*Por el Ing. Oscar Fariña.
Consideraciones generales
La problemática del manejo racional de la seguridad en las concentraciones de muchas personas que concurren simultáneamente a un lugar en que se desarrolla un determinado evento, el cual por su naturaleza es de gran atracción pública, no ha sido tratada en estas crónicas y dado su permanente actualidad, es que comenzaremos a estudiar los antecedentes de todo ello para luego de ser posible estudiar las acciones que se vienen encarando conforme a las reglamentaciones respectivas que oportunamente fueron dictadas por las autoridades competentes.
Por supuesto, el denominado Crowd management (manejo de las multitudes), es un tema que viene siendo estudiado en todo el mundo y que mantiene una amplia vigencia, precisamente por la trascendencia que ha tenido en ocasión de graves accidentes por así llamarlos, ocurridos en eventos con gran cantidad de víctimas.
Uno de los lugares en que se concentran muchos concurrentes son los estadios deportivos especialmente los del fútbol, por lo que en este primer Capítulo se analiza en particular a los mismos. En la Ciudad de Buenos Aires existen una decena de las denominadas canchas pertenecientes a instituciones cuyos equipos participan en torneos en distintas categorías y que son utilizados un mínimo de dos veces por mes, lo que se incrementa en los casos que la intervención de las mismas en otros torneos.

Aquí existe mucha experiencia en este tipo de organización y puede decirse que se toman las previsiones necesarias dentro de un marco de lo habitual, por lo que esto no llama la atención, a pesar que constituye para los barrios donde están implantados los clubes deportivos, un importante impacto en lo ambiental y en el tránsito urbano.
A esto hay que agregarle que los citados clubes son utilizados también para festivales de variados alcances en forma cada vez más frecuente. Para este tipo de encuentros también se hace uso de otros lugares como el Campo de Polo, el Hipódromo de Palermo y muy especialmente estadios cerrados similares al famoso Luna Park ahora en remodelación, a los que se los denomina Arenas.
Para terminar esto se completa con los encuentros desarrollados en la vía pública como carreras tipo maratón, festivales en los parques, encuentros culturales en espacios verdes, como así también sitios de interés turístico con concentraciones especialmente los fines de semana, ejemplo los Barrios de San Telmo y la Boca.

Estadios de las canchas de fútbol
En estas Crónicas hemos publicado una serie de casi unos 20 Capítulos sobre el tema Uso del Suelo y el impacto que ello conlleva para la población. Ello puede ser consultado en el sitio de VIAL, sin cargo, por lo que se prescinde de repetir el análisis de los problemas implícitos en todo ello. No obstante, es importante señalar que los estadios para su envergadura, afluencia de público y los efectos en su entorno (ruido, tránsito y residuos) deben disponer de un Certificado de Aptitud Ambiental (CAA) o la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), conforme lo establecido en la Ley 123 de Impacto Ambiental y demás normas reglamentarias. En el Apartado adjunto puede verse los alcances normativos de esta legislación.
Ahora bien, en el supuesto que todo ello haya sido cumplimentado en tiempo y forma, veamos la realidad concreta que se observa dentro y fuera del estadio. A veces hablar de este tipo de problemas puede pensarse que uno está en contra del futbol y justo a esto que se lo llama precisamente pasión de multitudes, puede generar un enorme rechazo, pero aquí tenemos que hablar precisamente de multitudes.
En lo referido a lo de adentro, se puede decir que las manifestaciones del público, más todo lo trasmitido por los altoparlantes, constituye un ruido de alto nivel, que puede ser medido y que se transmite a variadas distancias. A su vez esto es insignificante si se lo compara con la nueva práctica actual de hacer un ataque visual y sonoro con bengalas, petardos y otro tipo de explosivos como si se estuviera en un combate de guerra por un periodo de varios minutos, en que el humo denso y de olor penetrante se concentra dentro del espacio delimitado por las tribunas e impide que se inicie la actividad deportiva. Por supuesto todo esto está prohibido.
