El automóvil y su masificación transformaron las comunicaciones entre las ciudades y sus habitantes. Como contraparte, el alto número de siniestros viales se constituyó en una verdadera preocupación pública, que los profesionales de la arquitectura y el urbanismo debemos atender, tanto por los daños sociales y económicos que ocasionan en forma directa, así como también, por el deterioro indirecto que producen del espacio público, ámbito donde acontecen gran parte de las relaciones sociales y de especial significado para la vida democrática. *Por el Arq. Sebastián Inacio.