“Si no innovamos de manera rápida, las carreteras nunca cumplirán la función que la sociedad necesita”

El Prof. John Read aseguró que Argentina cuenta con la capacidad de adoptar nuevas tecnologías de manera más rápida que otros países del mundo. Por otra parte, señaló que la sociedad atraviesa un marcado cambio, y que, como consecuencia, los niveles de contaminación incrementaron. En ese sentido, explicó que el objetivo es que las carreteras representen un beneficio.

-¿Cuál es la visión de Shell respecto de los cambios ocurridos en la industria del asfalto?

Prof. John Read.: Nosotros observamos que toda la sociedad está cambiando; la movilidad y manera de vivir de las personas. Un claro ejemplo es la decisión de muchas de ellas de mudarse a un entorno urbano, y alejarse, de ese modo, del rural. Existe un problema al respecto; el dióxido de carbono se incrementa y sufrimos consecuencias del cambio climático a nivel global. Por tal motivo, nuestro objetivo es que las carreteras representen un beneficio; un medio que permita ayudar a la gente a alcanzar sus metas, así como también, solucionar algunos de los inconvenientes. Durante el pasado, las mismas eran consideradas una herramienta para trasladar bienes o ciudadanos de un sitio a otro. Ese era el único propósito. Actualmente, creemos que sus funciones pueden ser múltiples. En este sentido, sería muy eficiente que brillen en la oscuridad. De tal forma, se eliminaría la iluminación ambiental en la vía pública y, por lo tanto, se reducirían el dióxido de carbono y los costos de mantenimiento del alumbrado; que generen electricidad, ya sea a través de transferencia de calor, movimiento cinético o piezoeléctrico. Logrando el último objetivo mencionado, durante el verano o los periodos de radiación ultravioleta intensa, se alimentaría la grilla eléctrica, por lo cual, produciríamos menores cantidades a partir del petróleo, gas o cualquier material que genere dióxido de carbono (CO2). Y en invierno, podríamos volver a colocar esa energía en la calzada y convertirla en calor, a fin de descongelarla.

-¿Este procedimiento permitiría omitir el mantenimiento invernal?

J.R.: Exactamente.  Esto ayudará a aplacar otros problemas. Sin embargo, no se trata sólo del dióxido de carbono. Existen los NOC y SOC; compuestos orgánicos volátiles, VOC, entre otros, que afectan la salud y provocan un impacto en el clima. Por ello, nos encontramos creando tecnologías que nos permitirán erradicar los óxidos de nitrógeno y azufre, reducir los VOC, y productos que fueron diseñados para disminuir las molestias ocasionadas por los aromas. Además, a lo largo de nuestra búsqueda, descubrimos que también restringe las PM o partículas en suspensión, es decir, PM2,5 o PM10, que están en el aire para que las personas no las inhalen. Comprendimos que mitiga todo tipo de especies gaseosas emitidas durante la producción habitual de asfalto y la colocación del mismo en la carretera.

Todas estas tecnologías tienen algo en común: fueron diseñadas para exceder el propósito original de una calzada convencional. Creo que la sociedad avanza hacia un futuro con vehículos eléctricos, autónomos. En este sentido, el objetivo no es, únicamente, no conducir los mismos, sino que la gente tenga la posibilidad de aprovechar el tiempo ahorrado para comunicarse.

-¿Existe alguna desventaja a partir de esta visión sobre las carreteras?

J.R.:Si bien al concebir a las carreteras de una forma diferente, cobran un nuevo valor para la sociedad, la desventaja puede visualizarse en los vehículos autónomos, en especial, los camiones; hoy, transitan y transportan su carga dejando un espacio considerable entre sí. En ese contexto, cuando todos cuenten con esa modalidad, las distancias se aminorarán porque serán monitoreados electrónicamente y las mismas estarán controladas. A partir de entonces, las calzadas se verán afectadas; la gente intentará aumentar, cada vez más, la cantidad de cargas transportadas, ya que les resultará más económico. Por tal motivo, los materiales que utilizamos para construirlas deberán extender su duración, aportar todos los beneficios de la conectividad social, disminuir el dióxido de carbono, y generar electricidad e iluminación.

-¿El asfalto desaparecerá o siempre será parte de las carreteras?

