La minería en la Argentina

Contribuciones de la ingeniería para su desarrollo sostenible. CAPÍTULO 1.

*El presente artículo presenta al Capítulo N° 1 del trabajo realizado por el Centro Argentino de Ingenierios (CAI) y la Academia Nacional de Ingeniería. En cada edición se hará entrega de un nuevo capítulo hasta completar el informe.

El Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería tienen por objetivo común, contribuir a los debates públicos en los que la Ingeniería tenga una injerencia relevante. En esta ocasión, han elaborado conjuntamente un documento orientado a establecer criterios para que el desarrollo minero sea compatible con objetivos ambientales y sanitarios. La Argentina dispone de reservas mineras con gran potencial para su explotación económica. No obstante, se manifiestan preocupaciones -muchas legítimas- respecto de sus posibles impactos sobre el ambiente. En este contexto se hace indispensable entender en qué condiciones se puede desarrollar la minería sin esos riesgos. Debemos recordar que toda actividad humana genera siempre algún impacto contaminante. Lo esencial es que quede limitado a valores que sean aceptables por no producir efectos sensibles. Creemos que las soluciones tecnológicas y de buenas prácticas detalladas en este documento dan cuenta de que es posible una minería responsable y respetuosa del ambiente y de la salud de la población. Resta que estos estándares sean mantenidos por empresas y exigidos y controlados por autoridades y comunidades. Por nuestra parte, ofrecemos el documento para informar la discusión pública, de la que participamos, y para servir de referencia a autoridades y tomadores de decisiones.

Capítulo 1

Contribución de la minería a las economías

Contribución de la minería a las economías locales y nacionales

La minería es una actividad milenaria. Tanto es así que la prehistoria ha sido clasificada según los metales y procesos metalúrgicos, de modo que hablamos de la edad de bronce o la edad de hierro. En la historia reciente, la minería ha contribuido al crecimiento económico acelerado de países como Estados Unidos, Canadá y Australia. En el siglo 19 y buena parte del 20 ese crecimiento tuvo costos en términos de seguridad y salud por un lado y de impactos ambientales por otro que hoy se consideran inaceptables. Hoy en día los accidentes o fatalidades en el trabajo no son tolerables como efecto colateral, ni tampoco la contaminación de un río o de tierra arable que puede afectar el ambiente o la salud humana. Los metales y minerales son esenciales para casi todos los aspectos de la vida; permiten la agricultura, la salud, las comunicaciones, el suministro de agua y energía, el transporte, la tecnología espacial y la construcción de nuestras ciudades. Y posiblemente se volverán más importantes, ya que tienen la capacidad de ayudar a abrir caminos para un futuro más verde, más seguro y más sostenible. Varias investigaciones, tanto de ICMM (International Council on Mining and Metals) como de PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) han demostrado que las inversiones mineras pueden catalizar el crecimiento económico y reducir la pobreza en los países de ingresos bajos y medianos. En estados frágiles y que han salido de un conflicto, la minería ha ayudado a impulsar el desarrollo económico y social donde otros inversores han sido más cautelosos. Si bien la minería a gran escala suele contribuir económicamente de manera significativa a nivel nacional, en particular a la inversión extranjera directa, las exportaciones y los ingresos del gobierno, esta contribución no fluye automáticamente hacia el nivel local. La contribución económica local de la minería puede mejorarse mediante el empleo directo, indirecto e inducido en las comunidades de acogida; desarrollo empresarial local; diversificación económica; mejor gestión de ingresos; inversión social estratégica; y resolución efectiva de disputas. ICMM ha investigado junto con el Banco Mundial y UNCTAD (The United Nations Conference on Trade and Development) cómo se puede potenciar la contribución social y económica de la minería. El objetivo es entender cómo asegurar que la actividad beneficie a las comunidades y países donde se desarrolla, realizando oportunidades y manejando los riesgos asociados. La investigación identificó 41 países que dependen o han dependido en décadas recientes de la minería. Muchos de ellos son países en vías de desarrollo con altos niveles de pobreza. Mientras algunos aún padecen de la llamada “maldición de los recursos” (un país organiza su economía entera en dependencia de un solo commodity y descarta otras posibles vías de desarrollo, otros han demostrado que la minería puede ser un factor clave de desarrollo sustentable. Los metales representan 30% de las exportaciones de Australia –el único país desarrollado que no tuvo recesión en 2008-2009. Los minerales explican 80% de las exportaciones de Botsuana, un país que pasó de ser de los más pobres de África al 4to/5todel continente según ingreso per cápita PPP (Purchasing Power Parity). En Chile la minería representó, en promedio, 15% de su producto bruto en las últimas dos décadas. Para ver los principales países mineros y su diversidad se puede ver los rankings de producción por los principales minerales:

