SM2P-Movilidad con tecnología ITS al servicio de la gente

*Por el Ing. Daniel G. Russomanno, MBA. Presidente de la Asociación Civil ITS Argentina.

Parte I.

El éxito de un modelo de desarrollo económico a implementar teniendo en cuenta las necesidades, las aspiraciones sociales y el crecimiento de la población da lugar, entre otras consecuencias, a un gran aumento de la movilidad de los ciudadanos y de las mercancías.
Sin embargo, el crecimiento económico y las soluciones de movilidad no parecen converger hacia un escenario sostenible si no elaboramos, justamente, un plan sustentable. Y ningún plan será sustentable si no incluye a la tecnología inteligente de transporte ITS.

En materia de movilidad, los problemas para la calidad de vida y el desarrollo equilibrado de la sociedad son importantes y diversos:

La relativa racionalidad coordinada de un modelo urbano en relación con los viajes entre origen y destino.
La creciente desproporción de los tiempos dedicados al viaje.
Los costos económicos que resultan de utilizar el transporte privado en detrimento del público.
Las dificultades y, en muchos casos, la absoluta imposibilidad de acceso a los servicios públicos de transporte por parte de personas vulnerables, con necesidades especiales, niños, ancianos, etc.
El riesgo para las personas, como consecuencia de la falta de seguridad en la infraestructura vial, urbana o interurbana.
Los daños para la salud pública derivados de la contaminación ambiental y del exceso de ruido.
La tensión asociada a las congestiones de tránsito.
La degradación del medio ambiente como consecuencia de las emisiones de agentes contaminantes.
El derroche energético y el predominio de vehículos con propulsión basada en combustibles y energías no renovables.
La incertidumbre del usuario sobre las condiciones de los caminos, los tiempos de viaje, los incidentes viales, etc.
La escasez de un ejercicio constante en la planificación estratégica de políticas públicas que tengan en cuenta a la tecnología actual y futura.
El temor infundado, ante la falta de conocimiento, de la implementación de las nuevas tecnologías y por la incertidumbre de sus beneficios y costos asociados.
La inercia conceptual de los tomadores de decisiones.

Conscientes de la gravedad de la situación, se debe prestar atención al problema proponiendo nuevas directivas, estrategias, políticas, planes, programas y proyectos y poner en práctica soluciones con una visión sistémica, en amplitud y profundidad, que contribuyan a desarrollar un nuevo paradigma, un cambio disruptivo de cultura y de actitudes.
Es cierto, que nuevas iniciativas producen nuevos desafíos; es por eso que el diseño de soluciones sostenibles requiere enfoques de corto, mediano y largo plazo y, además, estudios de prospectiva.
Es una tarea de transformación de la infraestructura, de los hábitos de las personas y de los modelos de desarrollo económico de acuerdo a las necesidades de la gente. La necesidad de movilidad obedece a diversas causas y produce efectos, por lo cual, se deben analizar integralmente: los modelos urbanos, la coyuntura, las formas de vida, los desplazamientos, las circunstancias específicas de las personas, el modo de transporte de personas y de mercancías, la situación actual, el tipo de productos y sistemas, el modo de informar, los objetivos perseguidos para el bien común y la calidad de las soluciones en cuanto a eficiencia, seguridad y confort.
Ahora bien, además, se deben tener en cuenta cuáles son las tendencias globales, en cuanto a movilidad se refiere, en los próximos años:
Las ciudades serán cada vez más peatonales.
Un modelo de desarrollo urbano plano y extendido no será compatible con soluciones de movilidad sostenibles.
Se potenciará la proximidad del domicilio a los centros de trabajo, de salud y de educación.
La calidad, versatilidad y accesibilidad del transporte público será el principal catalizador del cambio cultural necesario.
Los medios de transporte público masivo, con el soporte de la tecnología ITS, formarán parte de las soluciones de gran capacidad y movilidad colectiva.
La bicicleta desempeñará, al menos, una función complementaria pero cada vez más importante, en la movilidad urbana.
La seguridad vial es y será un aspecto clave para el uso extendido de la bicicleta y en las rutas de proximidad a las escuelas.
El logro de la accesibilidad requerirá la colaboración de todos y la sensibilidad ciudadana actuará como factor impulsor.
Todas las iniciativas contribuirán a disminuir la intensidad de la movilidad, y a aumentar su
eficiencia, aportando a la sostenibilidad energética y medioambiental.
El volumen de vehículos de propulsión eléctrica, autónomos y automatizados habrá alcanzado un gran nivel.
La logística de cargas se basará en estrategias compartidas de planificación y modelos de negocios innovadores y creativos, con camiones eléctricos y autónomos y con carreteras modernizadas con alimentación de energía eléctrica y renovable y con nuevos modelos de diseño de construcción del firme, de la demarcación y de la información al usuario.
La discusión sobre el transporte público girará en torno a una estrategia de mejorar la red como un todo y no a medios de transporte específicos (intermodalidad).
La tecnología ITS permitirá realizar una gestión inteligente de la infraestructura a favor de la seguridad y movilidad y, en determinadas circunstancias, las instrucciones de los sistemas ITS prevalecerán sobre las actuaciones del conductor, contribuirán a regular el medioambiente de la ciudad y mejorarán la eficiencia y circulación de personas y cargas (Sistemas ITS Cooperativos o C-ITS).
Conceptos como Smart Cities, Free Flow, MaaS, EV, CV, V2V, V2X, I2V, Big Data, Drones, C-Roads, etc., serán ampliamente conocidos y aceptados por las sociedades, aún en las economías emergentes, con productos y sistemas interoperables, de tecnología local o foránea.