J.R.: No puedo garantizar que el asfalto siempre será parte de las carreteras, pero creo que en el futuro cercano, el mismo seguirá presente y desempeñará un papel crítico; los vehículos necesitarán un medio por el cual poder transitar. Por otra parte, los autónomos  requerirán líneas blancas perfectamente definidas, o vías de diferentes colores. Es fundamental que cuenten con un modo visual correcto para desplazarse. En este sentido, las líneas blancas sobre calzadas negras tienen una excelente visibilidad, en cambio, en las de hormigón, no sucede lo mismo. Por tal motivo, este tipo de rodados preferirán los asfaltos. Sería excelente, a su vez, que pudiéramos recargarlos mientras circulan a partir de la electricidad generada. Al respecto, se trata de un área clave en nuestra investigación, ya que en el futuro, la estación para aplicar combustible, quizás no sea un sitio independiente en donde nos detenemos y conectamos al surtidor; probablemente, sólo haya que cruzar un determinado tramo del camino y el automóvil realice la tarea mientras se moviliza, y luego se lo cobren al conductor.

Si bien no puedo asegurar de qué manera se producirá la evolución, sí considero que existen dos puntos importantes; en primer lugar, es necesaria una mayor inversión en carreteras. Se observan numerosos baches en todo el mundo. En general, el estado de las redes viales estratégicas es óptimo en distintas regiones. Sin embargo, el de las de acceso secundarias y las vías laterales que se utilizan para ingresar y salir de las estratégicas, está deteriorado. Los Gobiernos, consultores y contratistas deben adoptar, de manera más rápida, la innovación. Siempre hemos sido muy conservadores al momento de implementar tecnología. Al observar la historia, es posible afirmar que el asfalto modificado con polímeros no es ampliamente utilizado a nivel global. La velocidad de adopción es increíblemente lenta. Nosotros elaboramos un producto, hace quince años, para neutralizar el olor, y recién en la actualidad, se está intentando lograr que las personas comprendan su valor. La infraestructura vial es el mayor activo que posee cualquier país; nadie puede permitir que falle. Necesitamos que dure y cumpla su función. En consecuencia, los encargados de conservarla, tienden a ser moderados respecto de lo que le agregan. Cambiar las especificaciones o modificar el texto de una licitación tomaría muchísimo tiempo. Con la presión del clima, de la conectividad social y la movilidad social que observamos para el futuro, si no modernizamos inmediatamente, las carreteras nunca cumplirán la función que la sociedad demanda.

-¿Considera difícil que América Latina acceda a esta tecnología?

J.R.: Creo que 20 años atrás, la introducción de PmB´s (asfaltos modificados con polímeros) y nuevas tecnologías fueron posibles debido a las concesiones, ya que se conocían las reglas. Hoy, el Gobierno está introduciendo, nuevamente, estos contratos privados, para los próximos 15 años.

Por otra parte, la autoridad vial actual, el Sr. Alejandro Bisio, conoce perfectamente los beneficios de la tecnología. Por tal motivo, considero que estamos en un momento propicio para intentar llevarlo a cabo. En la actualidad, las Participaciones Público Privadas (PPP) permiten que los procesos sean más sencillos. De cualquier manera, también tenemos que aprovechar que nuestras actuales autoridades están interiorizadas en el tema y realizarán una propuesta.

Una de las razones por las cuales no fuimos testigos de la adopción de estas tecnologías en ningún lugar de América Latina, es que el mundo no estaba preparado para ellas y, por lo tanto, tampoco dispuesto a pagarlas.  Esa es la realidad. Hoy, comenzó a comprender que la sustentabilidad tiene un costo. Y escucho, cada vez con más frecuencia, a la gente decidida a hacerse cargo del mismo. Incluso, lo demuestran en la cotidianeidad; al realizar las compras, evalúan si el producto está cultivado en forma sustentable, y de ser así, lo escogen, aunque el precio sea mayor. Esto se replica entre los Gobiernos, pero para que se concrete, es necesario contar con un impuesto global al dióxido de carbono.

Creemos que sólo se podrá lograr un cambio masivo si existe un incentivo fiscal, sin importar cuál sea la industria. Por eso, si realmente contáramos con un impuesto sobre el dióxido de carbono, surgirían innovaciones en todas partes, visualizaríamos la adopción de la tecnología y las personas buscarían métodos para poder concretar estas cuestiones, ya que luego deducirían los mismos, y podrían vender esos créditos a un tercero; esto ayudaría a promover la buena conducta para obligar al mundo y al personal de ciertos sectores a mantener la modificación de temperatura por debajo de los dos grados centígrados, que es la cifra crítica que todos aceptaron en el Acuerdo de París.