• Oro: 1- China 2- Australia 3- Rusia 4- USA 5- Canadá 6- Indonesia 7- Perú/Ghana

• Plata: 1- México 2- Perú 3- China 4- Rusia 5- Polonia 6- Australia 7- Chile

• Cobre: 1-Chile 2- Perú 3- China 4- Congo 5- USA 6- Australia 7- Zambia 8- México

• Hierro: 1- Australia 2-Brasil 3- China 4- Rusia 5- Sudáfrica 6- Ucrania 7- Canadá

• Litio: 1- Australia 2- Chile 3- China 4- Argentina- 5. Zimbabue 6- Portugal 7- Brasil

• Potasio: 1- Turquía 2- Grecia 3- Jordania 4- Algeria 5- Chile 6- Uganda 7- Etiopía

Fuente: U.S. Department of the Interior – U.S. Geological Survey – MINERAL COMMODITIES SUMMARIES 2020

• Uranio: 1- Kazajistán 2- Canadá 3- Australia 4- Namibia 5- Uzbekistán 6- Nigeria 7- Rusia

Fuente: World Nuclear Association

Y por reservas también en 2019:

• Oro: 1- Australia 2- Rusia 3- Sudáfrica 4- USA 5- Indonesia 6- Brasil 7- Perú

• Plata: 1- Perú 2- Polonia 3- Australia 4- Rusia 5- China 6- Méjico 7- Chile

• Cobre: 1- Chile 2- Perú 3- Australia 4- Rusia 5- Méjico 6- Indonesia 7- China

• Hierro: 1- Australia 2- Brasil 3- Rusia 4- China 5- India 6- Ucrania 7- Canadá

• Litio:1- Chile 2- Australia 3- Argentina 4- China 5- USA 6- Canadá 7- Zimbabue

• Potasio: 1- Canadá 2- Bielorrusia 3- Rusia 4- China 5- USA 6- Alemania – Chile

Fuente: U.S. Department of the Interior – U.S. Geological Survey – MINERAL COMMODITIES SUMMARIES 2020

• Uranio: 1- Australia 2- Kazajistán 3-Canadá 4- Rusia 5- Namibia 6- Sudáfrica 7- Brasil

Fuente: World Nuclear Association

La importancia de la minería para las economías emergentes y para la economía verde

La minería es de vital importancia para la sociedad, desde el apoyo a la promoción del crecimiento económico sostenible y la construcción de comunidades resilientes e inclusivas hasta la habilitación de las innovaciones necesarias para abordar la urgencia del cambio climático, pero el reconocimiento social de esta contribución esencial, en parte, depende de que exista confianza en que la minería se desarrolla de forma responsable y que los minerales se pueden utilizar de forma segura. Esto significa, además, que a medida que crecen los mercados en países como la India y la China (que son, ellos mismos, países mineros), con clases medias cada vez más grandes que requerirán mayor infraestructura y, por ende, promoverán el consumo- aumentará también la demanda de metales. Esta necesidad no se sacia, hoy, con aplicación de las tres R (reducir, reusar y reciclar). Por un lado, porque estamos hablando de mayor demanda, y por otro porque hay muchos casos en los que, si bien es posible en teoría reciclar metales, pueden no ser viables económicamente por el momento. En mayo de 2020 el Banco Mundial vaticinaba un aumento sustantivo en la demanda de metales acompañando el aumento de demanda de energía verde o limpia.

