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La 71° Convención Anual de CAMARCO puso el foco en el diálogo y la infraestructura para el desarrollo del país

Bajo el lema «Construyamos Puentes», la Cámara Argentina de la Construcción reunió en La Rural a referentes del sector público y privado, empresarios, especialistas y dirigentes para debatir los desafíos de la infraestructura y el futuro de la construcción, en el marco de los 90 años de la institución.
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Hay una imagen que sirve para pensar la infraestructura de un país: la de un ecosistema. No la de una obra aislada, sino la de una red viva donde cada

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Bajo el lema «Construyamos Puentes», la Cámara Argentina de la Construcción reunió en La Rural a referentes del sector público y privado, empresarios, especialistas y dirigentes para debatir los desafíos de la infraestructura y el futuro de la construcción, en el marco de los 90 años de la institución.

La Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) celebró el pasado 9 de junio la 71° Convención Anual, uno de los encuentros más importantes del sector, que este año coincidió con el 90° aniversario de la entidad. La jornada se desarrolló en el predio ferial de La Rural, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y convocó desde las primeras horas de la mañana a empresarios, funcionarios, profesionales, académicos y referentes vinculados a la infraestructura y la obra pública.

La edición 2026 llevó como lema «Construyamos Puentes», una consigna que sintetiza la propuesta institucional de fortalecer el diálogo y generar consensos para impulsar el desarrollo de la infraestructura argentina como motor del crecimiento económico y social.

La Convención se enmarcó dentro del Ciclo CAMARCO 2026 «Construyamos Puentes», una iniciativa de carácter federal con la que la entidad recorrerá distintas regiones del país promoviendo espacios de intercambio entre actores públicos y privados.

Desde la organización explicaron que el objetivo del ciclo es tender puentes entre generaciones, regiones y distintas visiones sobre el desarrollo, honrando los 90 años de historia de la Cámara mientras se proyectan nuevos desafíos para la próxima década.

En ese sentido, remarcaron que el diálogo constituye una herramienta fundamental para diseñar políticas de infraestructura sostenibles y de largo plazo. La propuesta apunta además a compartir experiencias de innovación, fortalecer la articulación institucional y generar consensos que permitan potenciar el desarrollo productivo del país.

A lo largo del año, el recorrido federal impulsado por CAMARCO buscará acercarse a las distintas realidades territoriales, promoviendo instancias de escucha activa con los diferentes actores de cada región. El propósito es identificar necesidades, detectar oportunidades y elaborar propuestas estratégicas que contribuyan a mejorar la infraestructura nacional.

La Cámara sostiene que el fortalecimiento de las redes de trabajo conjunto entre el sector público, el privado y la comunidad constituye uno de los pilares para afrontar los desafíos que presenta la infraestructura argentina en materia de conectividad, logística, vivienda, energía y obras hídricas.

Con nueve décadas de trayectoria, CAMARCO reafirmó durante la Convención su compromiso con la construcción de consensos y con la generación de políticas que promuevan inversiones sostenidas en infraestructura, entendiendo que estas resultan indispensables para impulsar la competitividad, la integración territorial y el crecimiento económico del país.

En ese sentido, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss en la apertura de la Convención Anual de la institución, en La Rural, expresó: «Sabemos que el orden macroeconómico es una condición necesaria. Pero también afirmamos, con la experiencia que nos dan décadas de trabajo en todo el país, que el orden por sí solo no alcanza si no se complementa con inversión productiva».

Así, ante un auditorio colmado de empresarios y autoridades, Weiss fue categórico y manifestó: «Queremos ser claros, la infraestructura no es un gasto, es una inversión. Es inversión en competitividad, en integración territorial, en eficiencia logística, en calidad de vida y, sobre todo, en oportunidades de trabajo genuino».

El directivo también señaló la gravedad de la coyuntura y describió que «la construcción, que históricamente ha sido uno de los motores más dinámicos de la economía argentina, se ve especialmente afectada por la falta de previsibilidad y por la ausencia de un programa claro y sostenido de inversión en infraestructura».

«Muchas décadas de baja inversión nos ha traído la situación actual. Es imprescindible un marco jurídico y económico claro, estable y previsible. Sin reglas de juego claras, sin contratos que se respeten, sin financiamiento y sin continuidad, la inversión se frena o se encarece», alertó finalmente el dirigente al analizar las condiciones actuales.

