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“La única solución para recuperar el sector es que se reinicie la obra pública”

El Ing. Gustavo Núñez, presidente de la Cámara de la Piedra de la provincia de Buenos Aires, advirtió sobre la profunda crisis que atraviesa la actividad minera vinculada a los áridos. La caída de la obra pública, la baja demanda, el deterioro de las rutas y el aumento de costos mantienen a las canteras trabajando apenas al 30% de su capacidad.
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EDITORIAL

El Ing. Gustavo Núñez, presidente de la Cámara de la Piedra de la provincia de Buenos Aires, advirtió sobre la profunda crisis que atraviesa la actividad minera vinculada a los áridos. La caída de la obra pública, la baja demanda, el deterioro de las rutas y el aumento de costos mantienen a las canteras trabajando apenas al 30% de su capacidad.

La industria de la piedra en la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La fuerte caída de la obra pública, tanto nacional como provincial, impactó de lleno en la actividad de las canteras dedicadas a la producción de áridos para la construcción y la infraestructura vial.

Así lo describió el ingeniero Gustavo Núñez, presidente de la Cámara de la Piedra de la provincia de Buenos Aires, quien señaló que la crisis comenzó incluso antes de la pandemia y se profundizó con el paso de los años, hasta llegar a un escenario actual de marcada paralización.

“La caída en el despacho por falta de obra pública comenzó ya antes de la pandemia y se agudizó a partir de 2021. Actualmente hay casi una total paralización de la obra pública, tanto provincial como nacional”, explicó.

Según indicó, hoy solamente continúan en ejecución algunos trabajos puntuales, entre ellos las rutas costeras entre Villa Gesell y Mar del Plata, además de la construcción de la tercera mano de la autopista Buenos Aires–La Plata.

En ese contexto, las empresas trabajan muy por debajo de su potencial productivo. “Estimamos que hay una capacidad ociosa en promedio superior al 65% en todas las canteras”, afirmó Núñez.

La situación repercute directamente en la sostenibilidad de las empresas y en el mantenimiento de las fuentes laborales. “El principal desafío hoy es mantener las canteras abiertas, con la poca producción debido a la caída del despacho. Todas tratan de sostener su dotación de personal, ya que son empleados de muchos años y capacitados para realizar las tareas inherentes al trabajo”, sostuvo.

Actualmente, el nivel de producción del sector se encuentra apenas entre el 30 y el 35% de la capacidad instalada. Aun así, las empresas continúan comercializando los materiales habituales, sin modificaciones en la oferta productiva.

Núñez remarcó que la actividad minera vinculada a la piedra partida siempre estuvo estrechamente relacionada con el desarrollo de grandes obras públicas y privadas. “Las canteras dependen directamente del nivel de actividad en obras públicas y también en construcciones privadas importantes, como edificios. La falta de obra pública incide incluso en la obra privada menor, porque no hay dinero circulando para esas inversiones particulares”, explicó.

En materia de costos, el dirigente empresarial describió un panorama complejo, atravesado por el incremento de salarios, energía y repuestos importados. “Nuestro sector es uno de los pocos que ha mantenido al personal con aumentos atados al IPC durante todos estos años. Hoy la incidencia salarial supera el 40% de los gastos, cuando históricamente no superaba el 25%”, detalló.

A eso se suma el fuerte aumento de la energía y la dependencia de insumos importados para el funcionamiento de los equipos. “Todos los repuestos importantes de los equipos móviles y de trituración provienen del exterior y deben pagarse anticipadamente en su gran mayoría”, indicó.

Sin embargo, pese al incremento de costos, los precios de venta del material no logran acompañar esa realidad. “Debido a la poca demanda y la gran oferta existente en la provincia, los precios están por debajo de los costos de producción, lo que agrava aún más la situación”, advirtió.

Rutas intransitables

La logística y el estado de la infraestructura vial constituyen otro de los problemas centrales para el sector. Núñez señaló que las rutas provinciales presentan un deterioro generalizado y alertó sobre la necesidad urgente de inversiones ferroviarias.

