El Ing. Eduardo Williams, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, destacó el valor de los talleres como un espacio de encuentro para debatir los desafíos técnicos que presentan los caminos no pavimentados. Así, esta nueva edición incorporará actividades prácticas en laboratorio y pondrá el foco en la planificación, el estudio de materiales y la articulación entre universidades, organismos públicos y el sector productivo.
Los próximos 9 y 10 de septiembre, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata será sede del XI Taller de Caminos Rurales, un encuentro que reunirá a profesionales, investigadores, funcionarios, empresas, estudiantes y técnicos vinculados al desarrollo y mantenimiento de la red vial no pavimentada.
Así, para el ingeniero Eduardo Williams, uno de los organizadores del evento e integrante de la Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia en Ingeniería Civil (UIDIC), la realización del taller representa la concreción de un objetivo largamente perseguido por la institución.
«Era un sueño que teníamos desde hace mucho tiempo: generar un espacio donde confluyan, discutan e intercambien experiencias todos los actores relacionados con los caminos rurales», expresó, al destacar que el encuentro permitirá reunir especialistas en geotecnia, hidráulica, topografía, gestión vial y administración pública, además de incorporar activamente a los estudiantes de ingeniería.
En ese sentido, Williams remarcó que el desafío organizativo también constituye una oportunidad para fortalecer el vínculo entre la universidad y el territorio, procurando que el intercambio académico tenga un impacto concreto sobre una problemática que atraviesa a gran parte del país: mejorar la transitabilidad de los caminos de tierra y, con ello, el acceso a establecimientos productivos, escuelas, centros de salud y poblaciones rurales.
Una ingeniería condicionada por el territorio
Uno de los ejes centrales planteados por Williams es que los caminos rurales presentan una complejidad técnica muchas veces subestimada.
Según explicó, las condiciones de producción agropecuaria han cambiado significativamente durante los últimos años: aumentó el volumen transportado, crecieron las cargas que circulan sobre la red secundaria y terciaria y, al mismo tiempo, los suelos continúan presentando comportamientos muy variables según la región.
«Le exigimos a un suelo de características variables que nos brinde una transitabilidad semejante a la de un pavimento permanente», señaló.
En ese contexto, destacó que la ingeniería de caminos rurales debe resolver un condicionante fundamental: trabajar con los materiales disponibles en el entorno inmediato de la obra. A diferencia de una autopista o un aeropuerto, donde es posible seleccionar y transportar materiales específicos, en los caminos de tierra la viabilidad económica depende del aprovechamiento de los recursos locales.
«Esa también es la ingeniería: encontrar la mejor solución posible utilizando los materiales disponibles y optimizando los recursos», sostuvo.
Planificar antes que corregir
En esa misma línea, Williams insistió en que una de las principales líneas de trabajo impulsadas desde la Facultad consiste en reemplazar la lógica de intervenir únicamente cuando aparecen fallas.
Así, explicó que muchas veces el laboratorio es convocado para analizar caminos ya deteriorados, una situación que definió gráficamente como realizar una «autopsia» de la obra.
Frente a ello, la recomendación del equipo es intervenir desde las etapas iniciales del proyecto mediante estudios de laboratorio que permitan anticipar el comportamiento de los materiales y prever su desempeño durante toda la vida útil del camino.
El objetivo es optimizar el uso de los recursos disponibles, incrementar la durabilidad de las obras y minimizar los costos de mantenimiento.
En ese sentido, el XI Taller incorporará por primera vez una instancia práctica desarrollada íntegramente dentro de los laboratorios de la UIDIC, donde los asistentes podrán conocer metodologías de ensayo destinadas a evaluar materiales y prever su comportamiento antes de la ejecución de las obras. «Cuando existe la posibilidad de utilizar mejor un material y no lo hacemos, estamos siendo ineficientes», resumió el investigador.
Más de dos décadas de investigación aplicada
El trabajo de la Facultad sobre caminos rurales comenzó formalmente alrededor del año 2003. Desde entonces, el equipo participó en estudios realizados en distintos municipios bonaerenses —entre ellos General Madariaga y Maipú—, donde las investigaciones trascendieron el análisis de laboratorio para incorporar recorridas de campo, evaluación de materiales, estudios hidráulicos y análisis de las condiciones ambientales que afectan la estabilidad de los caminos.
