Sellado de pavimentos

*Por los Ings. Gerardo Botasso, Ruben González y Pablo Rodríguez. Extraído del trabajo “SELLADORES ASFÁLTICOS DE PRODUCCIÓN NACIONAL”.

El sellado de juntas, fisuras y grietas es un procedimiento muy utilizado en el mantenimiento preventivo de pavimentos asfálticos. Como resultado de esta técnica se puede reducir el deterioro, restringiendo la penetración del agua superficial a las capas subyacentes de la base y de la sub-base, y aumentar la vida útil de la estructura en períodos comprendidos entre dos y cuatro años. Actualmente el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), a través de la Norma IRAM 6838, regula los requisitos de diferentes selladores, tendiendo a cubrir las distintas necesidades y garantizando la calidad del producto final.

La formación de fisuras en los pavimentos es quizás algo inevitable durante la prestación que brinda el mismo. Las del tipo superficial, fácilmente distinguibles en cualquier operatoria de evaluación, se constituyen en la primera manifestación del agotamiento de parte de la sección resistente.

Esta situación, generada en principio en forma superficial, puede ir avanzando, provocando la reducción de la sección resistente y ampliando los tipos de deterioro en superficie. No es de extrañar que a la aparición de una fisura le sucedan desprendimientos, ahuellamientos, deformaciones y hasta baches. Todo ello, evidencia que neutralizar el efecto de las fisuras es una tarea que debe integrar todo sistema de mantenimiento. Si hablamos de mantenimiento, debemos también incorporar el término oportunidad, es decir la oportunidad de mantenimiento.
En este sentido, las principales estrategias fijadas en cualquier sistema o política por cualquier empresa u organismo, revisten el carácter de “preventivo”, vale decir la oportunidad de la operatoria se adelanta al proceso de deterioro.
El mecanismo por el cual pueden aparecer las fisuras en general son:

  • Agotamiento por fatiga.
  • Envejecimiento del material (ligante asfáltico).
  • Deformación plástica.

En un pavimento flexible, calculado para una vida útil en particular, se contemplará durante este período la aparición de fisuras. La interacción consistirá en neutralizar la acción de la fisuras en forma preventiva.

Por lo que la aplicación de un sellador debe tener como objetivo:

  • Impedir la filtración de sustancias del medio y neutralizar la agresividad del mismo (acción física).
  • Acompañar en servicio (bajo solicitación tránsito-ambiental), las deformaciones del pavimento en el grado de performance requerido según diseño (temperatura).

Para lo cual el sellador a utilizar, deberá demostrar en servicio:

  • La menor susceptibilidad térmica y adecuado comportamiento a baja y altas temperaturas.
  • Adecuada resistencia al envejecimiento.
  • No degradable por agentes climáticos.
  • No abrasivo, resistente a la abrasión.
  • Mantenerse adherido a las paredes de las fisuras y superficie del pavimento.

Además de:

  • Ser una dispersión estable.
  • Procesable en piezas de fácil manipuleo.
  • Temperaturas de trabajo compatibles con sistemas de calentamiento.

En nuestro país la evolución de estos materiales fue importante, comenzando en 1992 con los primeros trabajos de investigación con asfaltos modificados, hasta que, luego de años de trabajo, se cuenta hoy día con una norma nacional, la IRAM 6838, “Selladores asfálticos para juntas, fisuras y grietas de pavimentos”. En ésta se establece la tipificación y los requisitos de los selladores asfálticos con sus aplicaciones y características de comportamiento, abarcando los climas de nuestro país.