Los caminos rurales en Argentina: un freno al desarrollo

El martes 28 de noviembre, el Lic. Miguel Ángel Salvia, vicepresidente segundo de la Asociación Argentina de Carreteras presentó el Plan de la AAC sobre Caminos Rurales en una reunión de la
Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Senado de la Nación. El encuentro estuvo presidido por el senador nacional por Entre Ríos, Alfredo de Angeli, y contó también con una exposición a cargo de Miriam Rodulfo, directora nacional de Planificación y Coordinación Territorial de la Secretaria de Planificación del Transporte del Ministerio de Transporte de la Nación.En su exposición, Salvia desarrolló los principales lineamientos del trabajo realizado por la AAC donde se plantea la situación de los caminos terciarios y se proponen posibles soluciones para este tema, que es fundamental para el transporte de la producción primaria del país.
Luego de la presentación del senador nacional, Alfredo de Angeli, tomó la palabra el Lic. Miguel Salvia quien dijo: “Gracias por tener en cuenta a este tema en la agenda efectiva. Lo que nosotros vemos es que el estado de los caminos rurales constituyen un freno al desarrollo de la Argentina y frente a eso, necesitamos una solución sustentable y posible”. Además, remarcó que “esto es muy importante debido a la estructura caminera que tiene el país, que es una de las más federales porque cuenta con un sistema nacional, provincial y municipal y todos se van concatenando. Por eso, es importante tener una visión integral de la misma, porque todos estos caminos se van uniendo”.
Hoy, la Red Vial en Argentina está compuesta por 638.327 km, de los cuales 400.000 km son caminos rurales. “Estos funcionan de manera diferente al resto de las rutas y hay que analizarlos de manera distinta”, remarcó Salvia. También, explicó que “el grueso de estos caminos no tienen un gran tránsito, pero son accesos a los establecimientos agropecuarios y son los que permiten la salida de la producción hacia los puntos de acopio. Por eso, es necesario analizarlos, no en función del costo-beneficio del tránsito como se analiza en otros casos”.

Inicios de los caminos rurales en la Argentina

“Me parece importante resaltar cómo surgieron los caminos rurales en nuestro país. A fines del Siglo XIX, se generó un crecimiento de la Pampa Húmeda y la llegada del ferrocarril consolidó al mismo como el modo central del transporte; con una eliminación del transporte en carreta; pero también surgió la posibilidad de que la única forma de expansión del ferrocarril era generando algunos caminos que vincularan las vías con las producciones agropecuarias”, manifestó el Lic. Salvia. Luego, explicó que eso fue la Ley Mitre, N° 5315 del año 1907, que creaba un fondo específico por 40 años para crear caminos. Su objetivo era la construcción y mantenimiento de puentes y caminos ordinarios de los municipios cruzados por las líneas ferroviarias teniendo prioridad en la ejecución las que conduzcan a estaciones, debiendo su extensión ser proporcional a la extensión de la línea ferroviaria en cada provincia. “Fue un plan multimodal que, en líneas muy generales, en principio funcionó”, remarcó Salvia. También dijo que se invirtió mucho en estos caminos y que después existió un periodo donde desaparecieron las concesiones ferroviarias y así este aporte del 3%. Y no hubo una definición explícita, hasta que en el año 1958 se crea el Plan de Caminos de Fomento Agrícola con el objetivo de definir una política de desarrollo de caminos rurales, financiamiento de recursos públicos y aporte retenciones, incorporación de consorcios camineros con productores agropecuarios, planes plurianuales por Provincia y Municipio, la creación de comisiones municipales viales con presencia de vecinos y productores y la creación de comisiones zonales provinciales. “Lo que hizo fue plantear el problema y definir una política explícita. Además, se estableció un sistema de fondos públicos y crearon la primera retención a las exportaciones, que era el 1%, donde el cual el 0,50% iba a los caminos y el otro 0,50% financiaba al INTA”, expresó Salvia. Y agregó, “fue muy interesante porque incorporaba en forma de consorcio camionero a los productores agropecuarios aprovechando los periodos de equipo ociosos, dado que el sistema de explotación era muy diferente al actual. Pero, por primera vez, se discutió una política de caminos y se estableció un mecanismo de cómo se conformaban los consorcios camineros”.
Todo lo generado hasta ese momento, se eliminó en el año 1977 cuando se generalizó el IVA y se derogaron todos estos sistemas. Esto terminó con los proyectos que existían en ese momento y se abandonó la buena voluntad de algunas autoridades. Luego, desde 1977 existieron algunas propuestas interesantes de provincias y voluntarismo de muchos; pero el resultado fueron caminos cada vez más deteriorados y con una intransitabilidad creciente.
“Por eso, resulta tan importante la necesidad de plantear un plan sustentable vinculado a los caminos rurales”, resaltó el representante de Carreteras. Y agregó, “hoy tenemos caminos rurales con bajos niveles de conservación; con severas erosiones, tanto de origen eólico como hídrico; con un servicio inadecuado al usuario y con cortes por periodos cada vez más largos por el mal uso del camino y por sus condiciones”. Además, expresó que esto afecta a todo el sistema económico-social con pérdida de la competitividad de la economía, caída de ingresos de los productores, sistema de transporte deficiente y no integrado y daños sociales que implican éxodo rural y carencia de servicios básicos accesibles.