Por lo expuesto, actualmente ya no se puede ignorar a la tecnología, llamada internacionalmente ITS, que facilita la convergencia de los modelos de desarrollo económico con las soluciones sostenibles de movilidad. La tecnología inteligente ITS no es el futuro, como sus refutadores afirman haciendo un arte de esta aseveración, sino que representa a nuestro presente, para que las generaciones actuales se beneficien de sus funcionalidades.
En materia vial, hay que dejar de pensar solamente en términos de pavimento y hormigón sino en términos de soluciones innovadoras y creativas con programas que conviertan lo planificado en real aunque sea o parezca improbable pero no imposible y dado que es esencial hacerlo; este paradigma es representado por ITS.
La planificación estratégica en tecnología, a través de políticas públicas sustentables, dejando a un lado la facilidad del pensamiento binario favorece al despliegue de las soluciones inteligentes que se proponen.
No se entiende ni son justificables razones que versen sobre que la tecnología no es prioritaria, que es para las generaciones venideras, que es algo complejo de manejar, que sólo los países desarrollados son los que pueden crear sistemas o demostrar algún temor implícito a que las máquinas nos “gobiernen”. Para este tópico vale la siguiente pregunta: ¿Dónde está el límite entre lo humano y lo tecnológico?.
La tecnología existe desde siempre e irá cambiando nuestra performance y manera de actuar sin que nos demos cuenta, siendo una parte inseparable de nuestras acciones cotidianas. Por ejemplo, se comenta que el futuro vendrá cuando los automóviles vuelen. Respuesta: ya existen y se llaman aviones.
No existe claridad en la distinción entre lo natural o humano y lo artificial o tecnológico. Es indudable, para el que suscribe, que la tecnología mejora o, mejor dicho, potencia la condición humana: los smart phones, el control remoto de la TV, los anteojos fundamentan esta opinión.
Otras opiniones podrán refutar la afirmación anterior y esgrimir que la tecnología es nociva para la naturaleza humana. No es éste el caso.
Ahora bien, ¿pero, cuál es el significado de la tecnología ITS – Sistemas Inteligentes de Transporte?
Efectivamente, representan mucho más que meras tecnologías de la informática y de las telecomunicaciones aplicadas al transporte para mejorar la movilidad de las personas, de los vehículos y de las mercancías. Los beneficios son múltiples y con una muy buena relación costo/beneficio; lo cual amerita transmitir la siguiente recomendación en la creación de políticas inteligentes de transporte; es decir:

“Se deben planificar políticas públicas de tecnología inteligente aplicada al transporte donde amerita incluir un programa nacional (subnacional y, por qué no, regional) de implementación de ITS!”.

