigue la tendencia mundial de adoptar las concesiones viales para la administración de las rutas, elevando la competitividad de la economía por medio de la reducción de los costos y de los tiempos de viaje.

La transformación de los principales ejes rodoviarios de un país en vías auto-sustentables, que tengan un volumen de tráfico suficiente para ser operadas, mantenidas y mejoradas a través de los peajes, es hoy una tendencia mundial.

 

 

 

Otra razón es el aumento de la flota de vehículos y la constante evolución de la informática y de nuevos materiales y equipamientos que han llevado a la necesidad de una rápida adopción de tecnologías de gestión, de operación y controles de las rutas.

Desde el punto de vista costo-beneficio, la concesión es favorable para el usuario que cambia los caminos mal conservados por otros en mejores condiciones. Por lo tanto, las concesiones están siendo adoptadas tanto por países desarrollados como por naciones en vías de desarrollo.

 

Asociaciones

Por otra parte, con contratos asignados en 2007, las dos primeras Asociaciones Público-Privadas (PPP, por sus siglas en portugués) del sector vial, una realizada por el Gobierno de Minas Gerais y la otra por el Estado de Pernambuco, representan un gran avance para abrir una nueva forma de concesión. Las PPP permiten a los estados sustituir la inversión directa total a través de una unión en donde las inversiones necesarias o los costos de operación (o ambos) son divididas entre las dos partes, donde la privada asume la gestión del tramo en la forma de concesión.

Esta medida hace que las inversiones de las concesiones estén creciendo, siempre alineadas al objetivo de otorgar mayor seguridad, fluidez y confort a los usuarios. Además, apoyan el desarrollo económico y social de las regiones. Por ejemplo, en 2008, se destinaron 4.66 millones de reales (más de 2.33 millones de dólares) en programas socio-ambientales, que contribuyen a mejorar la calidad de vida de millones de personas.

 

Siguiendo la tendencia

El creciente número de licitaciones que presenta tanto el Gobierno Federal como el Estatal, indican que Brasil sigue la tendencia internacional de adoptar las concesiones viales para la eficiencia y agilidad de la gestión privada en la administración de las rutas, elevando la competitividad de la economía por medio de la reducción de los costos y de los tiempos de transporte. Las vías bajo concesión tienen en la actualidad cerca del 60% de la circulación de la mercadería del país.

Una investigación del Grupo CCR (Compañía de Concesiones Viales) y realizado por el Instituto DataFolha en el segundo semestre de 2008, con líderes de opinión y usuarios (la empresa administra 1.484 kilómetros de rutas en los estados de San Pablo, Río de Janeiro y Paraná), indicó que el 86,7% de los entrevistados desean que los gobiernos concedan más vías a la administración privada, un crecimiento favorable del 7,1% con respecto al año anterior. El estudio también señaló que el 87,6% admitieron que vale la pena pagar los peajes ya que ahorran tiempo y transitan por caminos en buen estado.

La conclusión del informe dejó en claro que para seguir la tendencia mundial para aumentar la competitividad en la economía internacional, reducir los costos y crecer en forma sustentable a lo largo de las próximas décadas, Brasil tendrá que avanzar en las concesiones viales para mejorar su malla rodoviaria.

En tanto, uno de los desafíos en relación a las nuevas licitaciones es ofrecer mejores estudios sobre las concesiones, con proyectos actualizados de tráfico, planos de inversiones más precisas y análisis de riesgo anticipados ante eventuales problemas burocráticos y ambientales que puedan surgir.

Los estudios de viabilidad para la colocación de los trayectos en licitación también deben contemplar la adecuada localización de las plazas de peajes, definidas por el concesionario y aprobadas con una licencia ambiental. Por ejemplo, en la ruta Presidente Dutra, más del 90% de los vehículos que transitan no pagan peaje, desplazándose en trechos desprovistos de ellos. Otro importante desafío de las nuevas concesiones es evitar que las rutas se tornen en avenidas de unión entre diferentes barrios de un mismo Municipio, generando un tráfico adicional no pagante que además aumenta el riesgo de accidentes, perjudicando el tráfico de larga distancia y especialmente el transporte de cargas.

 

Programas de seguridad

Sancionada el 18 de junio de 2008, la denominada Ley seca establece sanciones más rigurosas para el conductor que ingiere bebidas alcohólicas y presente dos decigramos por litro de sangre. La sanción para quien no cumpla con esa regla es la suspensión de la libreta de conducir por un año, además del pago de una multa económica y la retención del vehículo. A partir de seis decigramos, la pena incluye también la detención del chofer, que puede variar de seis meses a tres años.

No obstante, para que esta ley siga reduciendo el número de accidentes de tránsito, es fundamental que las sanciones sean combinadas con acciones de educación y éstas son medidas tomadas por las concesionarias. Pese a no tener poder policial, las empresas concesionarias han contribuido para reducir los accidentes en las rutas, con inversiones en señalización, defensas y sistemas electrónicos de control de velocidad, además del apoyo de las acciones de fiscalización de la policía de tránsito.

Parte de la señalización vertical en las rutas concesionadas que poseen mejor reflectividad y mayor visualización, están siendo sustituidas por placas aéreas colocadas en pórticos, puentes o viaductos. Además, se realizó la señalización horizontal en 13.596 kilómetros de rutas y fueron instalados 49.159 carteles.

 

Exceso de peso

Una investigación realizada por el Ministerio de Transporte de Brasil remarcó que gran parte de la flota nacional de camiones circula con exceso de peso. El estudio, llevado a cabo por la central del Centro de Excelencia en Ingeniería de Transporte, mostró que el exceso de peso trae pérdidas económicas anuales por 1.500 millones de reales, por el desgaste del pavimento, obligando a la realización, en algunas rutas, de tareas de recuperación con apenas tres años de uso, cuando lo normal seria diez años. Debido al sobrepeso los pavimentos duran menos y las inversiones para la recuperación del asfalto crece. También provoca la reducción de la vida útil de los componentes del vehículo y causa mayores accidentes, ya que con la concentración de peso en un mismo eje, el centro de gravedad se desplaza, la capacidad de frenado se reduce y la resistencia al deslizamiento se afecta. Por ende, la reducción de capacidad del frenado, la pérdida de estabilidad y el deterioro precoz de los neumáticos, entre otros, contribuyen para aumenta la siniestralidad vial. Además de eso, la desaceleración acentuada de las rampas y en curvas verticales incentiva el adelantamiento indebido, comprometiendo la seguridad de los usuarios. Por consiguiente, es indispensable ampliar la infraestructura para las tareas de pesaje, pero también reforzar la fiscalización, de forma que los excesos de carga sean castigados con sanciones.