vial@editorialrevistas.com.ar

“Hacen falta buenos proyectos, ambientalmente sustentables y socialmente aceptables”

Revista Vial dialogó con directivos de la empresa consultora IATASA.
Para conocer las últimas noticias, suscribirse a nuestras actualizaciones.

ÚLTIMA EDICIÓN

NEWSLETTER

EDITORIAL

Revista Vial dialogó con directivos de la empresa consultora IATASA (Ingeniería y Asistencia Técnica Argentina) sobre las vicisitudes de llevar adelante una empresa de ingeniería sexagenaria en la Argentina de hoy.

El Ing. Ángel Ferrigno, actual presidente; el Lic. en Economía Fernando Fazzolari, vicepresidente; y el Ing. Gustavo Barletta, socio y Gerente Técnico comentaron acerca de la reciente mudanza de la empresa al nuevo edificio en el Distrito Tecnológico, en el barrio de Parque Patricios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y de su participación en proyectos y obras que van desde las ingenierías más tradicionales referidas a las infraestructuras hasta el mercado de la minería, oíl & gas y energías renovables.

-Como directivos con larga trayectoria en la empresa, ¿Qué consideran que es hoy IATASA?
Lic. Fernando Fazzolari: IATASA es una empresa con una trayectoria de casi 60 años en ingeniería y asistencia técnica. Consideramos que es un patrimonio técnico y cultural de cómo gestionar la ingeniería, y creemos que tenemos importantes saberes y valores que estamos en condiciones de transferir a gente mucho más joven.
Nosotros mismos, los directivos actuales, somos parte de una segunda generación. Pero la empresa también cuenta con personas de una tercera generación e incluso de una cuarta. Hoy hay gente de treinta años que se está incorporando con funciones dirigenciales. IATASA es un espacio de creación y de integración de disciplinas varias y de distintas ingenierías. Estamos muy orgullosos de tener esta organización de empresa.
Nuestro país no deja muchas oportunidades de trascendencia. Ésta es una carencia que tendríamos que salvar. Creemos que el trabajo que desarrollamos no es sólo una forma de trascender a partir de las obras; sino también a partir de una política y de una forma empresaria que es novedosa para el país y para la actividad. Esa forma no la inventamos nosotros, pero estamos contentos de poderla haber llevado adelante a pesar de todas las situaciones de crisis del país que se han debido atravesar.

-A la hora de incorporar a gente joven, ¿buscan sólo a ingenieros o también a nuevos profesionales de distintas disciplinas?
Ing. Ángel Ferrigno: Nuestro eje histórico siempre ha sido el de trabajar en toda la diversidad de obras de infraestructura. Este eje aún lo mantenemos. Fundamentalmente realizamos proyectos para clientes públicos, pero también para privados. A partir de esas obras surge la necesidad de las distintas especialidades. Las mismas se le encargan a departamentos técnicos específicos, que se arman en estructuras de distintos niveles de experiencia, a las que se va incorporando gente joven. Algunos de ellos toman responsabilidades de gestión de proyectos, que pasa a ser en sí misma una especialidad. De hecho, hemos realizado en los años recientes cursos de gestión de proyectos con la metodología PMI, orientados a los jóvenes para que tengan un entrenamiento adecuado. La ingeniería ha sido el eje principal para esas prácticas, pero en las últimas décadas también hemos incorporado el eje del medioambiente, que dio lugar a que otras disciplinas alejadas de las ciencias duras sean parte de IATASA.
Lo que hace falta son buenos proyectos, ambientalmente sustentables y socialmente aceptables. Esas tres patas, más allá de que el proyecto sea económica y financieramente posible, son las que abren las puertas a la articulación con otras disciplinas.

-¿Cuáles son los mercados en los que mayor potencialidad encuentra la ingeniería en este momento?
A.F.: En los últimos años, estamos teniendo una mayor presencia en áreas de oíl & gas y minería. Es allí donde estamos poniendo nuestro énfasis en este momento. En este sentido, el desarrollo de Vaca Muerta ha sido para nosotros un lugar de articulación con las actividades que giran alrededor de ese mercado. También estamos poniendo energía en la incorporación de nuevas tecnologías, como el BIM (Building Information Modeling) y las maquetas electrónicas.