En cuanto al espacio exterior, al estar los estadios emplazados en zonas de alta concentración urbana, el impacto vial se extiende por varios kilómetros a la redonda, por su puesto a mayor cantidad de concurrentes mayor es el impacto que alcanza.
Es dable observar que varios estadios disponen de playas de estacionamiento, con bastante capacidad para satisfacer la demanda de parte de la concurrencia, pero en ningún caso se puede dar respuesta a todos los vehículos que llegan al lugar, por lo que se usan las playas particulares existentes en las inmediaciones o se buscan lugares en la vía pública, que ya de por si son escasos dado que en muchos de los barrios de la ciudad no hay espacio siquiera para los residentes de la metrópolis. El servicio de custodia por así decirlo de los coches es llevado a cabo por personas llamadas en el lenguaje popular como trapitos, tema este por todos conocido. Véase que la misma situación se observa cuando el espectáculo migra del futbol a un concierto o festival de música popular, donde la concurrencia es generalmente aun mayor ya que hasta se comercializan entradas para verlo de pie dentro del campo de juego.
En este contexto se observan en una gran extensión urbana, concurrentes caminando largas distancias hasta llegar al estadio, todos los cuales llevan vestimentas vinculadas al espectáculo, portando todo tipo de estandartes. Paralelamente se implementan diversos operativos de cierres y desvíos de tránsito orientando a la muchedumbre por determinados circuitos según las puertas de ingreso donde se disponen controles sucesivos para los accesos al estadio.
En síntesis, se entiende que el manejo y control de este tipo de eventos se desarrolla con la organización y experiencia de situaciones repetidas, no entrañando mayores riesgos o conflictos que provoquen accidentes a nivel de muchedumbre.
Un tema: asistencia masiva de concurrentes de pie en campo de juego
Esto es un caso que tiene sus particularidades respecto a lo anterior, en cuanto al manejo de los movimientos de personas a los eventos masivos. Se entiende que los concurrentes a las tribunas en sus distintos formatos de ubicación, ya sea de pie o sentados en platea no presentan mayores objeciones en cuanto a la seguridad. En cambio, el acceso que se denomina al campo de juego, es distinto dado que, si bien éste puede estar sectorizado, la ubicación de los concurrentes se realiza por orden de llegada. En función de ello se forman colas en las afueras en un dispositivo que se establece en la vía pública mediante vallas y otros elementos para direccionar los movimientos. Hasta aquí puede observarse que el público se comporta ajustándose a los planteos de la organización. El problema en cambio se tiene dentro del estadio cuando los concurrentes se van agolpando de acuerdo a las expectativas de su cercanía con el escenario donde se va a desarrollar el espectáculo. Es dable ver que en algunos casos se disponen corredores de acceso y de evacuación de los concurrentes, pero esto no se mantiene en la totalidad de los eventos tal como puede apreciarse en las fotografías adjuntas.

Es indudable que la realización de estos encuentros es muy importante para la comunidad, en los que se encuentra un espacio para tener contacto en forma directa a distintas manifestaciones musicales y culturales de variadas características, no obstante, resulta necesario llevar a cabo todas las acciones para evitar acontecimientos que provoquen accidentes fatales, de los cuales se tienen lamentables ejemplos en todo el mundo.
Aquí es oportuno señalar que para la organización del Mundial de Futbol 2022 en Qatar, se desarrolló una Planificación específica para el manejo de la movilidad de las multitudes, tema éste que su tratamiento lo realizaremos en el próximo Capítulo.
Que todo sea para mejor
Hasta la próxima
Legislación Ambiental para estadios en la Ciudad de Buenos Aires.
1. Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y Certificado de Aptitud Ambiental (CAA):
1.1.- La Ley N° 123 establece el régimen de Evaluación de Impacto Ambiental para toda actividad, proyecto, programa o emprendimiento (nuevo o modificación de existente) susceptible de producir un impacto ambiental.
1.2.- Las actividades se categorizan como de Impacto Ambiental «con» o «sin» relevante efecto.