La planificación de la implementación de la tecnología inteligente es esencial. Hacer obras tiene sus consecuencias; para que éstas sean buenas se debe planificar en forma sistémica en amplitud y en profundidad. Y la planificación precede y preside la acción. Ahora, ¿cuál es la razón de esta propuesta?

Los objetivos principales de los ITS son, principalmente:
El aumento de la seguridad vial,
la reducción de la polución ambiental,
la mejora de la movilidad,
la reducción de costos,
la racionalización del uso de la energía,
la reducción de los tiempos de viaje,
la mejora de la conectividad,
la potenciación de la eficacia de la integración de soluciones para diferentes problemas de distinta índole de la Sociedad y
otros beneficios colaterales como en industria, economía, seguridad, trabajo, salud, etc.

No son objetivos independientes, sino que son complementarios y convergentes y corresponden a distintos ámbitos con una misma estrategia: mejora de la calidad de vida, felicidad y bienestar de la gente. Estos tres conceptos son términos parecidos pero no implican que sean iguales ya que se miden y explican por parámetros diferentes.
Para nuestro país, se podrían argumentar objetivos nacionales fundamentales, tales como: la conectividad nacional, el crecimiento económico a través de un desarrollo productivo e industrial, la integración social con base en el trabajo con valor agregado con su consecuente mejora en los ingresos, la repotenciación de la educación técnica y todos otros conceptos que se basen en la innovación y en la creatividad.
Por lo tanto, cuando en términos de ITS por ejemplo, se solicita que los sistemas sean interoperables y abiertos en detrimento de los sistemas de carácter propietario se busca reducción de costos, más y mejores proveedores lo que provoca crecimiento del mercado, acciones contra prácticas monopólicas, economía de escala, aumento de la producción y de la productividad y posibilidad de industrialización local de esos sistemas y productos, lo que trae crecimiento económico y bienestar.
Cuando en términos de ITS, también hablamos de construir Centros y Sistemas de Gestión y Control integrados de Movilidad, interoperables e intercomunicados entre regiones, ciudades, provincias, entre ciudades y zonas rurales, entre municipios o entre autopistas y rutas, etc., y entre usuarios e infraestructura significa, también, unir/conectar tecnológicamente a los habitantes de la Nación y sus regiones más desoladas y su gente más desprotegida, de adquirir más y mayores conocimientos, de crear un creciente valor agregado como resultado de ese conocimiento, de tener escuelas técnicas con egresados de alta performance lo que provoca también mayor y mejor empleo, mayores ingresos e integración e inclusión social como consecuencia del crecimiento de este nuevo rubro tecnológico.
Cuando se habla de mejorar al Transporte Público con tecnología inteligente, con mejoras en los tiempos de viaje, etc. con acceso a la información al usuario a través de carteles de mensajes variables, kioscos de información o smart phones en paradas de colectivos o en estaciones multimodales, con posibilidad de pago mediante tarjeta inteligente o por billete electrónico, subsidiando a la demanda y al que menos tiene; esto, también implica menores costos, más y mejores empleos e ingresos e integración e inclusión social. No se hace foco en los productos tecnológicos sino en el beneficio social que implica su utilización.
Es decir, hay una correlación evidente entre los objetivos macro y los de esta herramienta ITS dado que ésta existe, justamente, para cumplir esos objetivos políticos y sociales globales. En el mundo, existen soluciones tecnológicas, diversas, excelentes y con la mejor relación costo-beneficio, tanto urbanas como interurbanas, para la mejora de la movilidad, del tránsito y del transporte.
Empero, para todos estos proyectos tecnológicos no sólo se necesita conocer qué hay que hacer, sino también cómo se hacen y para qué se hacen. Y quiénes los llevarán a cabo. La figura siguiente se esquematiza lo mencionado: 

