Hay una imagen que sirve para pensar la infraestructura de un país: la de un ecosistema. No la de una obra aislada, sino la de una red viva donde cada actor —el Estado, las cámaras empresarias, los concesionarios, los técnicos, las provincias, los organismos internacionales— cumple una función, y donde el equilibrio de ese conjunto determina la calidad de vida de quienes lo habitan.
Esta edición número 169 de Revista Vial es un mapa de ese ecosistema en movimiento, y también una agenda de los espacios donde ese equilibrio se construye colectivamente.
En ese sentido, no podemos dejar de destacar la relevancia del XI Taller de Caminos Rurales, que se desarrollará en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata. Este encuentro, con la mirada del Ing. Eduardo Williams como referencia central, vuelve a poner en agenda un tema históricamente postergado: la vialidad rural como infraestructura estratégica para la producción y la conectividad territorial. Que la academia vuelva a convocar a técnicos, funcionarios y empresarios alrededor de esta problemática confirma que el ecosistema vial solo funciona cuando dialogan la universidad, el Estado y el sector productivo.
Ese mismo espíritu de defensa activa de la obra pública encuentra en Bruno Agosta una voz que no elude el debate. Su planteo, que reproducimos en esta edición, reivindica con firmeza el rol de las obras viales como motor de desarrollo, en un contexto donde muchas veces la infraestructura queda relegada frente a otras prioridades presupuestarias. Es una defensa necesaria, y coherente con las estadísticas que aporta Fariña, cuyos números permiten dimensionar con precisión el estado real de la red vial argentina y el impacto concreto —económico y social— de invertir o no invertir en caminos.
La minería vuelve a tener un lugar central en este número, con la crónica sobre San Juan Minera; la mirada del secretario de Minería, Luis Lucero; y la de Alejandra Cardona desde CAEM. Sus testimonios exponen cómo la infraestructura vial y ferroviaria es condición de posibilidad para el desarrollo minero, y cómo esa relación, bien gestionada, puede convertirse en motor de crecimiento regional.
El ecosistema también se sostiene por su capacidad de integrar modos de transporte que históricamente compitieron entre sí. Por eso esta edición dialoga con la intermodalidad, con el presente y la historia de los ferrocarriles —de Belgrano Cargas al recorrido histórico que nos propone el Dr. Juan Manuel López, pasando por el encuentro de la Cámara Alemana—, entendiendo que el futuro del transporte no se juega en la sustitución de un modo por otro, sino en su articulación inteligente.
Ese mismo equilibrio atraviesa los temas de seguridad y comportamiento en la vía: el ITS Segurenet y el análisis del comportamiento RAP nos recuerdan que la infraestructura más sofisticada es insuficiente si no va acompañada de datos, tecnología y conductas responsables. La respuesta sobre electromovilidad del Lic. Oscar Barrios, jefe de Seguridad de Autopista del Oeste, confirma que la seguridad vial y la transición energética son, hoy, la misma conversación.
A todo esto se suma una agenda de eventos que marcará la segunda mitad del año y que invitamos a nuestros lectores a reservar en su calendario. Convocamos especialmente a participar en septiembre del XIX Congreso de Vialidad y Tránsito, que tendrá lugar en Mendoza, un espacio clásico e ineludible para el sector, donde se debatirán los grandes lineamientos de la política vial nacional. Y los días 4 y 5 de noviembre se realizarán las XVI Jornadas de Túneles, con foco en el transporte subterráneo y los túneles mineros.
El equilibrio también se juega puertas adentro del sector: la hoja de ruta de la AFCP plantea la planificación de largo plazo como herramienta para que el crecimiento no sea errático, sino sostenido, mientras que los 90 años de CAMARCO son testimonio de que la construcción argentina ha sabido sostenerse —y reinventarse— a través de generaciones. No podía faltar la dimensión humana e institucional que le da sentido a todo lo anterior: el testimonio de Juan Sebastián Ramos,vicepresidente del concejo deliberante de Calingasta, la mirada de Pablo del Águila sobre las concesiones en Latinoamérica,el patrimonio vial.
Si hay una conclusión que se desprende de este temario tan diverso, es esta: la infraestructura vial ya no puede pensarse como un conjunto de obras yuxtapuestas, sino como un ecosistema donde cada componente debe mantener un equilibrio dinámico. Esa es la tarea que nos convoca en cada edición.
Nos veremos en Mendoza con la Vial 170.