Por otro lado, durante su exposición en la 71° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), el economista Ricardo Arriazu analizó en profundidad la coyuntura económica del país.

Con una mirada que combinó el realismo sobre el duro presente sectorial y un fuerte optimismo respecto al ordenamiento macroeconómico, Arriazu dejó una frase contundente sobre el futuro inmediato: «Los planetas están alineados para la Argentina».

Arriazu inició su análisis sectorial con crudeza, mostrando la fuerte caída que arrastra la actividad de la construcción desde 2023 debido a la baja inversión pública y las dificultades de financiamiento.

«La participación de la construcción en el PBI llegó a ser del 25%, ahora está en el 3%, cuando el promedio mundial es del 6%. En viviendas y crédito hipotecario estamos en un stock mínimo. Invertimos menos que la depreciación de las viviendas», detalló.

Para salir de este pozo, el economista señaló que la clave absoluta es la erradicación de la inflación, aunque advirtió que «eso toma tiempo».

Propuso como alternativa transitoria el uso de cuotas indexadas, pero reconoció los baches del sistema actual: «Hay que utilizar un sistema indexado, pero el salario no acompaña y los bancos no tienen fondeo», sugiriendo la creación de un fondo para compensar las discrepancias.

Asimismo, criticó la falta de ahorro de largo plazo en el país: «Nosotros destruimos el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y los seguros, los únicos instrumentos a largo plazo», ante lo cual recomendó achicar los títulos públicos en el FGS y redireccionar esos fondos hacia la construcción.

A pesar del complejo escenario de transición, Arriazu sorprendió con proyecciones macroeconómicas sumamente favorables para el corto y mediano plazo, apalancadas por una «cosecha récord» y el empuje de la minería y la energía.

El economista estimó que para este año «se crecerá un promedio base de 3,5%». Sin embargo, aclaró que el número fino dependerá de la confianza de los ciudadanos: «Se va a crecer 3,5% si se compran menos divisas y menos si se compran más». Si el plan tiene éxito y se eliminan las crisis periódicas de balanza de pagos, «la tasa de crecimiento se duplica del 1,7% al 3,6%». En ese escenario de estabilidad, vaticinó que «el crecimiento de la construcción debería ser mucho mayor al del PBI».

El dato más contundente de su presentación estuvo en las cuentas externas, donde corrigió fuertemente al alza sus propias estimaciones debido al ingreso genuino de divisas. «El saldo de los últimos 12 meses de la balanza comercial está muy por encima de mis proyecciones. Yo tenía un superávit para este año de 13.500 millones de dólares que era mejor que el del año pasado. Ahora estoy en 20.000 millones con superávit en cuenta corriente». Esto se dará gracias a que «vamos a tener U$S20.000 millones más de exportaciones».

Arriazu explicó que Argentina está viviendo una transformación de su estructura productiva –(donde históricamente se subsidió a unos sectores en detrimento de otros), lo que genera un proceso de «destrucción y creación».

Detalló que hoy la oferta de divisas viene de sectores poco demandantes de mano de obra (minería, energía, agro), mientras que los sectores intensivos en empleo (construcción, comercio, industria) están en baja. El desafío es resistir el proceso: «El problema es entrar en el péndulo del ajuste y salir de él. Hoy es clave cómo me adapto, cómo cambio hacia sectores que van a crecer».

En defensa de la estrategia cambiaria oficial, el economista fue tajante: «Devaluar hubiera tirado todo el programa al demonio». Y agregó sobre el valor de la moneda: «El tipo de cambio se está apreciando. Si Argentina tiene éxito, Argentina va a ser cara. Tenemos los mejores números macro de América Latina, pero también el riesgo país más alto porque fuimos estafadores seriales».

Arriazu instó a los empresarios a mirar el mediano plazo y no dejar pasar el tren de la historia, remarcando el extraordinario potencial energético del país si se sostiene el rumbo fiscal y normativo.

«Para 2030 vamos a estar exportando —solo de energía— más de 30 mil millones de dólares. Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular. Pero Argentina tuvo muchas veces oportunidades que desperdició. Espero que esta vez la aprovechemos».