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“No es una buena idea decir que tenemos que sacar los coches de la ciudad\»

Entrevista al Ing. André Broto, director general Adjunto del grupo Vinci Autoroutes Francia (empresa Cofiroute) y especialista en movilidad urbana de la Asociación Mundial de la Carretera (PIARC).
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EDITORIAL

Entrevista al Ing. André Broto, director general Adjunto del grupo Vinci Autoroutes Francia (empresa Cofiroute) y especialista en movilidad urbana de la Asociación Mundial de la Carretera (PIARC).

¿Cómo ve en la Argentina el tema de la movilidad urbana?

Ing. André Brotó: Desde nuestra perspectiva, es interesante para una Asociación Mundial de la Carretera, venir a los Congresos a ver cómo se tratan los problemas de la movilidad urbana porque existen diferentes culturas. Por ejemplo, en Sudamérica se utiliza muchísimo todo lo que va por las carreteras, como el Metrobus. Mientras tanto, hay otros países, como Francia o Japón que usan mucho más ferrocarriles y los metros. Por eso, es interesante intercambiar las experiencias.

¿Cuál sería entonces el mejor modo de transporte?

A.B.: Creo que no hay un mejor método de transporte. Un buen sistema de transporte es el que es barato para los usuarios, el que llega a los barrios lejanos y el que te puede alcanzar a la ciudad. Así que depende de cada ciudad. En París, por ejemplo, es el metro, que fue construido hace un siglo. En otras ciudades son trenes y aquí es el metrobus. Entonces eso depende de la densidad y de la copulación de la ciudad.

¿Cuál es el mayor desafío de los distintos sistemas de transportes?

A.B.: El problema es que los sistemas de transportes públicos son, generalmente, en todos los países del mundo, buenos para la gente que trabaja en el centro de la ciudad, o sea el área urbana. Y fuera de ella, en los barrios, hay gente que hace 30 km para ir a trabajar o ir a la universidad. Y allí, el sistema de transporte público, no es tan bueno como en el centro. Así que hay una gran segregación entre los barrios lejanos y la ciudad central.

Y con respecto a las tarifas, ¿cuál es la mejor manera de regularlas?

A.B.: Es difícil de dar una respuesta porque por ejemplo, en Francia, el transporte público está subsidiado al 60%, pero en Inglaterra, casi nada. No hay subsidios. Así que es difícil. No hay sistema de transporte gratuito, alguien tiene que pagarlo. El usuario, el que paga los impuestos, las empresas y todas las autoridades, tienen que escoger el mejor sistema de financiación para su ciudad o país.

¿El transporte público necesita de alguna densidad de población como para que sea rentable?

A.B.: Lo que importa es el tamaño de la ciudad. Tanto en las ciudades de América del Sur como en Europa, hay ciudades con una alta densidad en el centro y no así en América del Norte, donde las ciudades tienen baja cantidad de población. Así que en el centro se puede tener un transporte público muy fuerte. Y cuando la densidad es más floja, hay que escoger los medios de transportes más ligeros, como el tranvía, el autobus o el minubus.

Y el hecho que haya transbordos o sistemas que estén articulados entre sí, ¿esto va a ir creciendo?

A.B.: Va a ir creciendo. Hay un muy buen ejemplo en Madrid, donde en el centro tienen un sistema de transporte con Metro que es muy eficiente. Y fuera de la ciudad hay un sistema de autobuses ubicadas en las autovías que están conectados con el metro mediante intercambiadores que están por encima de la estación. Y eso funciona perfectamente, porque no hay tiempo perdido para pasar de un modo a otro.

Y en cuanto al transporte privado, ¿cuál es su rol?

A.B.: Creo que hay muchas innovaciones en las carreteras, muchas que vienen de los ITS, pero también del vehículo autónomo pero conectado y de los nuevos servicios de movilidad. Ahora hay que hablar de sistemas de movilidad, no de una parte el sistema público o colectivos y el sistema privado.

En ciudades como Rosario o Buenos Aires, ¿se tendería a dejar de utilizar los autos para ir al centro?

A.B.: No es una buena idea decir que tenemos que sacar los coches de una ciudad. Hay que pensar en el usuario y en qué necesita. Si viene a trabajar o estudiar al centro, hay que buscarle una solución. Si no hay solución pública, entonces serán coches. Si se cierra una ciudad a la gente, la economía lo va a sufrir y no va a marchar. Si las personas vienen a una ciudad es porque tienen algo que hacer y la movilidad es fundamental. La civilización va al mismo paso que la movilidad.
Hay que pensar, simultáneamente, en el urbanismo y en los sistemas de transporte.