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“La línea de Subte F es un gran desafío”

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EDITORIAL

El Ing. Pablo Bereciartua, ministro de Infraestructura y Movilidad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, explica la visión del Plan Integral de Movilidad que comenzó a implementar y detalla las próximas licitaciones, las definiciones pendientes y las mejoras esperadas.

– ¿Cuáles son los objetivos y las etapas del Plan Integral de Movilidad?

Ing. Pablo Bereciartua: Con el Plan Integral de Movilidad que armamos se busca que nos podamos mover en la ciudad más rápido, más seguros y más cómodos. Dentro de esa línea, hay un conjunto de iniciativas de infraestructura, de cambio tecnológico y de nuevas políticas que se ponen en marcha.

– ¿Podría detallar los ejes principales del Plan de Movilidad?

Ing. Pablo Bereciartua: Diseñamos cuatro ejes –todos eléctricos– para unir el norte con el sur. Lo que estamos buscando es que, sobre todo para viajes intermedios o largos, el sistema pase a funcionar como una malla, y no de manera radial como sucede hasta el momento. Si bien nosotros tenemos un buen sistema de transporte que distribuye la gente en la ciudad (basado en colectivos, principalmente), no tenemos una malla que conecte los barrios del norte y del sur a una mejor velocidad.

Por eso, el primer eje de este plan, que comenzó a funcionar a principio de mayo, comprende una línea de colectivos eléctricos que, al principio, operará entre Plaza San Martín, Retiro, hasta el Parque Lezama, en el límite de San Telmo con la Boca. Luego, llegará hasta Caminito, en Vuelta de Rocha.

– ¿Por qué todos los ejes de este plan implican vehículos eléctricos?

Ing. Pablo Bereciartua: Esto es parte del cambio tecnológico. Las grandes ciudades se están moviendo hacia la movilidad eléctrica, que tiene varios beneficios. Uno muy importante es que no genera contaminación sonora y eso hace que ciudades como Buenos Aires puedan usarlo y lograr mayor confort. Tampoco genera gases de efecto invernadero, es decir, no suma al cambio climático ni genera contaminación en el aire, que es otro aspecto que hace que las ciudades sean más vivibles en términos de salud y espacio público.

¿Cómo será el sistema de carga de baterías?

Ing. Pablo Bereciartua: Se está terminando la primera playa de cargas para colectivos eléctricos que tendrá Buenos Aires. Estará en la avenida Garay, abajo de la autopista. Esta playa de carga la resolvimos en coordinación con Edesur.

En el área metropolitana, a medida que avance la electrificación del transporte y durante la transición energética con miras al futuro, hay un plan de inversiones y una cantidad de regulaciones que tendrían que concretarse; y la Ciudad debería ser parte de ese plan, aunque en este momento no lo es. Este es uno de los aspectos de la autonomía de la ciudad de Buenos Aires que todavía falta completar, como por ejemplo, que a diferencia del resto de las provincias, nosotros no fijamos las tarifas eléctricas.

NUEVO SUBTE

– ¿El segundo eje es la nueva línea F de la red de subterráneos?

Ing. Pablo Bereciartua: Sí, esta será muy importante porque unirá el principal centro de trasbordo de la Argentina –Constitución– con el principal punto de trasbordo del norte de la ciudad: Plaza Italia-Pacífico. En ambos hay ferrocarriles, subtes y colectivos.

– ¿Cómo es el impacto estimado?

Ing. Pablo Bereciartua: De acuerdo a los estudios que se han hecho en los últimos años, esta es una línea central para el sistema, ya que se estima que más del 80% de los pasajeros que la tomen conectarán con alguna otra línea. Además, impactará de manera directa ya que rebalanceará las líneas de mayor uso de la ciudad; en particular, descargará la línea C, que une Retiro y Constitución. Se estima que moverá alrededor de 300.000 pasajeros por día, que es lo que actualmente llevan la D y la B, que son las dos líneas de mayor uso del sistema.

Además, la F ya cuenta con aprobación porque es una de las trazas contempladas en el marco de la ley 670 de subterráneos. Desde todo punto de vista, es una línea prioritaria para el sistema.

