Buscar

LUCAAL: innovación cordobesa en tecnología para la producción de asfalto sustentable

Desde Las Varillas, Córdoba, una empresa diseña y fabrica plantas de asfalto modulares y eléctricas que transforman la manera en que los municipios encaran la pavimentación y el mantenimiento vial. Su historia es también la de un modelo industrial que apuesta al desarrollo nacional con tecnología propia.
Para conocer las últimas noticias, suscribirse a nuestras actualizaciones.

ÚLTIMA EDICIÓN

NEWSLETTER

EDITORIAL

En el corazón productivo de Córdoba, en la localidad de Las Varillas, una fábrica argentina con más de 60 años de historia se convirtió en referente de innovación tecnológica en el rubro de la maquinaria vial. Se trata de LUCAAL SRL, una empresa que desarrolla y produce plantas asfálticas adaptadas a las necesidades de municipios, cooperativas, vialidades y empresas constructoras, con un enfoque en la eficiencia energética, la sustentabilidad y la autonomía operativa.

Nieto del fundador y director comercial, Darío Arese, explica que el crecimiento de la compañía fue el resultado de una búsqueda constante por “democratizar el acceso a la tecnología de producción de asfalto”. Así, destacó que el objetivo principal fue “diseñar equipos que puedan adaptarse a cualquier municipio, desde pequeñas localidades hasta grandes urbes, con soluciones que se ajusten a su capacidad operativa y presupuestaria”.

En ese sentido, Arese señaló que uno de los grandes desafíos fue crear plantas económicas, fáciles de operar y con bajo impacto ambiental, especialmente para gobiernos locales que no cuentan con infraestructura industrial. “Buscamos que cualquier municipio pueda tener su propia planta de asfalto. No solo que la inversión inicial sea accesible, sino que el uso cotidiano sea simple, con mano de obra local y mantenimiento básico”, describió.

Las plantas fabricadas están pensadas para producir entre 20 y 120 toneladas por hora tanto en caliente como en frio con distintos niveles de tecnología adaptados a cada cliente, dependiendo del modelo y la escala del usuario. “Las más pequeñas y sobre todo en frio están destinadas a municipios chicos, y las de mayor capacidad pueden atender demandas regionales o incluso proveer mezcla a otros distritos”, explicó Arese.

Una de las principales ventajas de esta tecnología es la flexibilidad operativa. “Hay municipios que organizan su producción y fabrican asfalto los lunes para colocarlo durante toda la semana. Otros trabajan todos los días y distribuyen la mezcla según la necesidad de bacheo o pavimentación. El equipo se adapta a los tiempos y la logística de cada lugar”, detalló.

Sustentabilidad y eficiencia energética

La nueva generación de plantas desarrolladas incorpora un principio clave: la sustentabilidad. “Diseñamos equipos que no secan áridos ni calientan asfalto de manera convencional, lo que implica un menor consumo energético y una producción más limpia. Son procesos más sustentables con el medio ambiente y más fáciles de usar en el día a día”, afirmó Arese.

Este concepto también responde a una realidad operativa de los municipios: “No todos pueden encender una planta todos los días. Por eso desarrollamos sistemas que permiten producir, almacenar y aplicar el material sin necesidad de mantener el equipo en funcionamiento continuo. Eso reduce costos y facilita el trabajo”, agregó.

De la innovación al reconocimiento

El trabajo de la empresa fue reconocido recientemente por el Sello del Buen Diseño Argentino, una distinción otorgada por la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Economía de la Nación. Este galardón se entrega a productos que se destacan por su innovación, funcionalidad y aporte al desarrollo industrial.

“Este sello fue muy importante para nosotros porque evalúa no solo la estética del producto, sino su impacto real, su valor de uso y su contribución al entorno. Los evaluadores destacaron que el equipo cumple una tarea ciudadana, que resuelve problemas concretos de infraestructura”, contó Arese con orgullo.