-¿Qué cambios le trajo a la empresa la mudanza al nuevo edificio propio? ¿Cómo llegaron al Distrito Tecnológico?
A.F.: El nuevo edificio está instalado en el Distrito Tecnológico, en el corazón de Parque Patricios. Hace falta cumplir con ciertas condiciones para poder aplicar aquí. Nosotros lo hemos hecho y hemos sido aceptados. Ya hace varios años que estamos trabajando en el Distrito. Al principio estuvimos un poco distribuidos, hasta que terminamos el edificio propio, en el cual hace ya dos meses que estamos instalados.
Estar en un nuevo edificio todos juntos trae aparejado una serie de cambios importantes para bien. Tenemos ideas de inserción en nuevos mercados y seguimos también con los tradicionales. Estamos llevando a cabo cambios tecnológicos que van acorde con el cambio generacional. Hay gente con larga trayectoria en la empresa que ha asumido recientemente el rol de gerente. Quienes estaban antes siguen estando como directores, pero la fase operativa ha quedado en manos de gente más joven.
Asimismo se da una muy importante integración entre todos los cuadros técnicos y profesionales.
También, el hecho de tener el comedor en el nuevo edificio, donde nos encontramos diariamente, promueve las relaciones interpersonales y estimula a encontrar soluciones en forma conjunta.

Gustavo Barletta: Además, el comedor ha generado un cambio en la convivencia de todo el personal. Es un lugar en el que podemos compartir momentos que no tienen que ver con lo laboral, lo cual permite que conozcamos al otro. Sin lugar a dudas eso termina teniendo también un efecto positivo en lo relativo al trabajo.

–¿Cómo manejan la transferencia de acciones dentro de IATASA?
F.F.: Nuestra idea es que todos los socios trabajen en la empresa. No hay socios externos. Lo que buscamos es que se vayan incorporando de a poco, y los que se van retirando tengan un mecanismo de transferencia de acciones que posibilite que la empresa siga existiendo como lo viene haciendo desde hace 60 años.
En cuanto a la transferencia de acciones, IATASA funciona como un mediador, facilitando la compra de las acciones a quienes se retiran y también decide a quiénes se convoca para participar de la organización, a partir tanto de sus condiciones técnicas y personales como de su potencial académico y gerencial.
Una de las cosas que nos caracterizó y con la cual siempre estuvimos muy a gusto, es que cuando hay un problema, hay un equipo de trabajo a disposición que puede hacerse cargo. Es decir, la facilidad con la cual se accede a una solución para cada problema que se presenta, es un beneficio enorme. Hoy somos más de 200 personas que estamos trabajando de manera permanente y resolvemos los problemas que se presentan de forma conjunta y consensuada.

-A partir de la mudanza al nuevo edificio han tenido un crecimiento cualitativo.
A.F.: La empresa ha tenido distintos cambios a lo largo del tiempo. En ese sentido, este es un momento importante. Que el nuevo edificio esté radicado en el Distrito Tecnológico, hace que incluso el entorno nos sitúe en otro lugar. Cuando fuimos aceptados para ser parte, tuvimos la obligación de que un porcentaje importante de nuestro equipo se mudara de inmediato. Es por eso que alquilamos tres edificios, hasta que el nuestro estuviera terminado.
La diáspora fue de tres años. Eso fue lo que duró la construcción. Ahora volvemos a estar todos juntos y con muchas mejores comodidades que las que teníamos en el edificio de Tacuarí y Av. de Mayo. Los sistemas informáticos están unificados, el edificio está hiperconectado, todos los ambientes están luminotécnicamente estabilizados, así como también lo está la temperatura. Además, tenemos cochera propia y un auditorio.

-¿Qué aportes piensan que le ha brindado IATASA al rubro de la ingeniería?
F.F.: Lo que hemos llevado adelante como organización dentro de la ingeniería del país en los últimos tiempos es muy relevante. Estamos haciendo el mayor esfuerzo para que toda nuestra producción entre en el mayor estado de normalización posible, para lo cual estamos realizando cursos internos de redes, de BIM y de organización de documentación, entre otros.
Asimismo, venimos trabajando en distintas normativas que hacen a una calidad de organización. Por ejemplo, somos una de las pocas firmas que han adherido a Edificios Saludables y a las normas de Movilidad Sustentable. Asimismo, seguimos con todas las normas ISO vigentes y normas de transparencia a partir de un código de ética y responsabilidad profesional que resume su espíritu.

-Hoy están concretando sueños que antes parecían imposibles, como tener este edificio. ¿Qué aportes recibieron para hacerlo real?
F.F.: La concreción de este edificio la hicimos entre todos. Con el aporte crediticio del banco HSBC, el aporte de los socios y el de IATASA, en tres partes iguales. Asimismo, hay personal que no es socio, que también contribuyó en la inversión. Esto demuestra que hay un compromiso de parte de todo el personal que es memorable.
El medio también debe ayudar para la concreción de esos objetivos. Si no fuera así, muchas de las ideas que pensamos hubiesen terminado siendo unas lindas ilusiones. Nuestra vocación es que la ingeniería sirva para convertir la ilusión en realidad, y la realidad en servicio.