– ¿Cuáles son los próximos pasos para licitarla? ¿Cuándo comenzarían las obras?

Ing. Pablo Bereciartua: Ya salimos con un llamado a manifestación de interés internacional que abarcará todos los aspectos que hacen a la construcción de la línea F y a la convocatoria a propuestas de financiamiento de la inversión, esto tiene como fecha de cierre el 13 de junio. Por otro lado, ya tenemos conformado un equipo que avanza en las definiciones de los documentos para la licitación porque nuestro objetivo es que se publique antes de finalizar este año, como para que esta se resuelva y podemos comenzar la obra en 2026.

En un inicio, estimamos licitar un poco más de la mitad de la línea F: desde la primera estación, Brandsen, en Barracas, hasta la avenida Santa Fe. Esto nos permite hacer el tramo que mayor impacto tiene en la red porque es el que atraviesa todas las líneas radiales del sistema de subte. Serán 60 meses de obra, aproximadamente.

Este primer tramo tendrá algunas estaciones que son muy importantes, como Constitución y Congreso. La primera de estas será planteada como un centro de trasbordo moderno, que ordenará también el transporte en superficie y buscará que la peatonalidad sea segura.

– ¿Cómo será su diseño?

Ing. Pablo Bereciartua: Nuestra idea es rediseñar esta estación para que las personas puedan ir a buscar colectivos sin tener que atravesar ninguna calle, y buscaremos disminuir o evitar los diferentes niveles en los que actualmente hay que moverse para así simplificar el tránsito peatonal.

Todas las estaciones principales de la F se van a pensar para adoptar algunos estándares de las líneas más modernas que existen en el mundo. Como por ejemplo, que los centros de trasbordo tengan mayores posibilidades de vincular el nivel de superficie de la ciudad con los inferiores para lograr más luz natural. La idea es que las estaciones no cumplan solo funciones para el transporte, sino que, además, sean un ámbito urbano con áreas comerciales o de trabajo, por ejemplo.

– ¿Cuántas estaciones habrá en la primera etapa?

Ing. Pablo Bereciartua: Hubo algo de polémica –y está bien que la haya– respecto a la cantidad de estaciones que tendrá. El planteo inicial contempla la construcción de seis estaciones, pero la última –Tucumán– se ubica a 150 metros de las dos líneas de subtes laterales y, como la F será una línea principalmente de trasbordo, hay que resolver allí muy bien la peatonalidad. En otras ciudades, esto se solucionó mediante cintas transportadoras, por ejemplo, y también estamos evaluando hacer dos estaciones (en lugar de una) para que realmente sea fácil realizar ese trasbordo. Todo este tipo de definiciones se irán tomando antes de que se publique la licitación.

– ¿Cuál es el monto de inversión total para construir esta línea de subterráneos?

Ing. Pablo Bereciartua: La inversión estimada está en el orden de 1.200 millones de dólares para la primera etapa. Para toda la F, supera los 2.000 millones de dólares. Este monto cubre poner la línea operativa, incluyendo el material rodante.

– ¿El trabajo de consultoría está a cargo de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE)?

Ing. Pablo Bereciartua: Se hace internamente en el Ministerio y, por supuesto, una parte importante del equipo es de SBASE. Pero esto será un proyecto urbanístico, no solo de transporte, así que el equipo es multidisciplinario. Tiene varios componentes que lo complementan.

Este plan tendrá un alto impacto en cada estación y en los barrios que atraviesa porque varios se verán muy beneficiados. Sobre la avenida Entre Ríos, por ejemplo, habrá paradas que buscamos que estén integradas y que sean intervenciones en superficie que mejoren la ciudad, por lo que estaremos haciendo algunos llamados para contratar equipos externos de Ingeniería y Arquitectura, entre otros. De hecho, ya están en marcha concursos con la Sociedad Central de Arquitectos para algunos de los componentes del Centro de Trasbordo Constitución.

– ¿Qué significa este desafío para la Ciudad?