Los metales como el litio, níquel, cobalto y cobre son críticos para el desarrollo de tecnologías verdes que jugarán un rol central en un futuro más sostenible. Se sabe que la minería, dadas las condiciones adecuadas (algunas de las cuales se detallan aquí), puede ser un motor de crecimiento y desarrollo. En los países de ingresos bajos y medianos, la minería a menudo constituye la mayor parte de la inversión exterior directa y las proporciones de exportaciones, rentas públicas, ingresos nacionales y empleo disminuyen progresivamente.

• Si bien el empleo directo es relativamente bajo (la minería es intensiva en capital más que en trabajo), la evidencia muestra que la minería genera tanto empleo indirecto a través de la cadena de suministros como empleo inducido, ya que los salarios de los empleados directos y los empleados de las empresas proveedoras regresan a la economía en general.

• Multiplicador: Un empleado directo de una empresa minera puede corresponder a 3-5 empleados en otras partes de la economía. En regiones más pobres y rurales con falta de actividades económicas alternativas, los efectos indirectos e inducidos en el empleo pueden ser especialmente importantes (Romine 20137).

• Zambia: las cuatro empresas mineras más grandes del país (dos que operan en la provincia de Copperbelt y dos en la provincia del noroeste) han generado en conjunto unos 150.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos. Como consecuencia, la minería y el empleo relacionado con la minería ahora representa el 16% de todo el empleo (formal e informal) en Copperbelt y el 15% en la provincia noroccidental.

Chile: una industria minera más madura con instituciones que han desarrollado capacidad.

−Década de 1970: primeros esfuerzos del gobierno para diversificar a través de proyectos que se apartaron abiertamente de la industria extractiva; industrias del salmón, vino, porcino y berries, impulsadas en parte por los esfuerzos de la Fundación Chile, una iniciativa público-privada.

−De 1970 a 2008, la participación de los productos mineros en el total de las exportaciones chilenas disminuyó del 85,5% al 58,7%, mientras que la participación de los productos manufacturados en las exportaciones totales aumentó del 11,6% al 35,3%.

• Botsuana

−El crecimiento del empleo en el sector privado ha promediado alrededor del 10% anual durante los primeros 30 años después de la independencia en 1966. Sin embargo, a principios del siglo 21 la economía se estancó hasta principios de la década de 2010, cuando se registró por primera vez desde el auge económico un crecimiento del PBI por encima del objetivo del 6-7%.

−Si bien la diversificación lejos de las industrias extractivas sigue siendo un desafío, Botsuana tiene un buen desempeño en los Indicadores de Desarrollo Humano (IDH), aunque no en la misma medida en todos los aspectos de NRGI.

• Malasia: una buena política de diversificación requiere una perspectiva a largo plazo, con un esfuerzo concertado y sostenido para canalizar los recursos y fondos que puedan construir instituciones eficaces.

−En Malasia, la participación de la agricultura en el PBI se redujo del 26,7% en 1970 al 7% en 2005, mientras que la participación de las manufacturas aumentó del 12,2% al 35,8%. Su producción de minerales de 2014 fue del 0,3% del PIB.

• Perú:

−Ha experimentado un crecimiento sostenido y una disminución de la pobreza durante varios años, pero a pesar de su crecimiento en las exportaciones, su portafolio de producción se ha mantenido enfocado a la minería.

–El crecimiento de la renta del 25% de la población con menores ingresos ha sido superior al 6% del PBI.

Aporte a la economía en Argentina

Argentina es un país joven en minería a gran escala cuando se lo compara con países de Latinoamérica tales como Chile, Brasil o Perú. En Argentina el comienzo de la minería a partir del ingreso de jugadores internacionales comenzó con posterioridad a la sanción de la Ley de Inversiones Mineras a la que adhirieron todas las provincias en 1994. Esa ley generó las condiciones de promoción económica que demandan las actividades intensivas en capital y que demandan largos periodos para los repagos de capital de inversión. De este modo Argentina comenzó a ser atractiva al mundo minero no sólo por sus dotaciones geológicas sino también por su competitividad. En una primera etapa se observó un ingreso de empresas para la exploración en un territorio sub-explorado. Posteriormente entre 1997/98 comenzó la fase de operación del primer gran proyecto metalífero que es Alumbrera.