Los resultados fueron presentados en congresos científicos y se tradujeron en asistencia técnica a municipios y organismos públicos.
Williams remarcó que el objetivo de estas investigaciones nunca fue producir conocimiento exclusivamente académico, sino aportar soluciones concretas para una problemática cotidiana de los gobiernos locales.
«Los recursos siempre son escasos. Basta conversar cinco minutos con un intendente para comprender las necesidades existentes. Nuestro desafío es aportar herramientas que permitan utilizarlos de la manera más eficiente posible», afirmó.
Diversidad de suelos, diversidad de soluciones
Otro aspecto abordado fue la enorme heterogeneidad geotécnica que presenta la Argentina y, particularmente, la provincia de Buenos Aires. Así, el Ingeniero explicó que los caminos rurales enfrentan problemáticas completamente diferentes según la región: mientras en la costa predominan suelos muy finos y altamente plásticos, sensibles a la humedad, en el oeste provincial aparecen materiales susceptibles a la erosión eólica.
Recordó además que sólo una pequeña proporción del territorio bonaerense posee suelos naturalmente aptos para uso vial, lo que obliga a desarrollar soluciones específicas adaptadas a cada ambiente.
La situación se replica en el resto del país: hacia la Cordillera predominan materiales más gruesos y estables, mientras que en las zonas de llanura y cercanas a los grandes ríos aumentan las arcillas y los suelos finos, que presentan mayores dificultades para garantizar la transitabilidad permanente. Por ello, sostuvo que no existen recetas universales y que cada proyecto requiere un análisis particular de las condiciones geotécnicas e hidrológicas del lugar.
Formación profesional y vínculo con el medio
Aunque la Facultad no cuenta con una especialización específica en caminos rurales, Williams explicó que la temática se desarrolla de manera transversal en asignaturas como Caminos, Complementos de Transporte, Geotecnia e Hidráulica, brindando las herramientas necesarias para abordar el diseño y mantenimiento de caminos no pavimentados.
A ello se suma un contacto permanente con municipios, organismos provinciales, empresas y profesionales egresados que hoy se desempeñan en distintos puntos del país.
Ese intercambio, afirmó, permite retroalimentar tanto la investigación como la formación académica.
«La universidad necesita conocer cuáles son las necesidades reales del medio para formar los ingenieros que la sociedad demanda», señaló, al destacar que la Facultad mantiene una política de asistencia técnica destinada a mejorar la calidad y eficiencia de las obras públicas.
Los desafíos de la enseñanza en la era de la inteligencia artificial
Consultado sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la formación de ingenieros, Williams consideró que la irrupción de la inteligencia artificial representa un cambio comparable al que produjo Internet décadas atrás.
A su entender, el acceso masivo a la información obliga a replantear las estrategias de enseñanza y evaluación, aunque remarcó que el objetivo esencial de la formación profesional permanece inalterable. «Tenemos que enseñar a pensar y resolver problemas», resumió, recordando una frase de un exdecano de la Facultad.
En su visión, esa capacidad seguirá siendo el principal atributo que demandará el sector productivo, independientemente de las herramientas tecnológicas disponibles en el futuro.
Un espacio para compartir experiencias
Finalmente, Williams destacó que el XI Taller de Caminos Rurales busca consolidarse como un ámbito de intercambio antes que como un ciclo de exposiciones tradicionales.
Las presentaciones técnicas —explicó— funcionan como disparadores para el debate, permitiendo conocer experiencias desarrolladas en distintas regiones, nuevas metodologías de trabajo y herramientas aplicadas al diseño, construcción y mantenimiento de caminos de tierra.
La participación confirmada del ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez junto con las invitaciones cursadas a autoridades provinciales, municipales y organismos vinculados a la infraestructura vial, refuerza el carácter institucional de un encuentro que procura integrar conocimiento científico, experiencia técnica y gestión pública para avanzar hacia una red de caminos rurales más eficiente y resiliente.