Ing. Pablo Bereciartua: Es un gran desafío no solo para Buenos Aires, la Argentina hace mucho tiempo que no hace licitaciones de obras públicas de esta escala y, mucho más aún, en el contexto de una gran ciudad urbana. Hay una cantidad importante de hitos que se tienen que dar antes de fin de año para lograr licitarla, entre ellos está realizar el estudio de impacto ambiental y las audiencias públicas.

TRAMBUSES, INNOVACIÓN MÓVIL

– ¿Cuáles son los otros dos ejes incluidos dentro de este Plan Integral de Movilidad?

Hemos diseñado dos líneas eléctricas que están pensadas para funcionar de manera sistémica con el subte, pero en superficie; serán un componente de ese sistema.

La traza de la primera, que la denominamos Transversal 1 (T1), va desde Pompeya, en el sur, hasta Aeroparque, atravesando Caballito. La línea circulará por las avenidas La Plata y Rivadavia, doblará en el cruce de Acoyte y Rivadavia, irá por la avenida Honorio Pueyrredón, tomará el Metrobús de la avenida Juan B. Justo y pasará por Pacífico, sumándose a ese nodo tan importante de trasbordo (al que también llegará la línea F del subte), para terminar en Aeroparque.

La Transversal 2 (T2) tiene la misma lógica y tecnología, pero circulará más al oeste, entre Caballito y la avenida General Paz. El recorrido también iniciará en Pompeya y pasará por Flores, Villa del Parque, Agronomía y, finalmente, llegará a Ciudad Universitaria y Aeroparque.

Es decir, entre las dos transversales se formará un círculo, harán un loop que cruzará de manera transversal las líneas radiales del subte de la ciudad de Buenos Aires.

– ¿Cómo serán los medios de transporte que se utilizarán en las transversales?

En ambas utilizaremos trambuses, una nueva tecnología para la Ciudad. Son colectivos eléctricos, simples o articulados, con algunas características en común con los tranvías. Es una nueva categoría que las ciudades comenzaron a implementar en los últimos años; de hecho, Londres puso en funcionamiento su trambús hace unos meses (fines 2024), es decir que es algo relativamente novedoso como medio de movilidad. Son eléctricos, sin catenarias, es decir que no hay cables ni tampoco contaminan visualmente la ciudad.

Hay varias tecnologías, en Buenos Aires vamos a avanzar con los trambuses que se cargan en playas de carga. De hecho, a comienzos de mayo Megacar –representante de Agrale y asociada con grupo Dota– quedó como preadjudicataria de 40 unidades rígidas con capacidad de entre 70 y 85 pasajeros cada una– y 20 cargadores; mientras que la española Irizar ganó la provisión de 15 unidades articuladas –con capacidad mayor a 120 pasajeros– y 15 cargadores.

Serán todos vehículos nuevos, así que irán llegando en los próximos meses a Buenos Aires, mientras avanzamos con las obras en la traza de la T1 que pasará por el centro de la ciudad.

– ¿Cómo impactará en los tiempos de viaje?

Ing. Pablo Bereciartua: Los análisis que hemos hecho sostienen que ganaremos entre 30% y 40% de velocidad comercial porque, donde sea posible, los trambuses contarán con carriles segregados, es decir, circularán por el centro de las avenidas. Además, en ambas líneas habrá semáforos observados, aparatos que estarán vinculados digitalmente con los semáforos y que harán que esos vehículos tengan prioridad en las intersecciones, lo que también es nuevo para Buenos Aires.

Tanto en la T1 como en la T2, la frecuencia del trambús será de cinco minutos y se generará una malla que cubrirá la mayor parte de la ciudad de Buenos Aires. La idea es cumplir con la frecuencia para que funcione en tándem con el subte, o sea, que sea creíble y confiable.

Esto significará una gran diferencia para los viajes medianos o largos dentro de la ciudad. Este sistema potenciará una ciudad policéntrica, con distintas centralidades en los barrios, porque se podrá llegar más rápido. Estamos buscando que los barrios puedan crecer en base a inversión privada y ser una ciudad donde la actividad económica y comercial se distribuya mejor en el territorio.

– ¿Por qué los trambuses son en superficie?

