Mantenimiento vial: un reto compartido

* Por el Dr. Carlos M. Chang, Ph.D., P.E.

El reto de preservar la infraestructura vial en un nivel de servicio satisfactorio es una tarea compleja y demanda de una política de gestión debidamente planificada con recursos dedicados al mantenimiento vial. Este reto presente es el mismo que en el pasado, 25 o 50 años atrás se enfrentaba la misma problemática, sin embargo las herramientas de gestión disponibles para enfrentarlo si han evolucionado a través del tiempo.

Es indudable que una infraestructura vial moderna y eficiente contribuye al desarrollo económico y social de un país. Sin embargo, el deterioro de la condición de la infraestructura vial a través del tiempo, debido a factores medio-ambientales y cargas de tráfico combinados con presupuestos limitados de mantenimiento, crean un problema complejo de resolver. Esta problemática no es nueva y si bien es cierto que el mantenimiento es un tema de importancia, no se considera prioritario siendo usualmente diferido hasta que la condición se vuelve crítica comprometiendo la seguridad de los usuarios de la vía.
El primer paso para enfrentar el reto de preservar la infraestructura vial en buenas condiciones es entender la naturaleza del problema. La primera pregunta que surge es porque las actividades de mantenimiento vial no se realizan de manera oportuna y terminan siendo diferidas. La respuesta inmediata que recibimos es la falta de fondos. Sin embargo, esta es una respuesta simplista que no contribuye a resolver el problema. Las causas del mantenimiento diferido no se limitan a la falta de fondos. En realidad es un tema de prioridades al momento de distribuir los fondos entre las diferentes necesidades que tienen que atenderse, y en este contexto el mantenimiento vial no es considerado prioritario.
Además, puesto que los resultados de un mantenimiento oportuno no son visibles en el corto plazo y que sus beneficios recién se manifiestan en el mediano a largo plazo, la justificación de inversiones destinadas a preservar la infraestructura vial no es una tarea fácil. Mas aún ante la ausencia de métodos apropiados que permitan demostrar objetivamente la necesidad de invertir en mantenimiento vial.
En la práctica, preservar la infraestructura vial en buenas condiciones es un reto compartido entre los agentes políticos y técnicos; y que abarca desde una visión estratégica de gestión vial hasta la implementación de herramientas que permitan tener información confiable sobre las necesidades de mantenimiento presentes y futuras.
Es así que un factor de importancia entre las causales del mantenimiento diferido es la incapacidad de cuantificar las consecuencias negativas en la condición de la infraestructura vial, nivel de servicio, vida remanente, preservación del valor de la inversión, costos de transporte, seguridad del usuario, e impacto medio-ambiental. Es necesario entender problemática de mantenimiento en toda su extensión, y la comunicación efectiva de las consecuencias negativas del mantenimiento diferido es ciertamente el segundo paso para enfrentar el reto para tomar conciencia que invertir en mantenimiento vial es una prioridad.

CONSECUENCIAS DEL MANTENIMIENTO DIFERIDO
El problema es complejo y las consecuencias del mantenimiento diferido son múltiples e interdependientes. En un intento por enumerar las principales consecuencias podemos mencionar las siguientes:

  • Deterioro de la condición de la infraestructura vial que se refleja en un nivel de servicio inadecuado.
  • Ciclo de vida “recortado” de la infraestructura vial por ausencia de un mantenimiento oportuno. Las actividades en el ciclo de vida completo incluyen: planificación, diseño, construcción, operación en servicio, mantenimiento, rehabilitación, y reemplazo (ver Figura 1).

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El mantenimiento oportuno – preventivo y correctivo – extiende el ciclo de vida de la infraestructura vial teniendo y tiene como resultado el brindar a la sociedad un mejor servicio contribuyendo directamente al bienestar económico y social.