“Todas las rutas son importantes para la distribución de los áridos. En toda la provincia están destrozadas y se mantienen medianamente transitables debido a la poca circulación de estos últimos años”, expresó.

En relación al transporte ferroviario, explicó que actualmente existen tramos donde las formaciones avanzan a apenas 20 kilómetros por hora. “El ferrocarril necesita urgente inversión para acercar la piedra a los consumidores del Gran Buenos Aires”, afirmó.

La Cámara de la Piedra bonaerense está integrada por 23 empresas que actualmente sostienen cerca de mil puestos de trabajo. No obstante, el sector también sufrió una reducción de personal en los últimos años, dependiendo de cada región y cantera.

El impacto social se siente especialmente en localidades históricamente ligadas a la actividad minera, como Sierras Bayas, Colonia San Miguel e Hinojo, en el partido de Olavarría.

“En la zona de Olavarría, donde hay mayor cantidad de canteras en actividad, se siente mucho la falta de dinero del personal. Varias empresas tienen trabajadores suspendidos en forma rotatoria, con quita salarial, para evitar despidos”, señaló.

Muchas de esas localidades crecieron al ritmo de las canteras y dependen económicamente de ellas desde hace más de un siglo. “Son poblaciones que tienen a gran parte de sus habitantes vinculados a esta actividad. Algunas se fundaron cuando comenzaron a instalarse las canteras, hace más de cien años”, recordó.

Medio ambiente y tecnología

Respecto de la sustentabilidad ambiental, Núñez explicó que las posibilidades de remediación en explotaciones de este tipo son limitadas debido a la magnitud y extensión temporal de las operaciones.

“La única remediación posible es la formación de espejos de agua una vez terminada la explotación. También se foresta permanentemente, pero una cantera con más de 50 años de actividad sería imposible de rellenar”, indicó.

En cuanto a la tecnología aplicada en el sector, aseguró que las empresas locales trabajan con estándares similares a los utilizados internacionalmente. “Todos los equipos son importados porque sería imposible fabricarlos en el país. Las tecnologías son las mismas que se usan en el resto del mundo”, explicó.

Las innovaciones recientes estuvieron vinculadas principalmente a la automatización de equipos de trituración y a mejoras en maquinaria pesada como cargadoras y retroexcavadoras, aunque aclaró que, a diferencia de la minería metalífera, las posibilidades de automatización son más limitadas debido al bajo valor relativo del producto frente a los costos de transporte.

El trabajo con los municipios

Sobre la relación con el Estado, Núñez reconoció que actualmente el vínculo con el gobierno provincial no atraviesa su mejor momento debido a la falta de actividad. Sin embargo, destacó el trabajo conjunto con municipios para implementar buenas prácticas mineras.

“Con los municipios en general la relación es buena. Se consensuaron horarios de voladuras y circuitos de circulación para preservar caminos rurales”, explicó.

Uno de los principales reclamos del sector apunta a endurecer los controles sobre el exceso de carga en el transporte de áridos. “El sobrepeso genera competencia desleal y destruye las rutas. Hoy es apenas una contravención: pagan una multa y continúan. Es necesario endurecer las sanciones”, reclamó.

Entre las medidas propuestas, la Cámara plantea la retención de vehículos y sanciones más severas a los choferes mediante el sistema de scoring.

Pese al escenario adverso, el sector mantiene algunas expectativas vinculadas a los corredores viales recientemente licitados. “No hay mucha información todavía, pero sin duda esas obras pueden paliar la situación, dependiendo de la velocidad con que se ejecuten”, afirmó.

Finalmente, Núñez consideró que la recuperación de la actividad depende directamente de una decisión política vinculada a la inversión en infraestructura. “La única solución para una recuperación real del sector es que se reinicie la obra pública, no solo en rutas, sino también en hospitales y edificios”, sostuvo.

Y concluyó con un planteo concreto sobre el financiamiento de esas obras: “Debe utilizarse el fideicomiso que asigna un porcentaje de lo recaudado por los combustibles para destinarlo a la construcción, tal como fue creado originalmente. Vialidad Nacional hizo todas las rutas a partir de los años 40 con ese recurso”.