PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL EN COLOMBIA

Con el objetivo de mitigar los impactos que se generan por la intrínseca relación entre el orden social, la ocupación y el uso del espacio, se implementa en ese país, desde 1997, proyectos que garanticen la sostenibilidad de las iniciativas y la continuidad de las inversiones.

* Por el Arq. Walter López Borbón

 

 

El crecimiento, entendido como un aumento progresivo de los elementos de un sistema, se considera, por lo general, como algo deseado y deseable, dentro de la inagotable condición de los seres humanos de acumular, principalmente objetos, de riquezas (sean reales o supuestas), en un medio donde predomina el tener sobre el ser, o donde se confunde el cuánto tienes, con cuánto eres. Esta medida no se trata de ninguna deseable sostenibilidad, sino de un sálvese quien pueda. Aún no se tiene en claro el costo final de sostener un proceso de crecimiento como el actual; y lo que es más paradójico, es mantener la inversa relación entre disminución de población y aumento de consumo de los países mas desarrollados.
En un suplemento de Population Report (El Medio Ambiente y el Crecimiento de la Población: Acciones para la presente Década, Estados Unidos, 1994), se trabajaron entre otros, dos indicadores que arrojan una seria reflexión, uno de ellos hace referencia al tiempo de duplicación de la población, y el otro a la tasa total de fecundidad. En el primer caso, los países más precarios presentan tiempos de duplicación de la población menor. Por ejemplo, Siria lo hará en 18 años; Irak en 19, Honduras y Guatemala en 22; Colombia en 35; y Argentina en 56. En contraposición a Italia que lo logrará en 1.386 años, Grecia en 990, o Dinamarca en 753. Como se observa, se trata de tendencias que necesariamente cambiarán el panorama global a mediano plazo, pero desde ahora se padecen los efectos de los procesos migratorios y de la sostenibilidad de estas economías.

MAYOR POBLACIÓN
Por otra parte, está el tema de la tasa de fecundidad (se toma en cuenta la cantidad de hijos que tendría una mujer si durante sus años fértiles tuviera el mismo número que el de las mujeres de cada uno de los cinco grupos de edades están teniendo actualmente). En este caso las tendencias refuerzan el dato anterior, Rwanda con 8%, Malawi 7.7%, Honduras 5.6%, Guatemala 5.2, Colombia 2.9%, y Argentina con 2.7%. En contraste con países como Canadá (1,8%), España e Italia (1.3%).
¿Quién crece?, ¿Cómo crecen?, ¿En manos de quién recaerá la producción mundial?, son algunas de las preguntas que se hacen cada vez más pertinentes.
Si a esto se le suma el crecimiento de las ciudades en los últimos años, se tiene una situación muy particular. Por ejemplo, entre 1955 y 1988, las ciudades europeas y algunas norteamericanas apenas crecieron por debajo de dos veces su tamaño en cuanto al número de su población; mientras que las latinoamericanas se triplicaron, como en el caso de Quito que se multiplicó 3,5 veces, Lima 4,1 y Bogotá 8,2. En este último la población de bajos ingresos representa el 87,6% del total y el 44% de las familias intentan vivir con dos dólares diarios. Actualmente, Ciudad de México, San Pablo, Buenos Aires, Lima y Bogotá, están entre las 21 ciudades más grandes del mundo que representan más de la mitad de este primer grupo.
Este crecimiento definitivamente no se reflejó en el desarrollo, la población crece de manera desmesurada pero no así los recursos necesarios para garantizar una permanente mejoría en sus condiciones de vida. Las ciudades se incrementan y con ellas sus problemas, las posibilidades de atender temas como la cobertura de servicios sociales, la generación de empleo y sobre todo la oferta adecuada de vivienda, se convirtieron en todo un reto. La ocupación poco adecuada del territorio representa, en Colombia, un permanente desajuste entre necesidades de la población y las posibilidades de dar abasto con ellas, lo que llevó, en muchos casos, a una generalizada creación de subsidios en el marco de Gobiernos que se debaten entre la disminución de su intervención y la privatización de sus funciones. Subsidiar la educación, la salud, el transporte, el desempleo y la vivienda, son unas de las metas de nuestras actuales ciudades, constituyéndose en un modelo poco factible y menos sostenible.