  • Mayor costo de las intervenciones futuras necesarias para preservar o recuperar el nivel de servicio de la infraestructura vial. La Figura 2 muestra que la falta de mantenimiento en el momento oportuno deriva en el futuro en la necesidad de rehabilitar debido al mayor deterioro de la condición requiriendo de una inversión que es 4 a 10 veces mayor.

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  • Depreciación acelerada del valor de la inversión (V) realizada en la infraestructura vial o patrimonio. El valor de la infraestructura vial en un determinado momento es la diferencia entre el costo de reemplazo y los costos de mantenimiento y rehabilitación requeridos para poder restablecer un nivel de servicio óptimo (ver Ecuación 1).

Ecuación 1: V = Costo de Reemplazo – Costo total de mantenimiento y rehabilitación

El deterioro de la infraestructura vial por ausencia de un mantenimiento oportuno ocasiona que el costo de las necesidades de mantenimiento y rehabilitación se incremente, y por consiguiente el valor de la infraestructura vial o patrimonio se deprecie.

  • Incremento en el riesgo de accidentes para los usuarios debido al deterioro en la condición de la infraestructura vial. En estructuras como los puentes, la falta de un mantenimiento oportuno puede acarrear graves consecuencias e inclusive resultar en la pérdida de vidas humanas. La Figura 3 muestra puentes ubicados en diversas partes del mundo que colapsaron por diferir las actividades de mantenimiento.

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  • Impacto negativo en el medio ambiente debido a la degradación de los materiales que componen la infraestructura vial y a los efectos colaterales que se generan como una mayor emisión de CO2 como consecuencia de una infraestructura vial operando en condiciones deficientes.

 

HERRAMIENTAS DE GESTIÓN VIAL
El tercer paso para enfrentar el reto del mantenimiento es la implementación de herramientas de gestión vial que permitan cuantificar las necesidades presentes y futuras. Los sistemas de gestión vial son herramientas que tienen por objeto encontrar la estrategia técnico-económica más adecuada para brindar el nivel de servicio deseado. Desde un punto de vista amplio, la gestión de infraestructura vial cubre todas las fases de la planificación, programación, análisis, diseño, construcción, e investigación de los pavimentos. Un sistema de gestión ayuda a las agencias a tomar decisiones costo-efectivas sobre las políticas de mantenimiento y rehabilitación a implementarse. Los sistemas de gestión permiten evaluar varias estrategias a nivel de red global o para proyectos específicos, y predecir el impacto en el desempeño futuro como consecuencia de las intervenciones de mantenimiento y rehabilitación.
Los elementos principales de los sistemas de gestión son:

  • Inventario: El inventario de la red vial proporciona información sobre la ubicación, y las características de los elementos que la componen.
  • Evaluación de la condición: empieza con la recolección de datos para determinar el tipo, la cantidad, y la severidad del deterioro, la integridad estructural, y la calidad del servicio. Los datos sobre la condición son necesarios para la evaluación y determinación de las necesidades de trabajos de mantenimiento y rehabilitación, también se usan para pronosticar el comportamiento futuro, establecer estrategias de mantenimiento y rehabilitación, y optimizar las inversiones.
  • Determinar las necesidades de inversión: La evaluación de la condición de los componentes que integran la infraestructura vial permite identificar los trabajos de mantenimiento y rehabilitación necesarios para preservarla en condiciones de servicio satisfactorias y determinar el presupuesto para lograr este objetivo.
  • Priorización de Recursos: Una vez que la agencia identifica las necesidades de mantenimiento y rehabilitación y determina el presupuesto disponible para mantener infraestructura vial en el nivel de servicio deseado, se priorizan las inversiones. El objetivo de priorizar es optimizar los recursos existentes y obtener la mejor condición posible para el presupuesto disponible.
  • Determinar el impacto en la infraestructura vial de las decisiones de inversión: Se proyectan las condiciones futuras de la infraestructura vial para la estrategia propuesta y se evalúa el impacto o consecuencias de las decisiones tomadas.
  • Retroalimentación: Este proceso consiste en monitorear los resultados de las intervenciones realizadas para realizar los ajustes necesarios en una forma periódica.

