Uso del suelo en tiempos de pandemia en el AMBA. Segunda parte

CRÓNICAS SOBRE EL TRÁNSITO

*Por el Ing. Oscar Fariña.

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Palabras iniciales

Continuamos esta nueva serie sobre el  uso del suelo en el AMBA, territorio éste que no deja de tener actualidad en el grave contexto de la pandemia por múltiples motivos, uno tal vez de los más  importantes, es el manejo de los espacios disponibles para atender la constante y siempre creciente demanda de la población para su asentamiento en condiciones dignas en relación a las viviendas y a la infraestructura de los servicios públicos esenciales. Lo curioso de ello, es que la extensa región que aglutina a numerosos Municipios, que a su vez abarcan varias Localidades, dispone de una singular geografía con sectores urbanos con gran concentración de habitantes, sectores peri urbanos y hasta zonas rurales, donde en estas dos últimas se dispone de amplias extensiones, que pueden ser adecuadamente planificadas para dar respuesta a dichas necesidades.

De la grave experiencia de este año con el COVID 19, se pueden sacar múltiples conclusiones, en particular dos en relación al tema aquí analizado. El primero ha sido que las autoridades de la Ciudad y de la Provincia intervinieron en forma coordinada con el manejo sanitario, como una única jurisdicción en el AMBA, mientras que el resto de la Provincia, fue operado en forma separada, con acciones acordes a las necesidades propias de esa geografía. La división administrativa en varias regiones ha sido una realidad en los hechos prácticos y es a tener en cuenta para el futuro.  

El segundo problema lo ha constituido el incremento de las tomas con usurpación de tierras, tanto públicas como privadas, para hacer asentamientos precarios de gente humilde con necesidades básicas no satisfechas, conducidas por dirigentes que accionan en forma delictiva y por lo que además de violentarse el derecho de propiedad, se plantea un agravamiento de la situación actual del uso del suelo. Con los recursos públicos disponibles, se hace ya muy difícil a las autoridades provinciales y municipales atender a la población actual, con la prestación de servicios y mejoras de la infraestructura urbana, por lo que resulta imposible dar soluciones prácticas a las nuevas demandas.

En relación a todo ello se analiza a continuación la problemática del uso racional del suelo a los efectos de planificar el futuro habitacional de la Región.

Cuenca Matanza Riachuelo

Dentro de este territorio integrado por el AMBA y la Ciudad de Buenos Aires, existen por así decirlo algunos accidentes geográficos, que a través de su historia han presentado variados problemas y a partir de múltiples intervenciones de los Gobiernos y grandes inversiones económicas, se ha logrado controlar aceptablemente las contingencias, por ejemplo de inundaciones provocadas por lluvias que aumentan el caudal de los ríos y arroyos con los consecuentes perjuicios de todo tipo. No obstante muchos de esos problemas, aún hoy se mantienen; por lo que se estima importante analizar los mismos. Por ese motivo, en este artículo se evaluará sintéticamente la problemática de la Cuenca del curso fluvial Matanza – Riachuelo.

Como es sabido, una cuenca está determinada por un área en que las aguas provenientes de las lluvias se acumulan en lagos o en terrenos a través de los cuales se escurren hacia canales que convergen finalmente a ríos, etc. En el presente caso; se pueden destacar dos de las dificultades asociadas a la cuenca. Por una parte, los volúmenes de las aguas circulantes en relación a las eventuales inundaciones y por otra, la calidad de éstas en que debe verificarse el grado de contaminación que presentan.

El Matanza Riachuelo es un río de llanura con escasa pendiente y tiene un curso de aproximadamente 64 km de largo, donde la parte superior y media es la más extensa y determina en un sector de su recorrido, el límite del Partido de La Matanza, mientras que en la parte inferior señala el límite Sur de la Ciudad de Buenos Aires, donde el aquí llamado Riachuelo se desarrolla hacia  su desembocadura en el Río de La Plata. La Superficie total de la cuenca es de 2.240 km², recibe las aguas de las lluvias que se desplazan por diversos canales en la Provincia de Buenos Aires, registrando un caudal variable según las contingencias climáticas, entre 3 a 100 m³/seg., disponiendo una capacidad de transporte en el cuso inferior con una geometría rectificada, muy superior a los valores consignados.

Es oportuno destacar que en el año 2006  fue creada la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) como un Ente Interjurisdicional de derecho público mediante la Ley Nacional N° 26.168, a la que han adherido las Legislaturas de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y tiene a su cargo entre otras funciones la ejecución del Plan Integral de Saneamiento Ambiental de la Cuenca del Río Matanza-Riachuelo.

Según información publicada por el citado ente se puede observar en la Figura N° 1, la cuenca completa de la misma que se extiende principalmente en los Partidos de Las Heras, Marcos Paz, Merlo, La Matanza y CABA al N.O. del río y Ezeiza, E. Echeverría, Lomas de Zamora, Lanús y Avellaneda al S.E. 

Para mejor proveer, se diferencian mediante líneas rojas continuas los límites de las sub-cuencas de los arroyos y ríos cuyo detalle se tiene en la Tabla de la Figura N° 2. 

Son variados los temas que pueden ser analizados en relación a la cuenca, por lo que en sucesivas etapas se tratarán alguno de ellos. En referencia al curso de río tal como se ha dicho, éste hace ya muchos años fue rectificado y ampliado desde la desembocadura hasta penetrar en el Partido de La Matanza en una extensión de 22 km. A partir de su empalme con el trazado originario, el río presenta un cauce con sucesivos meandros y donde se reduce notablemente su capacidad de evacuación.

