Juan Sebastián Ramos, vicepresidente del Concejo Deliberante de Calingasta planteó que la prioridad en materia de infraestructura pasa por la intervención de la Ruta Nacional 149, la ejecución de obras hidráulicas y la consolidación de corredores logísticos. También reclamó una mayor participación local en las decisiones vinculadas al desarrollo minero y territorial.
La reactivación de proyectos mineros de gran escala como Casposo, Los Azules y El Pachón vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de acompañar ese crecimiento con obras de infraestructura capaces de responder tanto a las demandas productivas como a las necesidades de los habitantes de Calingasta. En ese contexto, Juan Sebastián Ramos, vicepresidente del Concejo Deliberante de dicha ciudad sostuvo que la planificación debe ser seria y con prioridades claras.
“Hoy Calingasta necesita una planificación seria y priorizada de infraestructura”, afirmó. En ese sentido, señaló que la principal obra pendiente es la intervención integral de la Ruta Nacional 149, especialmente en los tramos críticos y badenes que históricamente dejan aislado al departamento durante las tormentas. “No se puede hablar de desarrollo minero, turístico o productivo si seguimos teniendo problemas básicos de conectividad”, remarcó.
Como segunda prioridad, Ramos ubicó las obras hidráulicas y las defensas aluvionales, al considerar que la geografía del departamento obliga a proteger permanentemente caminos, canales y comunidades frente a las crecidas. En tercer lugar, destacó la importancia de consolidar el corredor logístico hacia la Ruta Provincial 153 y las zonas de influencia minera para ordenar el tránsito pesado y reducir el impacto sobre las áreas urbanas. Asimismo, advirtió sobre la necesidad de invertir en otros corredores estratégicos, como el tramo norte de la Ruta Nacional 40 y las rutas provinciales 436 y 12, utilizadas por los habitantes de Calingasta para conectarse con la capital sanjuanina.
Obras con distintos horizontes
Respecto de los plazos de ejecución, Ramos llamó a ser “responsables y sinceros con los vecinos”, al reconocer que las obras de montaña requieren tiempos prolongados. Según explicó, durante los próximos 12 a 18 meses podrían concretarse trabajos de mejora en badenes, defensas aluvionales, enripiados estratégicos y mantenimiento de rutas secundarias.
Sin embargo, consideró que las grandes obras estructurales, como nuevas pavimentaciones o corredores logísticos vinculados a la minería del cobre, estarán asociadas a los tiempos de inversión de los proyectos Los Azules y El Pachón. “Voy a insistir para que Calingasta no quede esperando indefinidamente mientras las inversiones avanzan”, aseguró.
Más participación local en las decisiones
En materia de financiamiento, Romero valoró el rol que han tenido los fideicomisos mineros en la ejecución de obras y servicios, especialmente en un escenario de fuerte retracción de la obra pública nacional. No obstante, sostuvo que aún existe una marcada centralización de las decisiones.
“Hace falta mayor autonomía local en la definición de prioridades. El departamento que convive con la actividad minera debe tener voz directa y participación real en la asignación de recursos”, afirmó.
A su vez, consideró indispensable avanzar hacia esquemas de articulación público-privada que permitan a las empresas mineras colaborar con la mejora de caminos y accesos sin desatender la conservación de las rutas rurales utilizadas por productores y vecinos. “El desarrollo minero debe integrarse al desarrollo territorial y no competir con las necesidades históricas de nuestra comunidad”, expresó.
Seguridad vial y transporte pesado
Uno de los aspectos abordados durante la entrevista fue la circulación del transporte pesado y las experiencias surgidas a partir del traslado de mineral desde Hualilán hacia la planta de Casposo. Ramos recordó que la alternativa por El Puntudo fue pensada para evitar el paso de camiones por sectores urbanos y minimizar las molestias para la población.
“La seguridad vial y el cuidado de las comunidades tienen que estar por encima de cualquier urgencia operativa”, señaló. En ese sentido, propuso fortalecer los controles de velocidad, los horarios de circulación, la señalización y el mantenimiento de las vías utilizadas por la logística minera.
También manifestó diferencias con la traza que finalmente se está implementando y lamentó las limitaciones jurisdiccionales que tiene el municipio para ejercer controles en determinadas rutas.
Ordenamiento territorial con visión de largo plazo
Para Ramos, el crecimiento que podría experimentar el departamento obliga a planificar desde ahora el ordenamiento territorial. “No podemos esperar a que el tránsito colapse nuestros pueblos para recién actuar”, sostuvo.
Entre las medidas necesarias mencionó la creación de playas logísticas, la definición de sectores específicos para el transporte pesado y la elaboración de regulaciones urbanas que permitan preservar los cascos históricos y la calidad de vida de las comunidades. Además, reclamó avances en el plan de ordenamiento territorial que comenzó a discutirse el año pasado con participación de distintos sectores.
“Calingasta necesita crecer de manera ordenada y sostenible, preservando su identidad y su calidad de vida”, afirmó.
Desarrollo local y capacitación
Romero también consideró que la llegada de grandes inversiones debe traducirse en beneficios concretos para la economía local. “No alcanza con que la minería genere riqueza; esa riqueza debe traducirse en empleo local, consumo local y oportunidades reales para nuestros emprendedores”, señaló.
Por ello, planteó la necesidad de impulsar normativas que prioricen el compre local, la contratación de servicios del departamento y la capacitación de mano de obra calingastina. En paralelo, indicó que trabaja en programas de formación técnica y en herramientas destinadas a fortalecer a pequeñas empresas y productores. “La minería debe ser una oportunidad de crecimiento para los calingastinos”, expresó.
Agua, ambiente y participación ciudadana
La preservación del recurso hídrico fue otro de los temas destacados. Ramos subrayó que el agua constituye un elemento esencial para la identidad productiva y turística de Calingasta y consideró indispensable exigir controles ambientales rigurosos y monitoreos transparentes.
“El desarrollo minero debe convivir con las demás actividades económicas y respetar estrictamente el ambiente”, afirmó.
En esa línea, defendió los mecanismos de participación ciudadana y el acceso a la información ambiental. “Las decisiones importantes para el futuro de Calingasta deben incluir la voz de la comunidad”, manifestó, al tiempo que cuestionó las demoras que suelen registrarse en las respuestas por parte de algunos organismos provinciales.
Finalmente, reconoció que actualmente no existe un diálogo institucional fluido con el Ministerio de Minería y otros organismos provinciales. Por ello, reclamó la conformación de mesas de trabajo permanentes donde el municipio, el Concejo Deliberante y las instituciones locales tengan una participación efectiva.
“Calingasta no puede enterarse de las decisiones estratégicas cuando ya están definidas. El desarrollo minero debe construirse con consenso territorial y pensando en el largo plazo para nuestra comunidad”, concluyó.