1.3.- Los estadios de fútbol, por su magnitud y las actividades que realizan (incluyendo eventos no futbolísticos como recitales), generalmente deben someterse al Procedimiento Técnico-Administrativo de Evaluación de Impacto Ambiental, el cual puede incluir la presentación de un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) o un Estudio Técnico de Impacto Ambiental (ETIA), y en algunos casos, una Audiencia Pública.
1.4- El resultado de este procedimiento es la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y la obtención del Certificado de Aptitud Ambiental (CAA), que es un requisito esencial para la habilitación o el permiso de obra.
2. Normativa Específica para Estadios:
2.1.- La Ley N° 2.801 (y su reglamentación por el Decreto N° 1066/09) estableció requisitos y pautas para la habilitación definitiva de los estadios de fútbol en CABA, en el marco de los Códigos de Habilitaciones y Verificaciones y de la Edificación. Este marco legal reafirma la necesidad de cumplir con las disposiciones técnico-administrativas, incluyendo, según el caso, la presentación del Certificado de Impacto Ambiental.
2.2.- Existen otras leyes como la Ley N° 5.847 (que trata sobre seguridad, higiene y funcionamiento, pero toca aspectos que indirectamente se relacionan con el ambiente, como el control de multitudes y el mantenimiento)2.3.
2.3.- Adicionalmente, hay normativas específicas sobre aspectos ambientales particulares que el funcionamiento de un estadio conlleva, como:
Contaminación Acústica (Ruidos): La Ley N° 1.540 establece el régimen de la contaminación acústica, un factor crítico en el impacto ambiental y social de los estadios, especialmente durante eventos masivos.
Gestión de Residuos: Las normativas sobre Residuos Sólidos Urbanos (Ley N° 1.854) y, en el caso de ciertas actividades, Residuos Peligrosos, deben ser cumplidas.
La determinación del grado de falta de oxígeno (hipoxia) en el aire atmosférico en porcentaje, especialmente en situaciones de hacinamiento donde aumenta el dióxido de carbono CO2), se realiza mediante el uso de analizadores de oxígeno o sensores de O2. El aire atmosférico normal contiene aproximadamente un 20,95% de oxígeno O2 en volumen.
La determinación del grado de falta de oxígeno (hipoxia) en el aire atmosférico en porcentaje, especialmente en situaciones de hacinamiento donde aumenta el dióxido de carbono CO2, se realiza mediante el uso de analizadores de oxígeno o sensores de O2
El aire atmosférico normal contiene aproximadamente un 20,95% de oxígeno O2 en volumen.
Métodos para Determinar la Falta de Oxígeno en el Aire
La concentración de oxígeno se mide directamente con instrumentos especializados:
• Monitores/Sensores de Oxígeno O2 Son dispositivos diseñados para medir de forma continua y precisa el porcentaje de oxígeno en el aire de un ambiente. Son cruciales en espacios confinados donde el desplazamiento del O2 por otros gases, como el CO2 puede ser peligroso.
o Nivel de Alarma: Los monitores suelen emitir una alarma de primer nivel cuando la concentración desciende al 19,5% (considerado el límite mínimo de seguridad por normativas como OSHA) y una segunda alarma alrededor del 17 % ya que a este nivel la mayoría de las personas comienzan a experimentar efectos fisiológicos adversos como alteración del juicio y la coordinación.
• Tubos Colorimétricos de Lectura Directa: Son menos comunes para el O2 que para otros gases, pero existen algunos que pueden dar una lectura en un rango de concentración, por ejemplo, entre 5% y 23 % en volumen.
Indicadores y Efectos de la Concentración de CO2
Aunque la falta de oxígeno O2 es el peligro principal que puede llevar a la asfixia, el aumento de dióxido de carbono CO2 en ambientes cerrados (como en multitudes) es un excelente indicador de la mala calidad del aire y de la potencial disminución del oxígeno, ya que el CO2 es el producto de la respiración humana que desplaza al O2 (VER TABLA 1).