PLAN DE ORDENAMIENTO
Bogotá y las ciudades colombianas, al igual que muchas del mundo, presentaban malas condiciones que hacían escasas las posibilidades de un desarrollo consistente, los permanentes cambios de administración y la discontinuidad en las políticas, los planes, los programas y los proyectos. Ante esta situación y con la intención de mitigar los impactos que se generan por la intrínseca relación entre el orden social, la ocupación y uso del espacio, se implementa en el país, a partir de la Ley 388 de 1997, los planes de ordenamiento territorial. Estos buscan establecer un panorama a diez años, de tal manera que sea posible garantizar la sostenibilidad de las iniciativas y la continuidad de las inversiones, como así también superar posiciones de orden coyuntural y en ocasiones partidistas.
El plan de ordenamiento territorial de Bogotá, que se condensa en el decreto 619 del 2000, y que se modificó por el 190 del 2004, presenta los siguientes propósitos:
*Planear el ordenamiento territorial del distrito capital en un horizonte a largo plazo (15 años).
*Pasar de un modelo cerrado a uno abierto de ordenamiento territorial.
*Vincular la planeación del distrito capital al sistema de planeación regional.
*Controlar los procesos de expansión urbana en Bogotá y su periferia como soporte al proceso de desconcentración urbana y desarrollo sostenible del territorio rural.
* Avanzar a un modelo de ciudad, región diversificada, con un centro especializado en servicios.
* Reconocimiento de la interdependencia del sistema urbano y el territorio rural regional y de la construcción de la noción de hábitat en la región.
* Desarrollo de instrumentos de planeación, gestión urbanística y de regulación del mercado del suelo para la región.
* Equilibrio y equidad territorial para el beneficio social.

CONSECUENCIAS
Los resultados de esta implementación son muy positivos. Actualmente, hay claras directrices, políticas previamente formuladas y experimentadas con los diferentes actores involucrados en el proceso. Además, se reflejan en diferentes estrategias, que a manera de instrumentos urbanos, dan cuenta de la conformación de un escenario que busca responder a las diferentes demandas de los grupos sociales existentes.
Desde el 2005, se aprobaron 15 planes maestros que establecen notorias directrices por temas (espacio público, educación, salud, y equipamientos culturales, entre otros) y la definición de proyectos zonales y parciales para el desarrollo de nuevas áreas de la ciudad. También, se llevan a cabo planes de regularización, manejo e implantación para los equipamientos metropolitanos existentes y nuevos y la normatización de 102, de las 112 unidades de planeamiento urbano que dan pautas para el mejoramiento y la consolidación de áreas ya construidas. Todos estos factores, entre otros, reflejan, los resultados de la implementación de esta iniciativa sin precedentes históricos en Colombia.
Dos son los pilares principales de este ejercicio de planeación y búsqueda de democracia: la convicción absoluta de que el interés colectivo debe primar sobre el individual; y la necesidad de contar con una permanente y total veeduría ciudadana, con un esquema de participación que aún está en proceso de implementación, y que debe garantizar que, tanto la información como las decisiones, se compartan y sean de público conocimiento.
Como muestra del éxito de esta propuesta, en 2006, obtuvo el León de Oro de la Bienal de Venecia, por experiencias innovadoras en procesos de planeamiento y gestión urbana. No obstante, a futuro será preciso superar la idea que un territorio ordenado es en sí generador de equidad y justicia, que todo crecimiento conllevará algo de desarrollo y que el corto plazo político que imponen las dinámicas del mercado solo nos llevan a un escalabro sin precedentes en la atención de las necesidades, no sólo de algunos sectores de la población, sino que pondrá en riesgo a la totalidad de los habitantes locales.