vial@editorialrevistas.com.ar

Buscar

El transporte, una prioridad para la agenda pública

*Por Ing. Lisandro Ballario, MBA, Director de Gago Tonin S.A., profesor titular de las cátedras de Análisis Estructural I y de Estabilidad, Universidad Tecnológica Nacional-Facultad Regional La Plata. Las nuevas autoridades tienen importantes desafíos y también una gran oportunidad: hacer las obras basadas en criterios técnicos objetivos y probados, a partir de proyectos bien estudiados y un adecuado sistema de control de ejecución, única forma de asegurar que la inversión sirva a la gente y no se transforme en un lastre.
Para conocer las últimas noticias, suscribirse a nuestras actualizaciones.

ÚLTIMA EDICIÓN

NEWSLETTER

EDITORIAL

*Por Ing. Lisandro Ballario, MBA, Director de Gago Tonin S.A., profesor titular de las cátedras de Análisis Estructural I y de Estabilidad, Universidad Tecnológica Nacional-Facultad Regional La Plata.

 

En la actualidad la provincia de Buenos Aires necesita generar y poner en marcha un plan de transporte para mejorar su competitividad y la calidad de vida de los bonaerenses. Cuenta con un alto perfil exportador que debe estar alineado con políticas de estado de largo plazo que disminuyan el costo argentino, obteniendo un producto exportable más competitivo a nivel mundial. Esta necesidad debe considerarse como una cuestión de Estado, asumida como una estrategia global de desarrollo, que sobrepase los intereses sectoriales y partidarios.
Durante los últimos años se notó en la provincia una ausencia de planificación en la infraestructura de transporte que, sumado a una debilidad del Estado provincial en la gestión de proyectos de inversión, terminó destruyendo a la infraestructura.
La nueva gestión promete una potente reactivación económica que necesita indudablemente contar con un transporte seguro y económico para disminuir los costos de los productos de consumo interno y de exportación. La inversión en infraestructura debe ser prioritaria para lograr estos objetivos, distribuyendo criteriosamente su inversión acompañando a la actividad privada.
El Estado debe regular el uso del sistema de transporte y sus costos, aportando eficacia y transparencia en su gestión. Para esto, los órganos de regulación y control deberían contar con un alto nivel técnico, transparencia e independencia institucional.
Existe una clara influencia entre la infraestructura vial y el crecimiento económico de los sectores productivos. Esto implica que logrando una mejora en la infraestructura no sólo se mejora la competitividad, reduciendo costos de producción y consecuentemente atrayendo inversiones que generen un crecimiento económico sostenido, sino también la seguridad vial con menos accidentes y mejor calidad de vida de la gente.

 

NECESIDAD DE PLANIFICAR

La infraestructura a promover y desarrollar por parte del Estado no debe ser indiferente ni a la producción, ni a las decisiones de política económica, así como tampoco a las tendencias globales. Es importante dónde, cuándo y en qué invertir, como así también identificar las inversiones a efectuar por el Estado y por parte de las empresas privadas.
El Gobierno debe alentar las inversiones, estudiar las necesidades y planificar las soluciones evaluando los proyectos y dándole la prioridad adecuada.
La ausencia de planificación de la infraestructura resultó una constante durante las últimas décadas, situación que se puso en evidencia bajo diferentes formas, aspectos y creencias predominantes.
En todos los casos, las consecuencias fueron la supresión y degradación institucional de los organismos responsables de la planificación en todos los niveles del Estado y la ausencia definitiva de dicho componente, con las secuelas de irracionalidad y arbitrariedad en la fijación de prioridades.
Es innegable, en este sentido, que en la actualidad se cuenta con poca posibilidad de respuesta ante un cambio en las condiciones generales del desenvolvimiento de la economía y del mercado de transporte en particular.

 

LA IMPORTANCIA DEL CONTROL DE CALIDAD EN OBRAS DE INFRAESTRUCTURA

Además de hacer las obras, un aspecto aún más importante es controlar bien su ejecución, con equipos idóneos, específicos, independientes; de forma que la inversión dé los resultados esperados y no se transforme, al poco tiempo, en una carga al erario público por su mala calidad, y exista la necesidad de rehacer con altos costos de mantenimiento.
El control de calidad en las obras de ingeniería debe abarcar todas las etapas que constituyan una obra, desde el diseño y planificación, pasando por la ejecución e inspección, hasta la etapa de mantenimiento y evaluación. El mismo asegura la durabilidad de la obra y que cumpla con la función para la que fue diseñada. Para ello, es fundamental que se cuente con el apoyo de personal calificado en todos los actores intervinientes, tales como consultores, empresas contratistas, proveedores de materiales y el mismo Estado.
En las fotografías que ilustran la nota, se pueden observar distintas obras vinculadas al transporte que contaron con el aporte de la Consultoría Argentina en las tareas de Inspección.