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Tecnología + Ingeniería = más y mejores soluciones a la transitabilidad permanente de los caminos rurales

Por Con-Aid Argentina.
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EDITORIAL

Por Con-Aid Argentina.

En Con-Aid Argentina, nos dedicamos exclusivamente, desde hace más de 30 años, a ofrecer al mercado latinoamericano una excelente y comprobada propuesta técnico-comercial en estabilización iónica de calzadas naturales.

Si bien nuestra propuesta es considerada como “nueva” en comparación con las técnicas tradicionales de la ingeniería vial (estabilizaciones granulares, con cemento, con cal, con emulsiones asfálticas, etc.) por el tiempo en uso, llevamos estabilizados más de 2500 km de caminos (urbanos, rurales, forestales, mineros, etc.) solo en Argentina.  

Nuestra tecnología fue creada exclusivamente para tratar caminos naturales, por ende, las materias primas que se utilizan para la producción son de excelente calidad y seguridad para las personas y el medio ambiente (certificación INTI).

El manejo de nuestro aditivo estabilizador implica conocer las características del suelo a mejorar. El interesado en utilizar este método de solución, a la transitabilidad de un camino, deberá proveer un ensayo de identificación y clasificación AASHTO-HRB o remitir una muestra representativa a las oficinas de la empresa, para dicho análisis.   Consideramos de forma integral la problemática de un camino en particular, dado que es la única forma de resolver exitosamente la transitabilidad de calzadas naturales; y para ello el Departamento Técnico se encuentra altamente capacitado, en aplicar métodos de la ingeniería tradicional integrando el uso del estabilizador iónico.

La estabilización iónica con un aditivo sulfonado, como el mencionado, provee una reacción selectiva en los suelos, intercambiando iones únicamente con las fracciones más finas (todas las arcillas y algunos limos). El suelo por estabilizar puede contener arena y/o grava (inertes), pero es indispensable la presencia de una matriz fina (pasa la malla 200 como mínimo entre un 15-20%) para que sea viable el mejoramiento. Resultado de este intercambio, se produce una estabilización electroquímica “permanente”, que básicamente produce dos grandes cambios en el suelo estabilizado:

  1. Les quita a las fracciones más finas su necesidad de combinarse con agua, haciéndolas más estables (un camino estabilizado se ve seco al poco tiempo de que cesan las lluvias).
  2. Al producir inicialmente el desprendimiento del agua “adsorbida” que estaba asociada a cada partícula, aumenta su Densidad Seca Máxima. Al no existir aglutinamiento, cementación (sigue trabajando como el suelo natural), este aumento de densidad, implica también una mayor capacidad soporte de la capa estabilizada.

Si bien todo proceso de estabilización de suelos requiere de buen diseño y además de la aplicación de la dosificación correcta del estabilizador, también resulta fundamental realizar un apropiado procedimiento constructivo. Deberá realizarse un correcto desterronado, una aplicación homogénea del aditivo junto al agua de compactación, para luego proceder al mezclado y compactación con el equipo manteniendo un estado de humedad óptima. Todos los factores mencionados son por igual de importantes para el resultado final.

Una característica principal de nuestra tecnología es que el mejoramiento para un suelo dado es “único”, dado que es “única” su capacidad de intercambio iónico. Es por ello por lo que cuando analizamos un suelo, al ver sus características, sabremos la dosificación necesaria y se podrá determinar la capacidad de mejora de éste, desde su aporte estructural. No por colocar más cantidad de aditivo, lograremos mejorarlo más, dado que, al cubrir su desequilibrio eléctrico, todo producto que se coloque en exceso quedará libre y sin poder reaccionar, resultando antieconómico.

En calzadas urbanas o caminos vecinales o rurales de bajo y mediano tránsito (en cantidad y carga), por lo general, será suficiente la estabilización realizada solamente con el uso del aditivo estabilizador iónico. Se suele dar terminación con un riego de piedra partida en suelos muy plásticos, con el fin de mejorar su rugosidad en condiciones críticas de humedad. Cabe destacar que la estabilización iónica no modifica la granulometría del suelo.

En caminos rurales con tránsito de grandes cargas, por ejemplo, corredores productivos, salvo que el suelo natural no sea de una calidad vial muy baja; o sea que el mismo fuese más grueso y poseyera una plasticidad más moderada; será necesario complementar la estabilización iónica con otro tipo de estabilización, física (mezcla con otro suelo) o química (cal o cemento) para poder dar respuesta a esta mayor solicitación y desgaste.

Para poder dar una solución completa, Con-Aid Argentina lleva tiempo realizando investigaciones, ensayos de laboratorio y de campo. Cómo consecuencia de esto, contamos con un procedimiento de ensayo en laboratorio, elaborado en forma conjunta con profesionales del Lemac –UTN La Plata. Dicho testeo es realizado teniendo en cuenta la forma de acción del estabilizador iónico, pero no se modifica la esencia del procedimiento de cualquier ensayo vial normalizado (moldeo a humedad y densidad del proctor correspondiente) para que así pueda ser “comparable” tanto con el suelo natural como con otro tipo de estabilizaciones físicas o químicas.

La conclusión de esta investigación, ya corroborada por un gran número de obras, es que nuestro aditivo estabilizador iónico potencia las reacciones químicas del cemento y de la cal con los suelos. Esto permite poder reducir hasta un 50% la cantidad de los estabilizadores hidráulicos mencionados, pero manteniendo su resistencia (RCs). Esto trae como consecuencia directa, estabilizaciones más económicas y a su vez, más “compatibles” con el mantenimiento de un camino rural. No es lo mismo mantener rutinariamente, por ejemplo, un camino estabilizado con el 6% de cal que otro con el 3%.

En el caso de estar evaluando la realización de un estabilizado granular tradicional – ripio- (aprox. 340kg/m² de piedra en 0.15m de espesor), es posible plantear la reducción del volumen de árido entre un 40 y 50%, reemplazándolo por un suelo estabilizado iónicamente, manteniendo su capacidad portante (vsr igual o mayor a 60%), reduciendo drásticamente su costo y la gran segregación que se produce en un material árido, prácticamente sin cohesión.

Como se puede ver, el resultado de utilizar profesionalmente la tecnología sumado a utilización de las técnicas de ingeniería tradicional en la construcción y evaluación, son más y mejores soluciones a los caminos rurales.