Los minerales que se extraen en Argentina son:

• Metalíferos: son aquellos minerales que contienen metales. Los principales son: hierro, plomo, zinc, estaño, aluminio, cobre, molibdeno, plata y oro.

• No metalíferos: son aquellos minerales que no contienen metales, como por ejemplo la caliza, arenas, pizarras, arcillas, la sal común, el yeso, las sales de potasio, sales de litio y boratos, uorita, baritina, bentonitas, piedras semipreciosas y muchos otros, utilizados como insumos básicos en diversas industrias.

• Rocas de aplicación: se utilizan para la construcción y la ornamentación, como los pórfidos (adoquines, baldosas), piedras lajas, mármoles (rosado, blanco, travertinos, tipo ónix, negro y otros), granitos de diversos colores y granulometrías.

En la actualidad la minería metalífera en Argentina está caracterizada por operaciones y proyectos en los que los principales productos son oro, plata, cobre, plomo y zinc. Hoy, basándonos en el informe del primer semestre de 2020 de la Secretaría de Minería de la Nación se puede observar el siguiente estado de los proyectos:

• 8 depósitos donde el metal principal es oro, acompañado de plata.

• 4 en donde el producto mayoritario es plata, siendo el coproducto el oro en 3 de ellas y plomo y zinc en la otra.

• 1 depósito con producción combinada de plomo, plata y zinc.

• Se están construyendo 3 minas de oro, de distinta escala que se sumarían a la producción en corto plazo.

• Existen 7 proyectos de cobre en etapa avanzada (desde exploración avanzada a factibilidad), con una inversión estimada de USD 19 mil millones.

• Por otra parte, en el país, por la dotación geológica, se desarrolla la minería del litio de salares. Existen dos plantas en funcionamiento en la actualidad el Proyecto Fénix y Olaróz. Además, existen una gran cantidad de proyectos en etapa avanzada. Según el informe de la Secretaría de Minería, hay 17 proyectos entre Factibilidad y Exploración Avanzada, algunos de los cuales ya cuentan con plantas piloto.

Una parte de la actividad minera que no hay que dejar de mencionar y es el que más trayectoria tiene en el país con el desarrollo en todas sus formas es el de la producción de rocas y minerales industriales (Minería de tercera categoría). Esta, a diferencia de la metalífera, se desarrolla en las 23 provincias con una fuerte concentración en Buenos Aires y Córdoba. Se estima que el sector cuenta con 639 empresas, muy superior a lo que se puede observar en la minería metalífera.

El aporte de la minería metalífera

La minería metalífera en la Argentina, por su joven desarrollo, no genera claros impactos nacionales como se puede observar en países como Chile o Perú. En 2019 el complejo de cobre en Chile exportó USD 33.900 millones mientras que el complejo sojero en Argentina exportó USD 16.900 millones. Cuando se realiza el análisis a nivel de las regiones la situación cambia. Por ser una actividad netamente exportadora, se transforma en un sector estratégico para la balanza comercial del país. Con el comienzo de operación de los distintos proyectos de oro y plata a inicios de los 2000 y la maduración de Alumbrera, el sector minero en el período de precios internacionales récords, alcanzó niveles pico de exportación por USD 4.969 millones en 2012. Esto representó el 6,2% de las exportaciones totales de argentina en dicho año. En 2019, por los menores precios y por la reducción de producción de algunos proyectos, las exportaciones alcanzaron los USD 3290 millones, representando aproximadamente el 5% de las exportaciones totales del país. Es el sexto complejo exportador del país. En cuanto al empleo, es necesario considerar el empleo directo e indirecto. Según el empleo en nómina, que surge de información del Ministerio de Trabajo, el mismo es de aproximadamente 25.500 puestos en 2019. A eso es necesario adicionarle el empleo de los contratistas que trabajan en la mina (servicios de hotelería, mantenimiento de camiones, seguridad, etc.) que suman aproximadamente 14.500 empleos más. Por último, si se consideran los indirectos puros en base a estimador calculado oportunamente por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros se adicionan 37.500 puestos más. Por lo tanto, entre empleo, nómina, contratistas e indirectos puros suman un total de 77.500 trabajadores. Es un sector que, por las características de la actividad, es de los que mayores salarios paga juntamente con la actividad petrolera. También es importante remarcar que la minería es intensiva en capital más que en trabajo, pero que tiene el potencial de crear un efecto multiplicador del empleo muy significativo por su capacidad de generar actividad económica asociada y derivada que activa empleo en otras industrias

