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La red vial terciaria en la provincia de Buenos Aires

Solo mediante una política provincial que ponga el foco en la planificación centralizada del sistema de los caminos rurales se podrá revertir una situación grave que genera pérdida de competitividad en la economía, caída del ingreso a los productores, sistema de transporte deficiente y no integrado, éxodo rural, carencia de servicios básicos accesibles para los pobladores rurales, entre otros. *Por Mg. Ing. Lisandro Ballario, director de Gago Tonin S.A., profesor titular de las cátedras de Análisis Estructural I y de Estabilidad, Universidad Tecnológica Nacional-Facultad Regional La Plata.
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EDITORIAL

 

El 75% de la producción agropecuaria se transfiere por camión, utilizando los caminos rurales de tierra, caminos secundarios y pavimentados hasta alcanzar la red troncal.

Los caminos rurales de tierra son el primer eslabón de la infraestructura básica del sistema vial, en la cadena de abastecimiento de la industria alimenticia y el nexo principal para los habitantes del campo. Esto indica que la Red Terciaria, de aproximadamente 81.500 km de longitud, también necesita inversiones de mejoramiento al ser de importancia estratégica para el desarrollo del país. Hay caminos en los cuales los niveles de tránsito no justifican su pavimentación, pero sí la realización de obras básicas y posterior mantenimiento rutinario que aseguren la circulación por los mismos.
La mayoría de las rutas de tierra en la provincia dependen directamente de los municipios, que son los responsables de su conservación. El mantenimiento de esta red es muy pobre y, a pesar de su gran importancia, es la de menor conservación. Y en la mayoría de los casos, se efectúa con los equipos disponibles en las vialidades provinciales y municipales. Este déficit crónico de mantenimiento genera cuantiosas pérdidas a los productores, usuarios y Estado.
En la actualidad, los caminos muestran severas erosiones de origen hidráulico y eólico que, sumadas al exceso de cargas transportadas, prestan al usuario un inadecuado servicio.
En las últimas décadas aumentaron considerablemente la exportación de granos de nuestro país, mientras que la infraestructura disponible en los caminos rurales terciarios no tuvieron mejoras sustanciales.
Se requiere contar en forma urgente con una política provincial que establezca las herramientas adecuadas que permitan resolver los daños que hoy existen en el sistema económico social, como la pérdida de competitividad en la economía, la caída del ingreso a los productores, el sistema de transporte deficiente y no integrado, el éxodo rural, la carencia de servicios básicos accesibles para los pobladores rurales, entre otros.
La infraestructura vial, en todos sus niveles, debe servir a la producción. Por esto debe realizarse una planificación plurianual de trabajos en caminos rurales, ejecutarlos y realizar los controles en la gestión sobre la calidad de servicios y las inversiones.
La falta de homogeneidad en los niveles de mantenimiento de la red, a causa de las disparidades en la formas de gestión y mecanismos de financiamiento, hacen necesario contar con una planificación centralizada a nivel provincial para la realización de las obras de conservación mejorativa y rutinaria, que sí serían llevadas a cabo por los municipios como se viene realizando, bajo un esquema diferente.
La ingeniería requerida para el desarrollo de una red de caminos terciarios constituye un componente esencial para lograr la mayor eficiencia en el uso de los recursos económicos y humanos aplicados, en consonancia con la calidad de los resultados en cuanto a durabilidad, seguridad, capacidad adecuada a los requerimientos del tráfico, menores costos de mantenimiento y operación y menor impacto medioambiental.
Deben reconocerse algunas reglas para una buena ingeniería en una red de caminos. Son obras que atienden a un interés general de la comunidad en las que debe privilegiarse ese interés.
Existe la necesidad de un cambio en la gestión de conservación, instrumentando una política provincial. Además, para la realización del plan de obras a efectuar se debe contar con la participación de productores y organizadores profesionales para su planificación y seguimiento, confeccionar planes directores a nivel municipal que contemplen como mínimo diez años de trabajo, situar la conservación de redes de caminos rurales terciarios como prioridad básica, lograr una ejecución descentralizada a nivel municipal o regional y contar con una auditoría técnica externa, pública o privada.
Para confeccionar un plan director, el primer paso consiste en la realización de un inventario de la red, su evaluación y la definición de las tareas a realizar (conservación rutinaria y mejorativa) y la determinación de su costo para luego aplicar los programas de implementación, los que contemplan que con los recursos disponibles los municipios deben realizar las tareas de conservación rutinaria y mediante la utilización de fondos viables se realicen las obras comprendidas en la conservación mejorativa.
Es importante promover la participación privada de modo de lograr una asociación público-privada en la gestión de las infraestructuras rurales, reduciendo la dependencia del financiamiento público y ampliando la participación de consorcios, cooperativas y agrupaciones locales.
De esta manera se obtendrían beneficios económicos, mejora en la productividad, en la rentabilidad del productor, beneficios sociales mejorando la calidad de vida y beneficios fiscales valorizando los predios obteniendo mayor percepción por mejora de la actividad.
Más allá del modelo de gestión que se adopte, se debe contar con una ingeniería independiente asesorando al administrador de la red y controlando la calidad de las obras, con el objetivo de asegurar el buen cumplimiento del plan adoptado.