VULNERABILIDAD EN CAMINOS DE MONTAÑA

Los caminos de montaña, y en particular los que se desarrollan en zonas subtropicales y en climas de alta montaña, tienen problemas frecuentes de transitabilidad, que resultan difíciles de evaluar en la etapa de proyecto y construcción por la naturaleza aleatoria de su recurrencia y por las múltiples variables.

*Por el Lic. Juan Carlos Valoy

En rutas del noroeste argentino, sur de Bolivia y la zona andina de Perú, Ecuador y Colombia, se registran fenómenos de remoción en masa y erosiones severas localizadas que impiden el   tránsito parcial o totalmente y provocan, en algunas oportunidades, victimas fatales.

Estos fenómenos ocurren principalmente en los climas húmedos y secos, siendo uno de los    casos más conocidos el volcán de Humahuaca, que afecta reiteradamente la ruta nacional 9. En otras rutas, estos sucesos se verifican sin aviso previo en sitios impensados y con desplazamientos muy rápidos, y son particularmente peligrosos para los usuarios. Por ejemplo, la ruta provincial 307, entre los kilómetros 20 y 43, en la provincia de Tucumán, y el camino internacional entre Bermejo (Argentina) y Tarija (Bolivia), tienen problemas recurrentes de este tipo.
Para evitar y mitigar los daños que producen estos fenómenos, se pueden adoptar variantes con menos grado de vulnerabilidad, y ejecutar proyectos ajustados a las condiciones naturales imperantes, o instalar sistemas de alerta temprana para prevenir siniestros y capacitar equipos y personal para rehabilitar la vía interrumpida rápidamente. De las observaciones efectuadas en distintas rutas, se deduce que el factor desencadenante es la lluvia, y una red de pluviógrafos con radios pueden alertar eficazmente sobre el grado de riesgo en tiempo real.
En todos los casos, la implementación de soluciones para estos fenómenos requiere conocer el grado de vulnerabilidad que tendrá la traza que se proyecta, y a tal fin se proponen sencillas tablas con situaciones naturales que ponderan la debilidad de las rutas estudiadas.

DEFINICIONES
Se define la vulnerabilidad, a los efectos prácticos, como el grado de riesgo potencial que    tiene un camino de sufrir fenómenos físicos que impidan total o parcialmente el tránsito y que puede también ocasionar siniestros con daños y víctimas. En ocasiones, en las calles de alta debilidad, el costo de conservación puede superar la inversión de construcción original.
Existen numerosas condiciones naturales que influyen en el grado de vulnerabilidad de un    camino en el período que abarca su vida útil. Hay tres parámetros principales, que se destacan por su importancia: el tipo de clima, la ubicación de la vía y las características de los suelos y rocas involucrados en el proyecto. Estos factores tienen distintos grados y pueden combinarse de manera compleja, dando entornos del grado de vulnerabilidad muy amplios.
Con la intención de bajar el número de variables y obtener un parámetro concreto para ponderar las dificultades, se le adjudica a las situaciones naturales un grado de importancia con una valoración numérica y se establecen entornos para definir cinco grados de vulnerabilidad. Éstos se obtienen sumando las valoraciones numéricas para las tres situaciones básicas planteadas a partir de los datos de campo que se obtienen previamente para el proyecto y sus variantes.
Los fenómenos naturales más frecuentes que afectan a los caminos de montaña en el clima húmedo son: los flujos de barros y rocas, el deslizamientos de taludes, las erosiones localizadas severas de cunetas, la agravación y erosión violenta en obras de arte, los colapsos de muros por erosión y aumento de los empujes, la deformación de las calzadas por humectación de la subrasante y el desplome de taludes rocosos. En tanto, en climas secos, los sucesos más comunes son: las erosiones localizadas en taludes y obras de arte, los flujos de piedras y suelos, la presencia de hielo en la calzada, y la destrucción del camino por amplitud térmica y por acción de las sales.

MÉTODO DE PONDERACIÓN
En la tabla 1 se propone una ejemplifican con las situaciones naturales más frecuentes, donde se puede ubicar la situación particular del camino que se proyecta. Entonces, se obtiene el ranking numérico por sumatoria de situaciones básicas. Seguidamente, la tabla 2 determina el grado de vulnerabilidad y sus consecuencias en servicio.
Por ejemplo, la ruta 307, entre los kilómetros 20 y 26 de la provincia de Tucumán, se desarrolla por una ríspida ladera a la par de un río torrencial, en un clima húmedo con lluvias anuales de 50 milímetros por hora. La pendiente transversal promedio de las laderas es del 35 grados y dominan suelos areno- limosos de baja densidad y rocas metamórficas de RQD = 0 %.
La valoración según el método es:
Clima = 20
Geoforma = 25
Materiales =  35
Total =  80
Lo que representa un grado de vulnerabilidad alta.

CONCLUSIONES
Con parámetros simples, que se pueden obtener en la etapa del estudio, es posible determinar  la vulnerabilidad del camino a proyectar. Por otra parte, el conocimiento de su grado aunque sea cualitativo, permitirá tomar pautas de diseño para mejorar la seguridad, e incluso optar por variantes menos débiles, y también diseñar sistemas de prevención de siniestros.
El método que se propone es acorde con el uso y en la medida que se cuente con mayores datos estadísticos se puede adaptar a condiciones naturales particulares de la región donde se lo use.
Asimismo, es necesario incorporar estudios climáticos dinámicos en la etapa de proyecto de una ruta, particularizando la intensidad horaria de la lluvia en los climas húmedos y la amplitud térmica en los climas secos. Con este tipo de información (y la geotécnica), se pueden elaborar cartografías temáticas, donde se zonifica el grado de riesgo que tiene la ruta. 

* El Lic. Juan Carlos Valoy es jefe de la división Suelos y Trazados de la Dirección Provincial de Vialidad de Tucumán.