Necesidades del sistema
En este contexto, Miguel Salvia planteó la necesidad de la creación de un marco, pero que implique soluciones técnicas flexibles, adecuadas a cada región de acuerdo al servicio que prestan, su tránsito pasante y que tomen en cuenta la jerarquía del tránsito pasante; soluciones gestionales, abiertas e imaginativas que contemplen la participación activa de los productores y soluciones organizativas flexibles, que se piensen en términos territoriales, en cómo es la organización de los distintos productores y que se apoyen en un sistema de recursos flexibles.
Los caminos rurales requieren soluciones institucionales, no es solamente un problema de recursos, “por eso es importante realizar una gran inversión sobre los caminos que permita:
mejorar la transitabilidad permanente del sistema y la puesta en valor de los principales caminos; la conservación básica de toda la red; mejoras progresivas; y soluciones cuasi-definitivas”, declaró.
Y agregó, “para ello, se necesita de la confluencia de autoridades nacionales, provinciales y municipales; productores; organismos profesionales y no gubernamentales e instituciones financieras”. “Además, es necesaria una fuerte inversión inicial: constitución de fondos fiduciarios con garantía de recursos existentes o a crear, para apalancar la puesta en valor. Las distintas fuentes de financiamiento podrían ser bancos internacionales (BID, BIRF), bancos nacionales, adelantos de impuestos o aportes, y securitización de ingresos”.

Según, el Lic. Salvia, los principios básicos para un plan requieren: Fijación de parámetros técnicos nacionales y provinciales homogéneos, participación de productores y organizaciones profesionales en la planificación y seguimiento, confección de un Plan Director a nivel municipal que contemple 10 años (como mínimo), definición de la conservación de la Red como prioridad básica, ejecución descentralizada a nivel municipal o inferior, adecuación de las soluciones propuestas por los productores al Plan Director Municipal, planificación de soluciones modulares en todo el sistema y auditoría técnica y financiera externa (pública o privada).
Así, las posibles acciones a seguir serían:
-Insistir en la decisión política de desarrollar una política sobre el tema.
-Búsqueda del instrumento legal, Ley Convenio o Decreto que fije los parámetros técnicos y de gestionamiento de la planificación y seguimiento del Plan.
-Fijación de fondos especiales de financiamiento con el uso de recursos existentes para apoyar la política de caminos rurales.
-Realizar un convenio de adhesión con las Provincias, que permita compartir el financiamiento y que determine obligación de efectuar un plan de inversiones con parámetros técnicos para acceder a un financiamiento que se deberá crear.
-Instaurar la participación orgánica de las organizaciones locales de productores a nivel municipal y provincial en la definición de los planes de mediano y largo plazo.
-Ubicación de criterios de conservación de la Red como prioridad básica.
-Readecuar algunos criterios del Decreto Ley 9875/56 a la nueva realidad productiva de los Establecimientos Agropecuarios.
-Readecuar los parámetros de ejecución de obras y mantenimiento por medio de Consorcios Camineros de Productores o Pymes de la Construcción locales.
-Ejecución descentralizada a nivel municipal o inferior.
-Obligación para el desarrollo de planes provinciales y municipales de ejecutar un Plan Director, que determine criterios de jerarquización de los caminos y determine distintas categorías de caminos con métodos y objetivos específicos.
-Fijación de autoridades y criterios para auditorias técnicas y financieras sobre los recursos del Plan externa (pública o privada).
“La mejora de los caminos rurales trae distintos tipos de beneficios: económicos (altas tasas internas de retorno, mejora en la productividad global, mejora en la rentabilidad del productor);
sociales (mejora en la calidad de vida) y fiscales (valorización de predios y mayor percepción por mejora en actividad)”, concluyó el licenciado.