El reconocimiento se suma al modelo industrial registrado de las plantas, un desarrollo que sintetiza años de ingeniería y experimentación. “No se trata de un conjunto de piezas sueltas. Todo el sistema está integrado dentro de un mismo bloque, que puede transportarse como un contenedor. Se baja, se conecta y está listo para producir”, describió.

Así, una de las claves del éxito de LUCAAL es su modelo de diseño integral, que abarca desde la planificación hasta la instalación final. “La instalación es el dolor de cabeza de cualquier empresa o municipio”, reconoció Arese. “Por eso, nosotros entregamos el equipo listo para producir. Todo está diseñado y montado en fábrica: las cañerías, los sistemas de circulación de aceite, los piles, los bombos. Lo filmamos, lo montamos y lo entregamos funcionando, literalmente llave en mano”.

Gracias a ese sistema, una planta de asfalto caliente puede estar operativa en apenas una semana o diez días, mientras que las de mezcla fría pueden bajarse y comenzar a producir el mismo día. Esta rapidez reduce tiempos y costos logísticos, algo clave en obras municipales donde la eficiencia operativa es determinante.

El desarrollo de las plantas responde también a una necesidad concreta del territorio argentino: la falta de soluciones intermedias entre el trabajo municipal y la gran industria vial.

“Había un vacío. Los municipios chicos no tenían opciones entre mantener calles de tierra con presupuestos altísimos o contratar grandes plantas de asfalto caliente, algo inviable por costos y volúmenes”, explicó Arese.

Lucaal encontró una solución tecnológica y económica para ese problema. “Con nuestras plantas, los municipios pueden procesar su propio material, reutilizar recursos y reducir los costos de mantenimiento. En lugar de gastar en riego o nivelado de calles, pueden aplicar mezclas que prolongan la vida útil de la superficie”, afirmó.

Industria nacional con mirada federal

Desde su planta en Las Varillas, Lucaal provee equipos a todo el país y ofrece servicio técnico, capacitación y asistencia integral. “Nos encargamos de armar el equipo, entregarlo funcionando y capacitar al personal. Si hace falta, volvemos las veces que sea necesario. Esa es nuestra forma de trabajar”, sostuvo Arese.

El vínculo cercano con los clientes es una de las características distintivas de la firma. “No solo vendemos calidad en los equipos, también en el servicio. Queremos que quien invierte en una máquina tenga acompañamiento, repuestos, respuesta inmediata. Eso es lo que busca cualquier persona que decide invertir en tecnología nacional”, agregó.

Ubicada estratégicamente en el centro del país, la empresa puede ofrecer una cobertura logística eficiente. “Estar en Córdoba nos permite estar cerca de todo. Eso es clave para llegar rápido, asistir y garantizar continuidad”, afirmó Arese.

Mirada hacia el futuro

Fiel a su espíritu innovador, la empresa ya está desarrollando plantas totalmente eléctricas y trabaja en una colaboración con una firma dedicada a la fabricación de paneles solares, con el objetivo de ofrecer equipos energéticamente autónomos.

“Estamos trabajando en un modelo que funcione con energía solar. La demanda eléctrica de nuestros equipos no es alta, por lo que los costos son alcanzables. Queremos que cualquier municipio pueda tener un equipo de este tipo con su propia fuente de energía limpia”, adelantó Arese.

Esta propuesta coloca a LUCAAL en la vanguardia de la tecnología sustentable aplicada a la infraestructura vial. “El objetivo es que un municipio o una cooperativa puedan producir mezcla asfáltica en cualquier lugar del país, sin depender de combustibles fósiles ni grandes inversiones. Ese es el camino que queremos recorrer”, aseguró.

La experiencia de Arese también deja una reflexión sobre la importancia de proteger el conocimiento y visibilizar la innovación nacional.  Lo importante es comunicar y registrar lo que uno hace, no para confrontar, sino para cuidar el trabajo propio”, señaló y concluyó: “Nuestro objetivo fundamental es seguir innovando, aportando soluciones reales para el desarrollo local y mostrando que en Argentina se puede fabricar tecnología de nivel mundial. Tenemos el talento, la capacidad y el compromiso para hacerlo”.