En lo referido al Riachuelo propiamente dicho, es decir frente al límite con la Ciudad de Buenos Aires, la extensión del mismo entre el viaducto de la Autopista a La Plata y la Avda General Paz se tienen unos 15 km, de los cuales propiamente rectificados son 6,5 km a partir de Puente Alsina. A partir de Puente La Noria, ya todo en la Provincia, el tramo intervenido tiene una longitud de unos 10 km hasta el encuentro con el antiguo cauce con curso sinuoso, de escaso calado y reducido su ancho aún más por el follaje que crece en sus riberas.

El río como límite del Partido de La Matanza

El río rectificado forma límite entre La Matanza y Lomas de Zamora entre Puente La Noria y la Ruta Provincial 4 – Camino de Cintura en una extensión de 6 km. En el lado S.E. se ha construido el Camino de Sirga completando la vinculación vial desde el Partido de Avellaneda, Lanús y Lomas de Zamora. En cambio, en la ribera N.O, las obras viales no han sido realizadas y según se informa, éstas están previstas llevarlas a cabo próximamente. Cabe agregar que el límite a partir del Camino de Cintura está establecido a lo largo del antiguo caudal del río.

En la Figura N° 3 se tiene un mapa del Partido de la Matanza en que se destacan las zonificaciones según el uso del suelo. Un aspecto relevante es que no existe una ocupación efectiva en las inmediaciones del curso del agua a lo largo de una gran parte del recorrido como límite del Municipio.

Aquí también hay una diferenciación sobre la situación a ambos lados del curso del río ya que al S.E. en los Partidos de Esteban Echeverría y Ezeiza, los humedales próximos han sido transformados en espacios verdes con la implantación de árboles de antigua data, lo que ha sido llamado precisamente los Bosques de Ezeiza, lo que desde su creación en los primeros años de la década 1950, se ha transformado en un pulmón verde de la Región con favorable impacto ambiental. En cambio en el sector N.E se han desarrollado grandes asentamientos poblacionales como son las Localidades de Gregorio de Laferrere y González Catán, emplazadas inicialmente en las inmediaciones de las estaciones homónimas del Ferrocarril Belgrano Sur y vinculadas vialmente por las Rutas Nacional 3 y Provincial 21. Sin embargo, la geografía natural del terreno fue estableciendo limitaciones a los asentamientos ya que los humedales existentes, son frecuentemente inundados por las crecientes del río.

En la Figura N° 4 se tiene el relieve del territorio y su hidrología.

Tal como puede apreciarse las cotas más bajas delineadas en azul y con los espacios abarcados de fondo blanco en el plano, son las superficies eventualmente anegables en crecidas del río. Tal como se ha dicho las zonas más extensas de los humedales están la S.E, donde se ha implantado los bosques. En cambio, en sector N.O. en La Matanza, sin bien son áreas más acotadas, existen asentamientos periurbanos, que terminan siendo noticia en las recurrentes inundaciones.

Otro aspecto a tener en cuenta,  es que no existe vialidad urbana ni siquiera próxima al curso de agua, por lo que son muy pocas las calzadas de arterias principales que tienen un desarrollo que facilite el acercamiento, ya que éstas se reducen a senderos sin infraestructura que permitan la circulación de vehículos. Es decir que tanto en una de las riberas como en la del otro lado, resulta difícil acercarse; por lo que podría llamarse el Río Escondido. En la Figura N° 5 se ven agentes de una fuerza de seguridad interviniendo en forma reciente, en circunstancias de control policial.

Los problemas en el uso del suelo 

En la geografía del Partido puede verse que la misma está atravesada por numerosos canales que convergen en distintos puntos del cauce medio del río. El progresivo crecimiento  poblacional con índices censales superiores a la media en el AMBA y la expansión urbana consecuente, ha dado lugar a una respuesta por parte de las autoridades en cuanto a encarar numerosas obras de infraestructura, entre las que se destacan la pavimentación de las calles de calzadas de tierra y construcción de los ductos pluviales, etc. Este notable progreso tiene un efecto no deseado y es que al ir desapareciendo los terrenos naturales que absorben las lluvias, las aguas de las recurrentes tormentas, incrementan la demanda en el servicio de transporte en los canales, lo que se traduce en los desbordes ya conocidos.

Tal como ya se ha analizado, son numerosas las obras ejecutadas a través muchos años en el cauce inferior del río, por lo que resulta emblemático que la rectificación del río haya llegado  solo hasta un punto inamovible con una capacidad de desagüe que supera en mucho los caudales para recurrencia de tormentas en la estadística de muchos años, mientras que en el curso medio sin cambios, se retienen de cualquier manera las aguas para no afectar a los de río abajo.

Se ha planteado también en este caso, construir un camino de sirga que tenga una doble función: una de habilitar una calzada de circulación vehicular a lo largo de la ribera del río y la otra bloquear los desbordes eventuales del cauce del Matanza. Esto implicaría también continuar hasta esta zona la rectificación del cauce. Es en referencia a esta alternativa que se plantean serias objeciones en cuanto al impacto ambiental y en referencia al incremento consecuente de los caudales hacia la sección inferior.

Una alternativa que se ha evaluado también, es la construcción de reservorios en el cauce superior para la contención de las aguas que traen varios canales que participan como alimentadores principales de las corrientes río abajo.

En fin, hay muchos caminos a seguir, pero lo que es imprescindible es encaminar las obras que den una solución definitiva a los problemas aquí planteados. Por ello, la propuesta de este espacio es organizar un debate sobre las posibles soluciones con expertos, cuyas conclusiones trataremos de incorporarlos a las próximas ediciones de VIAL.

Que todo sea para mejor

Hasta la próxima