¡Alerta motos!. Puede ser peor el remedio que la enfermedad

*Por el Dr. Eduardo Bertotti, Director del ISEV (Instituto de Seguridad y Educación Vial).

En el presente y en función del “aislamiento social” recomendado para evitar contagios de Covid-19, se promociona el uso de la moto. ¡CUIDADO!: Puede ser peor el remedio que la enfermedad en términos sanitarios; ya que el politraumatizado requiere siempre similares recursos del sistema de salud que el enfermo severo de corona virus.

Desde el ISEV siempre hemos valorado la moto y su positivo rol en la movilidad sustentable. Sin embargo, esa ponderación favorable del vehículo no se traslada automáticamente a quien lo utiliza. Por el contrario, siempre hemos distinguido entre “motociclistas” y “usuarios de motos” en función de la diferente percepción de riesgo que tienen unos y otros, en nuestra sociedad.
En términos generales el “usuario de moto” ha llegado al vehículo en función “económica” por su costo substancialmente inferior, de fácil accesibilidad en el financiamiento y mercado, y con muy baja o nula exigencia en los requisitos para obtener la licencia, particularmente en los de menor cilindrada. Para él, la moto es un medio de transporte personal y familiar, particularmente en aquellas localidades en las que el transporte público desapareció. O, en muchos otros casos, es una herramienta de trabajo en servicios de delivery o mensajería.
El problema es que el “usuario de moto” a diferencia del “motociclista”, no se percibe (ni a él ni a su familia) como usuario vulnerable de la circulación viaria, transportando o trabajando.
Un motociclista no repara en costos dentro de su presupuesto para adquirir un casco que proteja adecuadamente su vida y una vestimenta que lo resguarde de lesiones abrasivas. El usuario de moto “porta” casco sólo si hay controles que lo puedan multar y maneja en pantalón corto y ojotas.

No existe en Argentina institucionalmente cultura de motociclista
Esto ha llevado a que en nuestra sociedad la participación de la moto en siniestros viales graves duplique o hasta triplique los valores en países europeos.
Hasta el año 2005, la moto participaba en 1 de cada 10 siniestros viales graves. En 2019 su participación superó los 3 de cada 10 (32,9%) y hoy, a 50 días de confinamiento social por corona virus, se ubica en valores del 35 % y en ascenso. Dos son los problemas que se presentan con estos usuarios:
1. La VULNERABILIDAD del mismo. Casi el 70 % de las lesiones se concentran en cabeza y cuello.
2. En función de la velocidad que desarrolla (a diferencia del ciclista), es VÍCTIMA Y VICTIMARIO.
Posee una alta tasa de siniestros “solitarios” (vuelcos e impactos contra objetos fijos).