El lavado de áridos es una necesidad por varias razones, ya sea para aumentar la capacidad de producción de una zaranda o para que el material a utilizar pueda cumplir con una especificación en particular que ayude a lograr un mejor producto final, como por ejemplo el hormigón y la mezcla asfáltica.
Son precisamente éstos productos los que tienen especificaciones más exigentes, y quizás lo más importante es que la mejor calidad de los áridos ayuda a mejorar la rentabilidad del producto final.
En el caso del hormigón elaborado, en volumen, los áridos representan el 85% del producto y el cemento el 15%; pero en los costos, el 15% del cemento representa el 60% del costo del producto.
El mismo concepto es aplicado al caso de los asfaltos. Cuanto más limpios estén los áridos, se necesitará menos cantidad de cemento o asfalto para lograr un producto de calidad determino.
Cuando hablamos de que necesitamos una arena 0-6 mm limpia, ya sea natural o de trituración, estamos diciendo que sea un material con bajo contenido de finos, es decir los limos de malla 100 a malla 200, ya que en la mezcla ocupan el lugar del cemento o asfalto, dificultando la liga entre las partículas de los áridos y perjudicando la calidad final del producto.
¿Cómo se puede corregir la calidad final del producto? Se usa más cemento o asfalto, o se eliminan las partículas más finas de las arenas (menores a malla 100).
Por ejemplo, en la especificación C-33 del hormigón elaborado se limita a menos del 10% los finos menores a malla 100-200 (150-75 micrones) y el contenido de esos finos en una arena sin lavar es del orden del 20% y en una arena lavada logra que sea del 6%.
Los procesos para lavado de áridos son varios:
-Tornillo lavador, es el más popular y consiste de un tanque inclinado con un tornillo sin fin. Es un sistema fácil de usar pero tiene un alto consumo de energía, desgaste del sin fin por rozamiento y pérdida de material útil. En definitiva es un sistema impreciso y caro de operar.
-Tanque clasificador, es más preciso que el tornillo pero resulta más lento. Producir grandes volúmenes implica una planta grande y costosa y además, requiere de un tornillo o una zaranda para desaguar el producto.
-El módulo lavador, reciclador y desaguador de arena, que se compone de una noria de cangilones que gira a muy baja velocidad, un hidrociclón que elimina los finos y recicla el agua, zaranda de alta frecuencia de vibración y malla de poliuretano para desaguar el producto y bomba de alta presión para recirculación de agua.
Siendo éste último sistema el más fácil de instalar y el de menor uso de insumos necesarios para su mantenimiento.

Editorial 166: Una nueva agenda para la transformación
En el ocaso del año, se delinean los cimientos de un próximo ciclo marcado por la ambición transformadora. Diversos sectores presentan avances estratégicos que, más allá de su naturaleza específica,