En la actualidad, los sistemas de gestión vial más desarrollados son los de pavimentos y puentes. En el caso de los puentes, estas herramientas tienen como objetivo primordial el garantizar la integridad estructural, preservar la condición estructural, funcionalidad, y optimizar los costos a invertir para asegurar un buen desempeño. La Figura 4 muestra esquemáticamente la interacción entre estos factores.
4En el caso de los Estados Unidos se ha desarrollado una base de datos que comprende el inventario de todos los puentes en la red nacional. A esta base de datos se le conoce como el National Bridge Inventory (NBI) que además de proporcionar información y características de los puentes incluye información sobre la condición de sus elementos. Los elementos que componen un puente son evaluados utilizando una escala del 0 al 9 como se indica a continuación:
9: Excelente
8: Muy buena condición
7: Buena condición
6: Condición Satisfactoria
5: Condición Regular
4: Condición Mala
3: Condición Muy Mala
2: Condición Crítica
1: Condición de Falla Inminente
0: Condición de Falla
Existen también indicadores de desempeño del puente que lo evalúan como estructura integral. Entre los indicadores que son utilizados frecuentemente se encuentran: Bridge Health Index (BHI – 0 -100): Indice de la condición o “salud” del puente en donde 100 representa la condición óptima; National Bridge Inventory (NBI); Estructuralmente Deficiente (SD); y Funcionalmente Obsoleto (FO).
Estos indicadores son utilizados en diversos sistemas de gestión de puentes para evaluar el estado de la red de puentes y su reacción ante una determinada estrategia de gestión de mantenimiento. Por ejemplo, en la Figura 5 se observa como el número de puentes calificados como estructuralmente deficientes y funcionalmente obsoletos se incrementa significativamente cuando el mantenimiento de puentes es diferido.
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REFLEXIONES FINALES
En un sentido amplio el mantenimiento vial se define como el conjunto de operaciones e intervenciones necesarias para que la infraestructura vial pueda seguir funcionando adecuadamente. Este es un reto presente que se ha observado también en el pasado y que sin lugar a dudas se seguirá enfrentando en el futuro.
Preservar una infraestructura vial con niveles de servicio adecuados es ciertamente una necesidad. Como resultado de esta necesidad, un enfoque integral para la planificación estratégica de las actividades de mantenimiento debe complementarse con la implementación de herramientas de gestión que administren eficientemente la información de la infraestructura vial y tengan la capacidad de realizar análisis de escenarios para cuantificar el impacto del mantenimiento diferido. La implementación de sistemas de gestión vial tiene como resultado los siguientes beneficios:

  • Información más exacta y confiable del sistema de infraestructura vial.
  • Conocer la condición de la infraestructura vial con la finalidad de identificar las necesidades presentes y futuras de mantenimiento y rehabilitación para la formulación de presupuestos.
  • Uso más eficiente de los recursos disponibles y la capacidad de justificar técnicamente las inversiones de mantenimiento y rehabilitación.
  • La selección de estrategias de mantenimiento y rehabilitación más efectivas que permitan optimizar los recursos disponibles.

Indudablemente el mantenimiento vial es un reto compartido, en el cual los agentes políticos que deciden las prioridades de inversión deben estar conscientes de las consecuencias del mantenimiento diferido, y entender que el mantenimiento si es una prioridad; y por otro lado de los agentes técnicos que deben ser capaces de demostrar objetivamente los beneficios de un mantenimiento oportuno. El reto presente es tomar acción en el ahora porque sino preservamos la infraestructura vial hoy sabemos las consecuencias negativas que nos esperan en el futuro.

* El Dr. Carlos M. Chang, Ph.D., P.E es profesor asociado de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), Estados unidos.