Ing. Pablo Bereciartua: Los planteamos en superficie porque –a diferencia de la línea F, cuyos modelos muestran que estará entre las líneas más usadas de la ciudad– tenemos estimado que solo circularán entre 50.000 y 60.000 pasajeros diarios y la distancia a cubrir es larga, son 18 kilómetros (cada transversal). En la actualidad, construir un kilómetro de subte tiene un costo de 150 millones de dólares, con lo cual significaría una inversión realmente inadecuada.

Pero las transversales y los subtes estarán acoplados porque se pagará un solo ticket para viajar en ambos. Es decir, en cada cruce que haya, uno podrá bajarse y tomarse el subte o la transversal, todo como parte de un mismo sistema.

– ¿Esto potenciará la periferia e, inclusive, al sector inmobiliario de esas zonas?

Ing. Pablo Bereciartua: Las grandes ciudades potencian al sector privado. Si vemos lo que hace París, Madrid o Londres, todas vienen invirtiendo muy fuertemente en infraestructura y en movilidad y, como consecuencia de eso, ven el impacto en el sector privado. París tiene 200 kilómetros de túneles terminados, sin inaugurar, y está construyendo 68 estaciones. Son 42.000 millones de dólares de inversión y eso lo hacen porque las ciudades nunca fueron tan importantes para la economía de los países como lo son ahora; por primera vez, el 80% del PIB mundial lo generan las grandes ciudades. Los países compiten en la medida que tienen grandes ciudades porque allí está el principal activo de la economía del conocimiento, es donde viven las personas más preparadas y mejor formadas que son las que eligen dónde vivir; estas optan por una ciudad que funcione y ofrezca buena calidad de vida.

Desde ese punto de vista nosotros tenemos una enorme posibilidad porque Buenos Aires es una ciudad extraordinaria, que está en la liga de las grandes urbes del mundo por lo que es hoy, por cómo funciona y por su identidad. Buenos Aires es una ciudad reconocida mundialmente, distinta y aspiracional, en varios sentidos, y para muchos. Este es un activo que hay que potenciarlo con políticas e inversiones de mediano y largo plazo, que es lo que este plan implica.

– ¿Dónde estarán las playas de carga de los trambuses?

Ing. Pablo Bereciartua: Invertir en las playas de carga es todo un tema porque implican un montón de aparatos. Tendremos unas playas muy grandes así que estamos buscando el lugar, posiblemente estén en Pompeya. Entre las dos líneas vamos a tener más de 100 o 120 vehículos con esa tecnología.

También estamos haciendo concursos de diseño para las paradas que se construirán en el centro de las avenidas. Serán nuevas, distintas y con mejoras respecto de las del Metrobús. Es posible que también tengamos que cambiarles la mano a algunas avenidas muy porteñas, como es Acoyte por ejemplo. Esto no será fácil pero permitirá que realmente se pueda circular con onda verde y moverse, porque el gran tema de Buenos Aires es que tiene barrios espectaculares pero no es tan fácil llegar por transporte público hasta algunos de ellos porque se tarda mucho tiempo.

– ¿Cuándo comenzarán a verse los resultados de este plan?

Ing. Pablo Bereciartua: El plan es de mediano y largo plazo. Los primeros resultados llegan con la línea de buses eléctricos y, si bien este año comenzaremos a recibir algunos trambuses para probarlos en el sistema, la T1 comenzará a operar en 2026 y la T2 en 2027.

Con el cambio de vientos económicos que hubo, el año pasado la Ciudad salió a la cancha con las licitaciones de la primera línea de buses eléctricos y se pudo resolver muy rápido porque hubo mucha gestión para lograrlo. Se presentaron oferentes de afuera –aunque todos con socios locales– en un país con cepo y con inflación (que bajaba, pero todavía existía); fue una apuesta muy fuerte, pero la Ciudad lo pudo encarar porque continúa siendo el distrito mejor administrado de la Argentina (el balance de 2024 cerró con 3,9% de superávit, el quinto año en lograrse saldo positivo) y con la menor deuda de los últimos 12 años (sobre el Producto de la Ciudad). Así que en estas nuevas condiciones –que ojalá mejoren y sigan– la Ciudad reaccionó rápido, además de que creo que se cuenta con algunas capacidades que permitieron que eso suceda.