G. B.: Esto se trata de confianza, pero también de la visión que tenemos de empresa y de ingeniería. El nuevo edificio es un catalizador de todas esas ideas que permiten plantearnos desafíos de una manera más competitiva y eficiente. Podríamos habernos quedado cómodamente en la calle Tacuarí, pero estábamos en una zona de confort. Entonces, basados en una visión, hicimos un salto que creemos que va a ser de crecimiento.

-¿Esta continuidad los habilita para competir en el exterior? ¿O acaso apuntan a desarrollarse con más fuerza a nivel local?
A.F.: Siempre hemos buscado trabajo en el exterior. Creemos que la exportación del servicio de ingeniería debería ser un objetivo no solo nuestro, sino de toda la sociedad, particularmente de quienes nos dedicamos a este rubro.
Es evidente que el presente de nuestra empresa nos permite a nosotros un mejor posicionamiento para competir, tanto internamente como en el exterior. Pero para trabajar en el exterior también es necesario tener trabajo a nivel local. Es decir, es muy difícil que una empresa pueda exportar si además no es fuerte en el mercado interno. En todo momento hemos mantenido la búsqueda y hemos tenido distinta suerte, según la época. Ha habido momentos en lo que hemos trabajado en Bolivia, Paraguay, y ahora en Uruguay. De cualquier modo, no es fácil para las empresas argentinas, ya que hay restricciones propias del país.

-¿Las empresas privadas de Argentina contratan servicios como el que ustedes ofrecen?
A.F.: En otra época quizás el cliente privado no estaba acostumbrado a trabajar con consultoras. Hoy en día sí lo está empezando a hacer. Es el caso de la minería, donde están bastante acostumbrados a trabajar con empresas internacionales, pero hoy existen en Argentina empresas como la nuestra con la capacidad para que podamos participar, incluso en mejores condiciones que las extranjeras, porque conocemos mucho mejor la legislación y las normas locales.

–En materia de minería, ¿qué herramientas de asesoramiento brinda IATASA?
F.F.: En la minería pasa lo mismo que en el rubro petrolero o el gasífero, cada una de esas industrias tiene necesidad de energía, transporte, vivienda y de toda la infraestructura para desarrollarse. Ahí es donde, en principio, entramos nosotros con nuestro trabajo de ingeniería.

A.F.: Hasta ahora nosotros no hemos pretendido insertarnos en el proceso de explotación minera. En cambio, sí estamos insertándonos en lo que respecta a los componentes ambientales, en los que el proceso minero tiene una incidencia muy grande.
Hay un tema en particular al que hace falta prestarle mucha atención, que es el de las presas de relave. Después de los terribles accidentes que hubo en Brasil, todo el mundo está replanteándose cómo dimensionar el riesgo en esa cuestión. Nosotros tenemos experiencia en el tema porque ya hemos realizado trabajos de ese tipo en Argentina, y es uno de los temas en el que vamos a poner el foco.

-¿En qué consiste el trabajo en las presas de relave?
G.B.: En una presa de relave se trabaja considerando la infraestructura, la geotécnica, la hidrogeología y la geoquímica indispensable para atender los temas ambientales que socialmente tienen gran impacto. En eso nosotros tenemos una experiencia muy amplia.

–¿Cuál es el último trabajo que realizaron para presas de relave en Argentina?
A.F.: Un trabajo muy completo fue para Minera Alumbrera. Fue un trabajo aguas arriba y aguas abajo de la presa, sobre los escurrimientos, la química y la hidrogeología.

-¿Consideran que las decisiones políticas no acompañan a las necesidades de ingeniería en el país?
F.F.: Hicimos un trabajo que presentamos con la Federación Panamericana de Consultores (FEPAC) en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI) de lo que son las buenas prácticas de la ingeniería. Hay que fortalecer ese pensamiento para que la política no sea la peor enemiga de la ingeniería, si se trabaja con limitaciones de tiempos políticos para encontrar soluciones técnicas, pueden surgir errores, no de ingeniería, pero sí de planificación, de pensamiento, muchas veces de presupuesto, de no llegar a las cosas con la mejor definición.