Nótese el cuadrante inferior derecho, el cual declama “Ajustar los procesos cuando está bien definido qué se va a elaborar pero la manera en que va a desarrollarse es mala o no adecuada”. En este caso, el proyecto debería ser inviable. Un caso es el de la aplicación de la ética: si bien un proyecto puede ser beneficioso (el Qué?), el hecho de realizarlo sin las correspondientes acciones éticas (el Cómo?) no debiera ser repetido, ajustando lo procesos, asegurándose que no vuelvan a ocurrir ese tipo de desviaciones.
Se debe tener claridad, criterio y certeza en estos conceptos en todas las fases de un proyecto ITS, con objetivos específicos, medibles, ambiciosos, alcanzables y con un horizonte de tiempo: desde su planificación, pasando por su diseño, instalación, puesta en funcionamiento, mantenimiento, operación y hasta en su desmantelamiento.
Y en cada fase, se debe realizar lo que se llama el círculo virtuoso: de planificar, ejecutar, controlar y analizar, tareas apalancadas por una muy buena gestión o dirección integrada de proyectos, y con programas de aseguramiento de la calidad y metas claras, para tener altas probabilidades de éxito.
Se debe, así, monitorear y lograr la mejora continua mediante el establecimiento de indicadores claves de performance KPI´s; datos verdaderos, confiables, en un volumen suficiente y necesario, de una efectiva variabilidad y de efectividad en la medición de aquéllos dado que, si la percepción de un proyecto es diferente a la real, estaremos cayendo en un optimismo ingenuo que dañará al proyecto ITS, y por ende, a la sociedad que se debería beneficiar con el mismo.
Si la entidad responsable de la evaluación de la performance de un proyecto ITS no tiene la adecuada capacidad y entrenamiento para medirla, de nada vale la opinión o afirmación de las personas involucradas sobre el éxito o el fracaso de dicho proyecto. Y para tener capacidad de evaluación hay que capacitarse y desarrollar el uso de tecnología porque de una dependencia tecnológica es más difícil de salir que de una económica; y no es cierto de que la tecnología inteligente sólo puede ser desarrollada por los países desarrollados (INVAP es un ejemplo) y se debe encontrar un equilibrio entre la tecnología local y la foránea y el porcentaje de utilización de ambas.

Nota: Es necesario una fuerte capacitación de los tomadores de decisión en la implementación de la tecnología ITS con foco en el servicio a los usuarios, demostrando los beneficios obtenidos en distintos casos en el mundo. Es evidente: que la rapidez de crecimiento de la tecnología no permitió que los jóvenes actuales absorbieran a la misma velocidad sus beneficios, que la coyuntura política también contribuyó a la proliferación de graves errores técnicos y en planificación instalando en altos cargos públicos a jóvenes sin la suficiente experiencia, antecedentes y conocimientos de gestión relegando a las personas de mayor edad y formación (que podrían haber sido mentores), que la falta de criterio y/o las urgencias por realizar obras públicas, por necesidades sociales y generalmente electorales y que los intereses sectoriales y empresariales de mercados pequeños y emergentes sin una política de Estado que los ordene, soporte e impulse, representaron un freno al crecimiento mediato del establecimiento de soluciones tecnológicas ya probadas en forma exitosa en otras regiones.
Hasta el momento, en Latinoamérica, las inversiones en tecnología se dieron mayormente en el sector digital; en el área de Transporte y Vialidad no, quizás por las razones expuestas quizás por otras. En verdad, si no se acelera la promoción de la aplicación de la tecnología inteligente esta región tendrá en el futuro inmediato problemas de crecimiento del desempleo, especialmente en su clase media y de trabajos medios, mientras que en otros países el desempleo viene cayendo a pesar del uso de la tecnología inteligente.
El costo de la mano de obra básica, en países en los que actualmente es barata, viene subiendo y los países desarrollados comenzarán a utilizar robótica e IA, reduciendo los costos de elaboración, por lo que existirá una disrupción mundial en la distribución de la ubicación de fábricas, de la logística y del transporte y del uso de la mano de obra actuales. Latinoamérica, en general, y Argentina, en particular, vienen observando pasiva e impávidamente esta evolución.
En los próximos artículos, se detallarán distintos productos y sistemas ITS, lecciones aprendidas, el concepto de la necesidad de creación de una arquitectura ITS y de la planificación del uso y los correspondientes análisis de riesgos, escenarios, tendencias, y ratios costos/beneficios de los proyectos ITS y su aplicación en nuestro país.