Con planificación a largo plazo, financiamiento propio y una sólida articulación público-privada, el distrito bonaerense consolidó un sistema vial eficiente que hoy es referencia para otros municipios.
En un escenario donde la problemática de los caminos rurales suele repetirse —falta de mantenimiento, financiamiento insuficiente y respuestas tardías—, el Partido de Benito Juárez logró construir un modelo de gestión que rompe con esa lógica. Con más de 1.500 kilómetros de red vial y un esquema sostenido en el tiempo, el distrito no solo mantiene hoy sus caminos en condiciones, sino que además se posiciona como un caso de estudio a nivel provincial.
En ese marco, la localidad será sede del décimo Taller de Caminos Rurales, un espacio que reunirá a técnicos, funcionarios, productores y empresas del sector. “Hemos logrado generar bloques bien diferenciados y con mucha información técnica y de gestión, tanto de la Provincia como de los municipios y de empresas privadas, para que sea rico en todos los sentidos para quienes participen”, explicó el ingeniero Luis Chavat, director del equipo vial de Benito Juárez.
El encuentro, que se desarrollará los días 16 y 17, incluirá disertaciones, muestras dinámicas y exposición de maquinaria. Entre los ejes, se destacan la incorporación de organismos provinciales y el abordaje de temas sensibles como las obras hidráulicas clandestinas. “Se sumaron áreas clave de la Provincia, como Infraestructura y la Autoridad del Agua, lo que permite ampliar la mirada sobre problemáticas que impactan directamente en los caminos rurales”, señaló.
Además, el taller mostrará uno de los aspectos más distintivos del sistema local: la organización territorial del trabajo. “Tenemos al personal trabajando en casillas en el campo de lunes a sábados; esa lógica operativa también se va a exponer, junto con el equipamiento vial”, agregó.
Un sistema que responde, incluso en contextos adversos
El desempeño del sistema cobra mayor relevancia si se lo analiza en el contexto reciente. Durante 2025, el distrito atravesó condiciones climáticas extremas que pusieron a prueba la infraestructura vial.
“Fue un año complejo, con precipitaciones que superaron en 300 milímetros la media anual, seguido por un verano extremadamente seco que generó voladuras y un desgaste prematuro de los caminos”, explicó Chavat. A esto se sumó una cosecha récord de fina, que incrementó la circulación y exigió aún más la red.
Sin embargo, el resultado fue favorable. “Hoy los caminos están en buenas condiciones y no tenemos ninguno intransitable”, afirmó. Actualmente, se ejecutan obras de entoscado y reentoscado, junto con tareas de mantenimiento clave. “Estamos trabajando en la limpieza para evitar acumulación de agua en calzada y en la compactación para eliminar la piedra suelta, que genera daños en los vehículos”, detalló.
Planificación, tecnología y descentralización
Lejos de conformarse con el estado actual, el municipio apunta a optimizar el sistema mediante la incorporación de tecnología y una reorganización operativa más eficiente.
“La idea es sumar tecnología, mejorar el equipamiento y dar un salto de calidad en la gestión”, indicó el ingeniero. En ese sentido, ya se han incorporado camiones, vibrocompactadores y motoniveladoras, y se prevé continuar con esa línea de inversión.
Uno de los cambios más relevantes proyectados es la descentralización de los equipos. “Queremos tener personal fijo por zona, con equipos asignados a cada cuartel, para evitar traslados y mejorar los tiempos de respuesta”, explicó. Actualmente, el partido está dividido en 11 cuarteles, con equipos específicos para construcción, mantenimiento y bacheo, organizados entre zona norte y sur.
La clave: decisión política y compromiso sostenido
El corazón del modelo radica en la articulación entre el Estado y el sector productivo. A diferencia de otros esquemas, en Benito Juárez los productores no solo financian el sistema, sino que también participan activamente en la toma de decisiones.
“Hay dos cosas fundamentales: la decisión política de abrir el diálogo y el compromiso del productor. Cuando las cosas están mal, todos aparecen; el desafío es sostener ese compromiso cuando las cosas están bien”, subrayó Chavat.
La gestión se organiza a través de una mesa ejecutiva integrada por productores y el equipo técnico, que define la planificación y el uso de los recursos. “El intendente está informado, pero las decisiones las tomamos en la mesa ejecutiva”, precisó.
Este esquema, que lleva más de 20 años en funcionamiento, ha logrado sostener la participación activa del sector privado incluso en contextos favorables. “Después de 24 años seguimos teniendo la mesa completa todos los martes”, destacó.
Financiamiento, previsibilidad y transparencia
El modelo se sustenta principalmente en una tasa vial que pagan los productores por hectárea, con un sistema de actualización propio que combina variables económicas del sector.
“Generamos un índice que permite que el productor pague en función de cómo le va, mientras nosotros nos protegemos frente a la inflación”, explicó el ingeniero. Este mecanismo incluye una banda de flotación vinculada al valor del ganado, lo que aporta previsibilidad al sistema.
Los recursos se administran mediante cuentas específicas, con una distribución que destina el 70% a la comisión vial y el 30% al municipio, por el uso de su estructura.
La transparencia es otro de los pilares. “Todos los martes mostramos absolutamente todos los gastos y movimientos de la comisión a los productores. Es como rendir examen permanentemente”, señaló Chavat, en referencia a un esquema de control directo y constante.
Impacto social: caminos que garantizan derechos
Más allá de la producción, el sistema tiene un fuerte impacto social. Uno de los objetivos fundacionales fue garantizar el acceso a la educación rural.
“Hoy hay 28 combis que recorren 5.500 kilómetros diarios y trasladan a 600 chicos desde los campos hasta las escuelas. Sin caminos, eso no sería posible”, remarcó.
En ese sentido, el mantenimiento de la red vial se vincula directamente con derechos básicos: educación, salud, seguridad y conectividad territorial.
Replicar el modelo: desafíos y condiciones
La experiencia de Benito Juárez despierta interés en otros municipios, aunque su implementación no es automática.
“Es posible replicarlo, pero depende mucho de la idiosincrasia de cada lugar. Lo fundamental es el compromiso y tener un plan director a cinco años”, sostuvo Chavat.
La planificación, según explicó, es clave para evitar conflictos y ordenar prioridades. “Si hay un plan claro, se respeta y se evitan discusiones entre productores”, indicó.
Finalmente, el ingeniero sintetizó el espíritu del modelo en una idea central: “Acá todos somos un equipo. Se deja la política de lado y se trabaja. Si hay algo de lo que no se habla en esta mesa, es de política: se habla de trabajo”.