-Es decir que las soluciones que se encuentren desde la ingeniería deberían trascender el momento político.
A.F.: El tema de buenas prácticas en las obras de infraestructura y en la obra pública es un tema a prestarle mucha atención, pero no es un tema sólo de Argentina. Nosotros, desde FEPAC y CADECI (Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería), estamos moviéndonos con otras instituciones para tratar de instalar un consenso para el uso de buenas prácticas que trascienda el momento político. Esto no nació ahora ni va a terminar mañana.
CADECI se basó en dos estudios fundamentales para justificar este punto. Uno es del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), que tomó 200 grandes proyectos de infraestructura en toda Latinoamérica y los analizó desde distintos puntos de vista: desde la selección de la obra a desarrollar, las posibilidades de financiamiento, los modos de contrataciones, hasta la previsión de los controles de calidad y de mantenimiento. De esos 200 proyectos, los resultados arrojaron que en 160 no se habían cumplido las hipótesis de plazo, costo y calidad que se esperaban de ellos. Se analizó cuáles eran las causas y los resultados arrojaron que los problemas se basaban en la falta de suelo disponible para llevar a cabo los proyectos, en la falta de decisión política de las obras, en la falta de financiamiento, o en controles de calidad no efectuado. Todos esos puntos atrasan una obra. Luego, el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) hizo también otro estudio en América Latina, en el cual encontró los mismos problemas.
Nosotros pensamos que los servicios que presta la ingeniería, además de que tienen que servir para mejorar la calidad de vida de la gente de manera directa; de manera indirecta también tienen que servir para el desarrollo del país. Por eso, nos parece importante que en algún momento el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tomó la decisión de instalar empresas de determinada naturaleza en el Distrito Tecnológico, porque el futuro está en los trabajos con valor agregado. Nosotros apostamos a ese tipo de trabajo y alentamos a que eso pase.

-¿Qué clase de contratos son los que manejan?
A.F.: Podemos dividir los contratos que tenemos en dos grandes áreas de trabajo. Una es la de los estudios y proyectos, y la otra es la de las inspecciones y gerenciamientos de obras.

-¿Cuántos proyectos están manejando en este momento?
A.F.: Estamos en el orden de unos 30 contratos vivos y actuales de distintos montos y envergadura. Es un número grande. Hace 25 años atrás, empresas como la nuestra podían desarrollarse con muchos menos. Al tener que pasar a administrar un mayor número de contratos más chicos, nos obliga a desarrollar un trabajo de gestión mucho más grande, lo cual origina mayores exigencias y dificultades. La tendencia debería ser distinta. Empresas como la nuestra deberíamos tener la oportunidad de trabajar en menos contratos de más tamaño. Eso nos permitiría optimizar los recursos.

-¿Cuáles son las mayores dificultades que encuentran para cerrar convenios más grandes?
A.F.: Un contrato primero hay que ganarlo. Después hay que hacerlo y hacerlo bien, que es a lo que las empresas de ingeniería más atención le ponemos. Pero luego, además de eso hay que lograr que aprueben el proyecto y, por último, que lo paguen. Y es ahí donde nos encontramos con un gran problema que hay en la Argentina, que son las dificultades en el reconocimiento de mayores costos por culpa de la inflación. Esto no siempre está previsto adecuadamente en los contratos, lo cual origina problemas muy serios.
Estamos contentos con nuestra situación actual, estamos entusiasmados con los desafíos que nos planteamos, pero no es fácil. A la fecha en IATASA tenemos contratos con precios de hace tres años y estamos en plena lucha para ajustarlos a los valores de hoy. Con otros contratos no nos pasa lo mismo. En el balance del conjunto vamos sobreviviendo y haciendo cosas. Pero el contexto es una dificultad.

-¿Cuál es el mayor problema que encuentran en el negocio respecto este momento coyuntural?
A.F.: Hoy el gran problema es la cobranza. Y a eso se le suman los costos financieros que una empresa puede llegar a necesitar para mantenerse funcionando. Hoy en día te pagan con un cheque a 90 días y es un desastre. De todos modos, por supuesto, eso es mejor a que no te paguen, lo cual también puede pasar.

-Argentina pasó por algunas épocas en las cuales el gerente financiero es la figura estrella. Los países que tienen una productividad importante ni piensan en esto ¿Creen posible competir con sus empresas?
A.F.: Con tasas de 70% es imposible competir en el exterior.

-Esperemos mejores tiempos.
A.F.: Sí. Nosotros siempre intentamos ser optimistas.

-Si lograron mantenerse activos durante 60 años, significa que han sabido sobrevivir a épocas bravas.
A.F.: Sin dudas, pero lo hemos hecho siempre con el concurso de todo el plantel, el directivo, el técnico y el administrativo. IATASA es una organización donde se trabaja codo a codo pensando en el bien común tanto de la firma como del país.