Como se comentó anteriormente, el sector a nivel nacional no es de los más importantes y eso se lo puede ver cuando analizamos su aporte al PBI. En 2019 representó el 0,66% del total a precios constantes. Como país implementador del EITI, Argentina empezó a publicar lo que recibe el Tesoro por parte de empresas del sector extractivo. Desde enero de 2021 está disponible el primer informe EITI Argentina. No obstante, y como dijimos, en las provincias donde se encuentran los proyectos, la minería es clave para el desarrollo socioeconómico. Por ello a continuación se exponen algunos ejemplos para las provincias.

San Juan

Tomando en consideración las principales conclusiones del estudio realizado por la Secretaría de Minería de Nación a inicios de 2018 se pueden extraer los siguientes impactos en el desarrollo de San Juan por la Minería:

• El rubro minero en 1995 participaba con tan sólo el 0,23% en el PBG de San Juan, en el 2005 ascendía al 1,27% y ya para el 2015 detentaba el 7,8% del producto provincial, lo que se explicó por el crecimiento exponencial de la subcategoría Minería Metalífera.

• El valor de las exportaciones totales se multiplicó por 2,4 entre los años 2005 y 2006 (año en el que comienza a exportar la mina Veladero) y en los años 2011 y 2012, momento en el que la onza de oro alcanzó valores récords, superó por ocho 8 veces el valor del año 2005. Este crecimiento fue impulsado además por el ingreso en operación de las minas Gualcamayo en el año 2009 y Casposo en el 2011. En consecuencia, desde dicho año, las exportaciones de metales preciosos representaron en promedio el 73% del total, igual peso que al cierre del año 2016.

• Tomando el año 2016 como ejemplo, las exportaciones provinciales de oro y plata alcanzaron la suma de USD 918,7 millones y en el mismo período se registraron:

− Compras y servicios locales por USD 374,9 millones.

− Pago de salarios por USD 259,3 millones.

− Aportes directos al Fisco Provincial, a Fondos de infraestructura y al Fondo de desarrollo por USD 31,5 millones.

− La minería aportó a la provincia 7.853 puestos de trabajo, lo cual representa el 5,67% del empleo total y el 9,42% del empleo privado de San Juan, prácticamente igual peso que Agricultura (9,41%).

• En cuanto al indicador denominado Hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), las localidades de Calingasta, Iglesia y Jáchal se han visto afectadas positivamente al verificarse significativas reducciones en la cantidad de hogares con NBI entre el censo 2001 y el 2010. Las variaciones intercensales a la baja en este indicador en los departamentos mencionados son del 11,7%, 6,7% y 6,3% respectivamente en el período mencionado. Al mismo tiempo, dichos departamentos han aumentado el número de habitantes medidos en hogares totales en cada localidad, siendo tales aumentos en el caso de Calingasta del orden del 17%, para Iglesia del 27% y en Jáchal del 11%.

Jujuy

En 2019 la Secretaría de Minería de Nación en conjunto con las autoridades de la provincia realizaron un estudio similar al de San Juan. Del mismo se pueden extraer los siguientes impactos que tiene la actividad minera en la provincia:

• Las exportaciones de origen minero en 2018 fueron de USD 314 millones superando el 60 % del total de exportaciones provinciales.