Es posible afirmar que necesitamos legislación. Suiza, por ejemplo, implementó un impuesto que incluyó las plantas de asfalto,y, allí, preguntaban cómo lograr tecnología de baja temperatura. Nosotros contamos con la denominada WAMFoam, que nos permite disminuirlas temperaturas de fabricación y colocación aún más que las mezclas “tibias” normales. En general, estas permiten reducciones de casi 30ºC, pero WAMFoam puede alcanzar 50 o 60ºC. Luego de que la legislación en Suiza se implementase, otorgamos más licencias en ese país que en cualquier otra región durante los 20 años anteriores.

Incluso, aunque se perciba que para América Latina puede ser difícil, no estoy totalmente seguro de que así sea. Tengo la certeza de afirmar, por mi vasta experiencia en Argentina, que es un sitio increíblemente innovador y está más dispuesto a adquirir nuevas tecnologías de manera inmediata que prácticamente cualquier otro país con el que trabajamos. Además, los territorios siempre analizan en qué ámbito son capaces de lograr un puesto líder a nivel mundial. Es por ello que este tipo de herramientas brinda la oportunidad de encabezar las posiciones en movilidad social, conectividad social y sustentabilidad a quien decida adoptarlas primero. Quizás, el Gobierno de Argentina o de otras regiones latinoamericanas decida estar a la vanguardia.

-¿Es más fácil adoptar esta tecnología en áreas urbanas antes de que se construya la carretera?

J.R.: En un principio, cuando desarrollábamos tecnologías, el objetivo era aplicarlas a las obras de nueva construcción. Hoy, analizamos de qué modo podemos implementarlas a las redes viales existentes, ya que gran parte de las mismas están proyectadas y no se modificarán. En este sentido, nos encontramos evaluando, a través de nuestro programa de I+D, retomar algunas tecnologías desarrolladas hace 20 años.

-¿La sociedad es consciente de la contaminación que producen los automóviles?

J.R.: Considero que perjudicamos a la sociedad al afirmar que no reconoce los problemas. Es probable que quienes pertenecen a mi generación no lo haga, ya que siempre tuvo acceso a los vehículos y nunca debió preocuparse por la sustentabilidad, ni por el cambio climático. Sin embargo, los millennials, e incluso más jóvenes, atienden esta problemática; están mucho más predispuestos a utilizar el transporte público y se interesan por el medio ambiente. En este contexto, las redes sociales representan una herramienta fundamental; la velocidad con la cual podemos comunicarnos con ellos a través de las mismas, es increíble. Este grupo etario está comenzando a convertirse en la parte más importante de nuestra fuerza de trabajo, la cual impulsará los cambios a medida que avancemos. Es necesario ocuparse con inmediatez de las problemáticas que enfrentamos como sociedad si la intención es lograr un cambio.

-¿Los países subdesarrollados sufren una gran desventaja en comparación con los desarrollados?

J.R.:Argentina, por ejemplo, es un país en desarrollo que todavía está construyendo partes de su red vial, asegurándose de garantizar plena conectividad. No obstante, en porcentaje, existen más planificación y presupuestos (P&B), y mayor cantidad de obras en curso que en cualquier otra región con la que hayamos trabajado; adoptó algunas de las mejores tecnologías a nivel global.En este sentido, cuando podamos costearlas, las obtendremos.

Probablemente, en Europa haya demostraciones de muchas de las cuestiones que mencioné, así como también, en Estados Unidos. Sin embargo, creo que en los países latinoamericanos, la implementación comercial total se producirá tan rápido como en los desarrollados. Será muy interesante visualizarlo.

Cabe mencionar que ninguna empresa, independientemente de su tamaño, puede trabajar sola. Necesitamos que toda la industria y los Gobiernos, gestionen en conjunto para concretar los objetivos. De lo contrario, fracasaremos como sociedad en nuestro intento por solucionar las preocupaciones que ya conocemos. Y no podemos permitirlo, ya que, de ser así, el mundo de hoy dejará de existir para las próximas generaciones. Es por ello que para mí a nivel personal, y para nuestra compañía, profesional, es esencial que nos esforcemos al máximo por materializar esta mirada. En ese sentido, nos satisface compartirla con los lectores, de modo de asegurarnos que estamos alineados y apuntamos a la misma dirección.