Lo paradójico de la muerte vial


NOTA DE OPINIÓN: Por Axel Dell`olio Lic. en Seguridad Vial y Transporte, presidente de la Asociación para la Disminución de Siniestros Viales (ADISIV).


Fuera del contexto crítico de pandemia, la esperanza de vida aumenta y la rama medicinal crece, a partir de los grandes avances de la ciencia y la aplicación de nuevas tecnologías, sin embargo, en muchos países las mayores cifras de mortalidad son por causas externas, claramente, ahí se ubican las defunciones por siniestros viales.
Entonces, a la par del progreso y el desarrollo, que genera vehículos más complejos y seguros, se reduce la cantidad de víctimas por patologías infecciosas o el número de partos prematuros, pero la mortalidad vial no cesa. Esta gran paradoja de la salud mundial también se replica en la Argentina.
Hace poco más de dos años, a las 20 del sábado 15 de septiembre, nos sorprendió la muerte del ex gobernador de Córdoba y referente político nacional, José Manuel De La Sota, en un siniestro vial, a tres kilómetros antes del cruce de Altos Fierro, en dirección Río Cuarto-Córdoba.
A última hora de ayer, viernes 23 de abril, nos enteramos del fallecimiento del Ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, quien se dirigía hacia Junín a compartir el fin de semana con su familia. El hecho sucedió sobre el kilómetro 112 de la Ruta Nacional 7. Y, según la primera información que difundió la policía de San Antonio de Giles, que acudió a atender la emergencia, la víctima se trasladaba en un Ford Mondeo, negro, patente AE259AO, “con luz led azul en parrilla simil vehículo oficial”.
El parte explica que el vehículo a raíz de “mala maniobra/distracción, despista y vuelca, (quedando en cantero central)”, lo que da como resultado un “conductor en interior del rodado N/N Masculino sin vida”.
“Noche, lluvia, sin iluminación artificial, recta calzada en buen estado, mojada”, agrega el texto oficial. Además de los peritos que actuaron en el hecho, la Junta de Seguridad en el Transporte informó que realizará una investigación para conocer las causas que ocasionar el siniestro donde perdió la vida Mario Meoni, un hombre que se mostró comprometido con la seguridad vial desde el inicio de su gestión, e hizo lo que pudo, a través de la Agencia Nacional de Seguridad Vial –que funciona bajo la órbita de Transporte-, en el contexto caótico de la pandemia por el Covid – 19.
Desde nuestro espacio, volvemos a reflexionar sobre cómo morimos los argentinos y cómo impacta la siniestralidad en nuestra expectativa de vida. Porque esto pasa. Pasa todo el tiempo.
La siniestralidad es endemia, eso significa que es una de las causas de mortalidad que más vidas se cobra en nuestro país, igual que en muchos otros con ingresos bajos o medios, donde se condensa el 90 por ciento de la mortalidad vial.
Si hacemos el ejercicio de recordar, seguramente cada uno que lea estas líneas conoce casos tristes de hechos con pérdidas de vidas, algunos se habrán salvado por “milagro” y otros que quedaron con secuelas que modificaron de manera abrupta su forma de vida están a nuestro alrededor.
Es que se producen UN MILLÓN 250 mil defunciones en el mundo por año y entre 20 y 50 millones de lesionados según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sólo en Argentina más de 6.000 personas pierden la vida cada año en hechos asociados al tránsito.
Esa cifra genera un gasto de entre 1 y 3 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de los países. Y, hablamos de gasto, no por pensar que es dinero mal invertido, sino al entender que son fondos que se destinan a recoger víctimas, atenderlas tras el siniestro y, en muchos casos, darles asistencia de por vida.
Con el profundo dolor que genera saber que hay muertes que se pueden evitar, lamentamos esta perdida y esperamos que como sociedad seamos cada vez más conscientes a la hora de conducir; que le demos al descanso, a las condiciones del camino, a la velocidad, el respeto que realmente merece y construyamos un entorno más saludable en el mediano plazo.