Cada vez más empresas miden la huella de carbono de sus vehículos.

Algunos piensan que llegó rápido y otros que fue demasiado lento, pero en lo que todos están de acuerdo es en que la preocupación ambiental, y en especial la medición de huella de carbono, es algo que llegó para quedarse y para rever muchas de las actividades y prácticas, industriales y caseras, que se llevan a cabo en el mundo.

Entre los rubros más contaminantes, de acuerdo a todos los reportes internacionales, figura el transporte, principalmente por la quema de combustibles fósiles y la emisión de gases de efecto invernadero. 

Entre otros gases, la combustión genera emisión de dióxido de carbono, monóxido de carbono y otros que potencian el efecto invernadero, la lluvia ácida, la contaminación del aire, suelo y agua.

Medir la huella

En base a eso, hace un tiempo que las empresas comenzaron a trabajar en la medición de huella de carbono, muchas veces como parte de su reporte anual o también por parte de sus  planes de sustentabilidad tendiente a mitigar el daño ambiental.  

«En los últimos años el interés por la huella de carbono fue creciendo. Lo que inicialmente era para empresas de nicho o que tenían certificaciones medioambientales, fue extendiéndose a empresas de todo tipo, que tienen una responsabilidad con el medio ambiente y la sociedad. De esa manera buscan ser neutras en carbono y poder comunicarlo a sus clientes», sostuvo Alejandro Pérez Scianca, presidente de Maxtracker, empresa dedicada a monitoreo y conducta del manejo.  

La medición –de acuerdo al directivo de Maxtracker- se basa en el consumo de combustible del vehículo. Según el tipo de combustible y la cantidad consumida, se llega a un valor de CO2 equivalente, o huella de carbono.

Para poder tener esos datos, se instala un dispositivo en el vehículo que, en base a la distancia recorrida, velocidad, tiempo en ralentí (motor encendido sin avanzar) y otros parámetros, estima la huella de carbono equivalente de esa unidad.  

En el caso de los vehículos pesados, los datos son tomados de la computadora del motor, lo que brinda una precisión aún superior a la mencionada en el párrafo anterior.

Reporte y mejora

Mediante estos dispositivos, sumado a la computadora del vehículo, se elaboran informes que dan cuenta de la huella de carbono de los vehículos de cada empresa.  Esos informes suelen comparar los datos con la semana o el mes anterior, según lo que se requiera.  

Contar con este dato tiene varias utilidades. Una de ellas es tener un número concreto, de manera de establecer un punto de partida para lograr mejoras y saber cuál es el daño que se está produciendo al medio ambiente y cómo mitigar ese daño.

Por el otro, el reporte  -que brinda una visión general de cómo se conduce- permite determinar qué parte o porcentaje de esta huella podría ser evitada con una mejor conducta de manejo por parte del chofer.

Debido a que la huella está relacionada con la cantidad de combustible consumido, hay ciertas conductas, como mantener una velocidad constante, no hacer frenadas ni aceleraciones buscas y no dejar el motor encendido mientras el vehículo se encuentra frenado, que pueden ayudar a que la huella sea menor o se vaya reduciendo mediante la corrección de las conductas mencionadas. 

Qué es la huella de carbono

La huella de carbono es un parámetro de medición ambiental. Son las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que el ser humano genera con sus actividades y consumos. En el caso de las empresas, la huella de carbono responde a la cantidad de gases efecto invernadero que libera a la atmósfera.

De acuerdo a Greenpeace, la huella de carbono se mide en masa de CO2 equivalente (CO2e o CO2eq). Y Se usa así porque el CO2 es el gas más abundante entre los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y se utiliza como referencia en la medición del resto de los elementos.

La importancia de conocer la huella de carbono radica en la posibilidad de saber con más certeza la manera en que los GEI contribuyen al calentamiento global y aceleran el cambio climático.

Dado que los vehículos son de las unidades que generan mayor proporción de CO2 «se espera que esta tendencia hacia la medición continúe en aumento y los consumidores empiecen a prestar cada vez mas atención a la huella de carbono de sus proveedores, y que ese dato sea de valor a la hora de elegir a quién comprarle», sostuvo Alejandro Pérez Scianca.