• La operación de las minas en producción y la construcción tienen un fuerte impacto en la economía local a través de las compras a proveedores de bienes y servicios nacionales y principalmente, locales. En 2018 alcanzaron los USD 366 millones. Esto fue posible por la aceleración de las inversiones contando la provincia con el nuevo emprendimiento polimetálico Chinchillas, inaugurado a fines de 2018, la ampliación en curso de la operación Olaroz y la construcción de la nueva operación de litio Cauchari-Olaroz.

• El empleo directo de las empresas mineras ha crecido desde 1.287 en 2006 a 2.244 en 2018, un 75% de incremento generado principalmente por las empresas de litio. Esto se traduce en que en 2018 el empleo de las empresas mineras representa el 3,5% del empleo privado registrado.

• Analizado en términos de masa salarial, como las remuneraciones del sector minero son de alrededor del doble que las del promedio del sector privado provincial, la participación de empleados mineros directos en la masa salarial privada provincial alcanza el 7,1%.

Como sucede con el petróleo y el gas, la minería es una actividad con gran potencial de contribuir al desarrollo nacional en Argentina, como así también para lograr mejoras en los campos de la productividad, la competitividad y el aprovechamiento de las economías de escala. Un país que no posea una dotación significativa de estos recursos, o decida simplemente no explotarlos, dependerá de sus importaciones y, como consecuencia directa, queda atado a la volatilidad de los precios mundiales. La Argentina tiene recursos minerales que la ubica entre los principales potenciales productores mundiales de cobre, litio, potasio oro y plata, siendo la minería actualmente uno de los primeros cinco actores generadores de divisas en concepto de exportaciones, aporte que ha permitido disminuir el déficit de la balanza comercial. La producción de oro, plata, plomo, aluminio y cobre se han destacado dentro de la minería argentina desde finales del último siglo al presente. A modo de ejemplo, Argentina ocupa el décimo quinto lugar en el mundo en producción y reservas de oro y por su potencial podría estar en el top ten. Hasta la última década del siglo pasado no aportaba a la producción global, en cambio hoy lo hace con alrededor del 2% del total. La plata, mineral de tradición histórica y al cual la Argentina debe su nombre, tuvo un recorrido similar y hoy contribuye con el 3,2% de la producción mundial, y por sus reservas se ubicaría en el séptimo lugar.

El cobre, el aluminio y el plomo han experimentado una evolución a la par de los anteriores. Y vale destacar la potencialidad de minerales de demanda creciente en el mundo como el litio, silicio y grafito. Este último resulta crucial en la producción de baterías de ion-litio (las que son utilizadas para alimentar de energía a los teléfonos celulares, tablets y laptops y en un futuro cercano de los automóviles eléctricos y las baterías de almacenamiento de energías renovables), en el desarrollo de la industria siderúrgica y aeronáutica, y con peso creciente en el futuro de la energía nuclear y fotovoltaica. Por su parte, el litio tiene un gran potencial de demanda a partir de nuevas fuentes de almacenamiento y energía y se estima que, en el mediano plazo, con la producción a escala de los denominados automóviles híbridos o eléctricos, la demanda y el precio se dispararán. Su producción tiene origen en las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy.

Respecto del silicio, según las estadísticas del U.S Geological Survey, China es el principal productor mundial (con más de cinco millones de toneladas producidas en 2014), seguida por Rusia (699 mil toneladas), Noruega (369 mil toneladas) y los Estados Unidos (360 mil toneladas) y Argentina, genera alrededor de 11 mil toneladas (0.1% de lo producido globalmente) con tendencia creciente.

Una industria minera responsable tiene el potencial de bajar costos de producción para la industria y otros rubros, y de contribuir a mayores niveles de productividad, competitividad e inversiones. A su vez, puede contribuir al aumento de las exportaciones, el ingreso de una mayor cantidad de divisas y, por ende, de mayores ingresos fiscales.