Jornada por los 160 años de la Sociedad Rural Argentina, Auditorio Principal, La Rural.
En el marco de la jornada por los 160 años de la Sociedad Rural Argentina, el contador Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) y presidente de Minera Santa Cruz SA, expuso sobre los desafíos del sector minero y remarcó la necesidad de desarrollar infraestructura como condición para consolidar el crecimiento de la actividad.
Consultado sobre qué buscan hoy los inversores internacionales al evaluar un proyecto minero en la Argentina, Cacciola enumeró seis factores. En primer lugar, estabilidad y previsibilidad: señaló que el país «ha tenido un comportamiento pendular» y que la clave pasa por reglas claras y seguridad jurídica que se sostengan en el tiempo, más allá de que el marco legal exista, porque «a veces el marco legal es bueno, pero el cumplimiento no es bueno». En segundo lugar, la calidad de los recursos minerales, que la Argentina posee, aunque aclaró que llegar a la etapa de exploración fuerte depende de que el primer factor —la estabilidad— esté consolidado.
Como tercer punto, ubicó explícitamente “la infraestructura” del país: caminos, ferrocarril y acceso a puertos. Sostuvo que este aspecto «tiene la posibilidad de ser realizado conjuntamente con el desarrollo de los proyectos mineros» y que en el caso argentino existen alternativas de salida tanto por Chile como por puertos nacionales. El cuarto factor es el marco económico e impositivo, con una carga tributaria razonable y estable en el tiempo —»la estabilidad fiscal es un elemento contundente para las decisiones de inversión»—, seguido por la gobernanza y la sostenibilidad, área en la que destacó que la actividad minera argentina es «totalmente transparente». El sexto y último factor son las competencias locales: la preparación del management y de los recursos humanos, en un contexto donde la tecnología y la inteligencia artificial ganan peso como factor de aceleración de los proyectos y de reducción de costos.
Sobre cómo ven los inversores extranjeros a la Argentina en la actualidad, afirmó que el país «está de moda» porque en el exterior se reconoce un cambio cultural: la instalación —más allá de un gobierno en particular y también en buena parte de la oposición— de la idea de que un país no puede gastar permanentemente más de lo que ingresa. A esto se suma la necesidad global de acceder a minerales críticos que la Argentina posee: litio, cobre, plata (con más del 70% de su producción destinada a uso industrial, incluida la electromovilidad), oro y, eventualmente, tierras raras. Precisó que el país es hoy el único en el mundo con seis proyectos de cobre de clase mundial listos para entrar en construcción, un séptimo proyecto de menor escala y más de veinte proyectos en distintas etapas de exploración.
Cacciola atribuyó este momento a tres factores: la decisión macroeconómica de sostener la estabilidad, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) —con 17 proyectos mineros presentados por 40.000 millones de dólares, 11 ya aprobados y otros seis con aprobación prevista en 45 a 60 días— y la consecuente llegada de los principales jugadores internacionales del sector, entre ellos BHP, Río Tinto, Glencore y Fortescue. En materia de exportaciones, precisó que la Argentina exportó minerales por 4.500 millones de dólares en 2024 (sin cobre), 6.000 millones en 2025 con el crecimiento del litio, y que este año se superarán los 9.000 millones, con una proyección de más de 25.000 millones de dólares para 2035.
Respecto del aporte del sector a la economía, sostuvo que la minería «va a ser un factor fundamental en la generación de divisas» y dará «una tranquilidad enorme» al no depender exclusivamente del campo y de la energía, además de generar empleo de calidad. Explicó que la mayor parte de las inversiones del RIGI se concentrará entre 2028 y 2029 —de los 15.500 millones de dólares ya invertidos podría pasarse a inversiones anuales de entre 4.000 y 5.000 millones de dólares hacia 2028, camino a los 40.000 millones de dólares totales previstos para 2033— y que el empleo directo del sector, hoy en 60.000 o 70.000 puestos, debería escalar a 300.000 directos y un millón considerando la mano de obra indirecta.
En ese punto volvió a poner el eje en la infraestructura: afirmó que «el gran desafío también está en que complementariamente hay que desarrollar infraestructura, porque se tiene que renovar el ferrocarril, rutas nacionales, energía y rutas provinciales», y recordó una conversación reciente con Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural, sobre esta complementación con el agro, ya que «gran parte de la infraestructura va a ser común» y también estará vinculada con la energía. Consideró que la minería «se va a instalar definitivamente en la Argentina cuando gran parte de la sociedad vea que hay un efecto expansivo sobre el resto de la economía y no solamente sobre los proyectos mineros».
Al ser consultado por otros desafíos pendientes además de la infraestructura, señaló la necesidad de una integración público-privada efectiva. Si bien reconoció una mejora «impresionante» en los últimos seis o siete años en la relación entre Nación, provincias y sector privado, consideró que «todavía no es suficiente» porque cada actor mira «su partecita» del proceso, y planteó la necesidad de convocar a una mesa federal minera —lanzada como aspiración en San Juan el 7 de mayo, Día de la Minería— para unificar criterios. También remarcó la importancia de incorporar a la mayor cantidad posible de proveedores locales, prepararlos para cumplir los estándares de gobernanza de las empresas internacionales y hacerlos sentir parte del crecimiento del sector.
Consultado sobre su expectativa a diez años, dijo que le gustaría que la Argentina pasara de ser «un país con minería» a ser directamente «un país minero», con un nivel de exportaciones superior a los 35.000 o 40.000 millones de dólares anuales, una industria nacional de proveedores consolidada capaz de exportar a países vecinos como Chile y Perú, y con impacto en la calidad de vida de «miles y miles de argentinos».
